SUSO ZAMORA | Perder a TODA tu FAMILIA, lo que aprendes de LA MUERTE #242

Spanish Cracks Podcast interview (ep. #242) with Suso Zamora. He recounts multinational upbringing, engineering and MBA (UNAM, Columbia), a Wall Street career (Salomon Brothers, 1986–1994), and the founding/growth of Enfoca Inversiones and leadership of Auna Salud. The core of the episode is an intimate, chronological account of family tragedies: two sons (Baltasar and Nicolás) diagnosed with aggressive brain tumors and later dying, and his first wife Yuli’s cancer and death — including medical decisions, caregiving logistics, rituals (funerals, burial), grief, recovery, and subsequent relationship/marriage to Yana (Hannah) and new children (Teo, Uma). He interleaves business reflections, leadership philosophy, and a stated wish to publish his memoir to help others.
Chapters
Nosotros le mentíamos cómo que se iba a salvar. ¿Cómo le vas a ir a un niño que tiene los días contados? Si tú fueras a describir mi familia, era una familia enferma, no era un niño enfermo.
Todos estamos en lo mismo. Entro al cuarto de Nico y lo veo convulsionando.
Me lo levanto en brazos, meto a Yuri, me voy, le llamo al médico.
Lo tranquilizan, le quitan la convulsión, lo meten al resonador.
El pediatra comienza a llorar. Entre esos sollozos y silencio comienza a.
Decir otro tumor cerebral, más joven, un cáncer, peor pronóstico. Poco a poco se fue desinflando, se.
Fue, se fue durmiendo.
Los últimos días le buscábamos el aliento, estaba tan quietecito y si, una noche murió, ya no respiraba Y bueno, lo enterramos y morimos todos ese día mis dos hijos tuvieron estos tumores cerebrales pero.
Unas vidas bastante funcionales que fue una fortuna.
Yo creo que mi historia, la más.
Importante, no es la empresarial.
Sé que si se vive y si se sobrevive.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Antes de empezar, no olvides que puedes ver el video de esta entrevista y todas las demás en nuestro canal de YouTube. Así que si quieres no perderte de ningún episodio de estreno, simplemente ve y suscríbete. Dale click a YouTube com crackspodcast. Hoy tengo como invitado a Suso Zamora. Suso es un inversionista peruano, fundador de Enfoca Inversiones, un fondo de inversión con más de 1.300 millones de dólares en activos bajo su mando. También es CEO de Auna Salud, una plataforma de salud con presencia en México, Colombia y Perú con más de 14 mil colaboradores. Pero por encima de eso, quiero presentarte a Suso, como él mismo se describe y para eso voy a usar un extracto de la biografía que me mandó el día que lo invité a cenar a mi casa. Suso es esposo de Yana, viudo de Yuli, padre de Teo y Uma, Viloma, de Baltasar y Nicolás, ateo, emprendedor, ciclista, corredor, jardinero, lector, escribidor y panadero. Dejó de comer carnes rojas a los 21, carnes blancas unos años después, pero de manera titubeante después volvió a comer todas las carnes y las grasas disponibles. Corre maratones y lo hizo desde los 21. No obstante, siempre dice que le gustaría morir corriendo de golpe y solo. Es especialmente capaz con las orquídeas y los rosales, las que colecciona. Quiso ser médico, economista, filósofo y artista. Es ingeniero. Quiso ser sacerdote solo para intentar creer. Es empresario. Quiso ser mujer solo para poder ser madre. En su empresa entrena soldados, soldados del bien y empresarios también. En su vida se equivoca bastante y también acierta y avanza, que es a lo que aspira. Hoy Suzu y yo hablamos de las tres vidas que ha vivido, de la experiencia de ver morir dos hijos y una esposa, de amar a dos mujeres a la vez, de vivir intensamente y de crear empresas que la rompen. Espero que disfrutes de esta muy profunda, muy íntima y muy cruda entrevista con Suso Zamora.
Suso, bienvenido a Cracks Podcast.
Gracias.
Suso, eres alguien muy privado y cuando platicamos por primera vez de la posibilidad de hacer esta entrevista, lo tuviste que pensar y al rato quiero que me cuentes por qué ahora y por qué aquí. Pero antes de eso, creo que tenemos que hablar de una de las historias más interesantes y más duras que yo he escuchado probablemente en toda mi vida. ¿Por qué dices que siempre quisiste ser mamá?
Está buenoso, está bueno. Mira, la verdad es que ese vínculo. Soy un envidioso.
Primero creo que soy un envidioso con las mamás y ese vínculo que tienen.
Las mamás con los hijos.
Lo que llamaba un filósofo, pediatra famoso, Winnicott, inglés.
Decía, the diet, la diada entre la.
Madre y el hijo. Una experiencia única.
El niño nace, la niña nace y no es individuo, es parte de la mamá.
Y poco a poco se va liberando, poco a poco va saliendo esa individualidad, esa experiencia tan íntima, tan inmersa.
Con el niño. Es una cosa que yo hubiera querido tener.
Hubiera querido tener. Vamos a platicar solamente más.
Es el dolor universal del parto. No hay cosa más bárbara, no hay.
Cosa más humana, lo digo como hombre y las mujeres se reirán, pero no.
Hay cosa tan fundamental como ese dolor. Y de ese dolor, de esa apertura.
Esa rotura.
Esa apertura, nace un niño, nacemos tú y yo y arrancamos.
Dices que te hubiera gustado incluso experimentar el embarazo y la lactancia.
Absolutamente, absolutamente. Me hubiera gustado tener esa experiencia. Bravísima difícil.
No la minimizo para nada, me mofo de ella. Es esas cosas que de las experiencias.
Humanas que tenemos, esa de la mujer.
Yo creo que es la más importante.
¿Cómo crees que te haría mejor hombre?
Creo que me ha hecho mejor hombre estando muy cerca de esas experiencias, especialmente con Hannah.
Yo creo mucho en.
No sé cómo ponerlo de una manera más fina, pero en esa parte humana.
Pues de la sangre, las excretas, eso también somos nosotros. Ese es un canvas sobre lo que vivimos, que es más bonito, más limpio, más etéreo.
Entonces ese dolor a mí me ha hecho. A mí también. Tratando de empatizar con él, tratando de hacer lo mío, aunque imposible. Creo que sí me ha hecho más empático con lo que es de verdad la experiencia humana.
Suso, tú de lo que te he conocido, me da la impresión que has vivido tres vidas. Tres vidas completas. Tres vidas que para una persona normal hubieran sido suficiente cada una de ellas. Cuéntame sobre la primera. Yo veo tu primera vida, toda tu construcción profesional, digamos, tu juventud. Cuéntame. Viviste en muchísimos países. Háblame cómo fue tu. Tu desarrollo.
Está bien.
Yo creo que primero, antes de contestarte, me vas a controlar mucho oso tratando de mantenerme en lo que me preguntas.
Pero alguien decía, no me acuerdo cómo.
Decía, pero algo vive una vida, lee un libro, vive mil vidas.
Yo la verdad eso me la creí.
Y más allá de la lectura, me gusta pensar que he vivido más de las tres vidas que tú mencionas. La verdad me sumerjo en muchas de mis vidas y me encanta explorar esas vidas. Pero contestando pregunta. Mira, a ver. Yo nací en el Perú. Al poco tiempo nos mudamos a Boston. Mi papá estudió su posgrado en MIT. Era bioquímico nutricional súper techi. Anteriormente había sido ingeniero. Lo contrató Merck, la farmacéutica. Volvimos a Perú un añito, a los cinco años, y nos fuimos otra vez a Nueva York. Estuvimos varios años en Nueva York y mi papá en Merck, lo trasladaron a México. Y llegué a México a los ocho o nueve años. Y toda mi formación, mi crianza es mexicana. Yo me crié en la colonia San Angelín. Mis mejores amigos son del fútbol. Contra el zaguán de mi casa, contra el zaguán de mis amigos en la.
Colonia.
Una niñez privilegiada.
Perseguíamos chapulines en.
Época, saltábamos de un terreno baldío con una riata en donde había una. En esa época había un toro y una vaca en San Angelín, lo recuerdo bien, la bici. Esa es mi niñez sana, Gilín.
Privilegiada, privilegiada.
Yo siempre trato de recordarme muy afortunada, ¿No? Mi vida. Estuve en el Colegio Americano, ahí estudié. Y del Colegio Americano, por una y otra cosa que después te platico, acabé en la UNAM. Y mi experiencia en la UNAM fue también otra cosa maravillosa. Me abrió la vista a una experiencia, una realidad muy diferente a lo que yo había tenido en mi burbuja del Americano. Estudié ingeniería después de pensar que sería doctor, economista, arquitecto, todo quería ser, y acabé en ingeniería. Y lo digo, no sé si con vergüenza, pero lo digo porque mi papá era ingeniero y como entré a La Salle y me salí sin decirle, esperé dos meses, entré a la UNAM, a la Frontería, y llegué a mi casa un día a cenar y le dije.
Ah, y por si acaso me cambié a ingeniería.
Pero no es verdad, había abandonado Medicina y me había metido a Ingeniería mientras que decidía qué hacer. Y la verdad, ingeniería para mí fue de lo mejor que me ha tocado vivir. Soy bien ingenierito, soy bien cuadriculado, riguroso.
Disciplinado, me gusta entender.
Y pues sí, me encontré además con la UNAM. En la época que yo estudié en.
Los 80s en la UNAM, era una.
Universidad, si bien tenía sus huelgas y todos los rayos que la gente recuerda.
Una universidad privilegiada, también con muchos recursos.
A mí me prestaron una computadora, que.
Debe haber sido las primeras computadoras en México en esa época, en donde yo.
Programaba con unos tarjetones, en donde el profesor colombiano era de Caltec, un PHG de Caltech.
Esa oportunidad era solo de la UNAM, no había cosa igual.
Entonces ahí estuve. De verdad que vengo de una familia privilegiada, no en lo obvio, sino también en los buenos valores.
Que nos impulsaban.
A los tres, a mi hermana mayor, a mí y a mi hermano. Definitivamente creo mucho, coseché mucho del privilegio después, definitivamente, en mi familia eso sí es poco, lo conocen. En mi familia, mi papá era un hombre bien peculiar. No sé si lo has leído en el libro, pero mi papá era un hombre muy peculiar, muy seguro, particularmente peculiar en esa época, porque ahora quizás estaría más en el rango, pero claro, como como bioquímico, administrador, era un ejecutivo en una multinacional, pero muy, muy desprendido de las cosas materiales, muy espiritual, muy dedicado.
A la búsqueda de Dios.
En algo flagelante, de meditar tres horas al día, de irse a sus retiros, a sus ashrams, o sea, muy, muy enfocado, era una persona impresionantemente disciplinada, También era torero en Perú y en México, torero y rejoneador vegetariano, pero mataba a toros, o sea, era un hombre bien peculiar, ¿No?
Háblame de tu formación entonces.
Ingeniero, la verdad que lindo, trabajé muy poco en México, en Loreto y Peña Pobre, que era una papelera hace años, muy poco tiempo después de egresar. La verdad que me fue re bien en la facultad, salí primero, soy Gabino Barreda, y la verdad que como te decía, le saqué pues mucho provecho a la UNAM, y la UNAM me dio mucho, yo le debo mucho, le debo mucho. Mi papá, como muchos de nuestros papás, creía mucho en la educación.
Estados Unidos estaba desesperado para que me.
Fuera MIT desesperado, que tienes que irte.
Que no sé qué, que no sé qué.
Un día lo acompañamos a un viaje y pues decidí que yo también quería hacer mi maestría y solo apliqué a Columbia, a gran decepción de mi papá, y me aceptaron e hice un MBA en Columbia, y al poco tiempo estaba muy cerca de Wall Street, estaba en Nueva York y Wall Street me contrató y se me abrió un mundo de posibilidades que jamás había pensado podían ocurrir. Y en Solomon Brothers, en donde trabajé yo, una cultura muy emprendedora.
¿Qué año era esto?
¿Entré Salomon Brothers? En el 86 salí 94.
Fue toda la época de los Bonds.
Fue toda la época de bonanza de Wall Street. Hubo algunos hipos del mercado en el 87 y noventa y tantos, pero fue una época de bonanza. ¿Y yo me recuerdo que el Chairman decía algo como, había el Monday Morning Mini, las reuniones de todos los lunes, y el Chairman decía al final hablaban del mercado, ha subido, bajado Europa, los commodities, lo que fuera y cómo se llama? Y él decía algo como, aquí todo mundo gana 70 mil dólares al año, y se refería a él y a Tork Dan.
Y después nos ganamos el bono Let's Go, váyanse, o sea, a traer así.
Como si fuera la casa, ¿No? A casarse el bono, ¿No?
Entonces.
¿Leíste supongo, Liar Spoker?
Sí, bueno, Lewis fue contemporáneo mío en el. En lo que me llamaban el. No el Summer School, sino entrabas al Summer para ya entrar de asociado. Muy buen, muy buen libro. Bueno, ahí te lo pinta muy bien. Mira, el exceso era evidente, o sea, mandamos la limusina a Mitan por una pizza cuando había una pizzería a media cuadra.
No te quiero decir cuántas veces me he tomado el Concorde al Londres a los 28 años, no te quiero ni decir porque me da vergüenza, o.
Sea el abuso, el exceso era mucho, no era mucho. Ahora sí, mira, nunca en mi vida he trabajado tanto y he crecido tanto y pues yo a los veintitantos me iba por acá, por allá, por todo el mundo, a Europa, me iba a Tailandia, volvía, me iba con Bancomex por unos bonos, o sea, una cosa impresionante, muy formativo, me enseñó a emprender porque era una institución con poca estructura y me enseñó mucho a emprender. Y bueno.
En Nueva York yo siempre digo, varios me han escuchado, pues me.
Fue re bien en una carrera profesional, en una acumulación de dinero, me fue.
Re bien, pero.
Pues no ataba con.
Las mujeres, no ataba y estaba desesperado.
Cuando dices no atabas es que no.
Formalizabas algo bueno, comenzaba con una y acababa y no estaba listo. Yo me quería casar, quería tener hijos y en el momento que ella quería yo no quería y en el momento que yo quería ya no quería y vivía en Nueva York, mi novia mexicana se fue a Nueva York, ahí ya no coincidimos y mi novia española y la argentina y la verdad estaba desesperado también, la verdad que era una vida difícil, viajaba, viajaba, viajaba, era bien difícil. Me acuerdo que mi novia mexicana un día me dice, la quise mucho ella y un día me he traído un regalo, se fue a Nueva York a estar conmigo un tiempo y me dice un regalo, Me da un regalo y era un perro pero en cartón, me dice mira tú te mereces un perro.
Pero de cartón porque solo así te aguantan.
Ella había estado ahí meses y yo había estado de viaje y me regaló un perrito de cartón y él lo tenía en mi sala de cartón, entonces te quiero decir que sí, entonces la verdad es que no ataba, no ataba y estaba desesperado para atar. Ahí conocí en un viaje, conocí o reconocí honestamente en un viaje a Julie. Julie era la hija de los íntimos amigos de mis papás, una peruana, era una peruana belga, una mujer muy especial, una literata, muy creativa, y me enamoré de ella, estaba harto también de ese tren de vida y decidí, ¿Sabes que? Me voy, me voy a Perú. Perú. Yo tengo pasaporte peruano. Perú no era mi país, o sea, México era mi país, Estados Unidos era mi país, pero.
Me fui a Perú.
Por ella, por también redescubrirme, redefinirme, Estaba también ya entrando a una crisis de algún tipo de ¿Qué voy a hacer? Este nivel de estrés que tengo.
¿Qué edad tenías?
Tenía 30.
31.
En tu libro hablas de que tu relación con Julie había estado estresada desde el inicio. Tu romance se concibió en el duelo o en el luto de la muerte de Julie y que floreció, como dices, desde la soledad y la disrupción, la suya y la mía.
Yo estaba solo y sí, estaba desesperado. La verdad es que cuando yo comienzo a salir con ella, me vincula mucho.
Que su mamá estaba con cáncer y se estaba muriendo.
Yo era un hijo predilecto de su mamá, tenía relación especial con ella, era la mejor amiga de mi mamá, entonces la conocía, había viajado muchas veces a Nueva York, coincidía con ella, le prestaba mi departamento en Nueva York a su esposo y a las hermanas de Julie también. Entonces, sí.
Esa circunstancia.
De Julie deshecha en ese momento por la muerte de su mamá, yo un vínculo ahí también, y yo quizás una necesidad de cuidar.
Como una obligación de cuidar, entonces me fue fácil.
Y además también teníamos una atracción uno al otro, la literatura nos atraía mucho, lo que ella leía, lo que yo leía y nos comentábamos y nos escribíamos mucho. Entonces sí.
Eso fue una parte.
Cuando nos casamos, mi papá tiene un.
Tumor al poco tiempo, y yo trato de.
Ella escribe en un cuento como un paralelo de cómo su embarazo crece y como el tumor de mi papá crece. Está un poquito dislocado temporalmente, pero lo que sí es cierto, yo concebí a.
Baltasar en Nueva York.
En unas semanas que mi papá lo operaba en Sloan Kettering de su tumor, o sea, sí había un vínculo. Entonces, cáncer, nuevamente, el tumor, nuevamente, La experiencia de enfrentarte a lo finito. Entonces sí, mi relación arrancó con eso. Después. Después yo lo recuerdo como una familia.
Bastante ideal, como te digo siempre, no.
Quiero repetirlo mucho porque me carga así el privilegio. Estaba muy afortunado y estaban en una.
Misión de reproducción o Así lo dices. ¿Por qué una misión de reproducción?
Para llenar el vacío.
¿Cuál vacío? El de tus padres, sus padres.
Hay varios vacíos y no sé si es uno.
El vacío de ser. Vacío de ser.
Háblame más de eso.
Insisto que muchas cosas que te voy a decir.
Yo no estoy para acá para formular.
Nada, sobre todo para compartir lo mío.
Yo no digo que lo mío es.
Lo perfecto, ni se aplica a tu vida ni a la de nadie.
Aplica a mí.
Para mí la proyección era una parte de mi identidad que no estaba resuelta.
¿Para Julie también? Para Julie también. Ella me dijo, creo que está escrito.
En el libro, ella me dijo algo.
Yo creo que quieres más hijos, que me quieres a mí.
No sé si lo puse. Seguro que no.
Me dio una pena horrible, pero no pude decirle nada diferente, ¿Sabes?
Entonces sí había en mí una necesidad grande de verme con proyección, que era parte de mi identidad.
Y construyen esta familia idílica. Nace Baltasar, nace Nico.
Sí.
Entonces esta familia idílica arranca.
Arranca y.
Arranca muy bonita, muy bonita, muy especial. Como toda familia arranca, yo creo. Y Baltasar nos llenaba la vida y.
Nos proyectábamos como queríamos. Esa puta madre. Yo había querido tener hijos 10 años antes.
Para mí Baltasar era pues esta cosa que iba a cosechar después de 10 años de darle y darle y darle, no encontrar. Entonces sí, pero claro.
Antes de que.
Baltasar cumpliera cuatro años, una semana antes de que cumpliera cuatro aÑos, concebimos primero Nicolás y al poco tiempo, con Yuli embarazada, Baltasar con algunos síntomas, una somnolencia.
Un poquito de náusea, decíamos, un catarro.
No tenía nada más. Y bueno, se quejó de dolor de cabeza. Y bueno, una semana después lo estábamos.
Operando de un tumor cerebral.
Y entonces pasamos de lo que tú has dicho, una vida familiar ideal.
A.
Una tragedia en una sola semana.
Y esa experiencia, Oso, esa experiencia te redefine nuevamente. Te redefine, ¿No?
Ya no eres el de antes.
Simplemente el día que afrontas la posibilidad.
De que tu hijo se va a.
Morir, es ese día que ya no eres el mismo. Porque nadie tiene que vivir eso, nadie.
Tiene que vivir la idea de que.
Tu hijo se te puede morir antes.
Que tú te mueras. Una vez que eso se te viene enfrente, te lo dicen los médicos, tú te redefines. Y esa redefinición más allá del dolor propio por sufrimiento de mi hijo, de Julie. Esa redefinición es dura.
Es dura, es quizás otro parto.
Y empiezan a cuidar de Baltasar durante el embarazo de Julie. Y nace Nico a los pocos meses, nace también prematuro. Y en el libro narras cómo la noche que nace Nico, Yuli duerme en el hospital, pero tú duermes en tu casa con Baltasar. Y Julie decía toda nuestra energía tiene que estar en él.
Bueno, todos esos años fueron. Fueron años difíciles, mejor dicho.
De decisión.
Obviamente difíciles. De decisiones muy difíciles de escoger entre dos malos caminos, entre dos resultados adversos.
Cuál va a ser el menos adverso Entonces, Claro.
Entonces, ¿Cómo se toman esas decisiones?
Mira, Yul y yo la verdad que fuimos buenos socios en estas tragedias.
Nos complementábamos mucho. No sé, hablábamos mucho, exploramos los sentimientos, lo racional también. Quizás porque ella, literata, podía ver la trama y proyectarse. Y después ir atrás a ver mejor qué hago ahora. Pero juntos, Juntos era básico.
Juntos algunas veces pedimos ayuda. Era muy difícil encontrar ayuda. Contó.
Y que mucha gente la ofreció.
Era muy difícil porque la situación era pues álgida, muy jalada para poder acertar. Aunque.
Sí, muchos ayudaron también.
Entonces una vez que te enfrentas, dices.
Puta madre, ya, ya me tocó esto, ya me tocó. Puta, lloras, no te levantas por dos días.
Pero dices, hijo, ya pues, ya.
Y yo soy así, quizás bien ingenieril, ya este problema lo tengo.
No, pues a mí nadie me va a arrastrar, yo lo voy a manejar. No significa que no voy a sufrir.
No significa que puta, me voy a zambullir en los sentimientos, sin duda, pero.
Lo voy a manejar porque este es mi destino, ya me tocó. ¿De qué me sirve otro camino?
Entonces. Entonces, ¿Cómo lo manejábamos? ¿Preguntas, no? Y yo te voy a contar como que si lo manejábamos bien. Y no sé si en el libro lo normalizo, pues planteo que era normal. Digamos que estaba yo en control, no.
Lo estábamos ahora en frente de Baltasar.
La vida seguía como si fuera una vida normal para él, para nosotros, para la familia entera. Normal.
¿Te enfocaste en el trabajo y te sentías emprendedor, masculino, audaz, comprometido y devoto del progreso por encima de las fuerzas de la naturaleza?
Absolutamente. Pero era un balance. Lo primero que siempre fui en esas circunstancias, padre muy metido en mi casa, pero Julie.
Me decía, oye, me dice, me dice, tú tienes que seguir haciendo.
Lo que estás haciendo, tus empresas, tu.
Trabajo, tus inversiones, porque cuando estés acá.
Tienes que estar all in, no half in. Entonces balanceate, haz tus cosas, no dejes de hacer lo que tienes que hacer en tu vida profesional, porque cuando estás.
Acá, estás all in.
Entonces a mí sí me ha gustado acostar a los niños y llegar a la casa de las 5 o 6. Yo tengo ese privilegio. Entonces yo siempre estaba ahí, o estaba para comer y después me quedaba, pero siempre estaba. Entonces, pero sí, mi balance. Y Julie acertó, y lo que me.
Mantuvo sano en estos.
Vamos a hablarle primeros dos, tres años de Baltasar, que lo están cuidando. Tú dices que tenías la posibilidad de que te dejara antes de que tú murieras. Era algo que era muy probable, era algo que estaba. Dices que continuaron con una vida normal. Baltasar iba a la escuela, nació Nico, estaban con la expectativa de que tal vez podrían recuperar la normalidad.
Cuando llegamos a Baltimore a operarlo, la primera vez, a la semana que le.
Salieron los síntomas, John Hopkins, nos dijeron.
Cuando le sacaron tumor, la patología no se. Mira.
Tu hijo no dura, No dura el año.
O sea, no va a.
Durar el año, no podemos explorar, no.
Es terapia, no sé qué podemos hacer.
Unas cosas, pero no va a durar. Lo que tú, lo que tiene tu.
Hijo es rarísimo, es un tumor agresivísimo.
Y no va a durar así te lo digo frío.
Te imaginarás cómo nos cayó eso. Seguramente no inmediatamente.
Eso sí nos hizo cambiar la estrategia, lo que tú lees, vivir el día, vivir el día. Todos los días eran buenos. Hay que sacarle la mierda ese día. Vamos, ¿Que vamos a hacer hoy? Y también días normales de escuela, de food en la tarde, de estar con él, ¿No? Con sentimientos, de regaños, de castigos. También, también, porque decíamos ¿Cómo lo hacemos normal? No queremos un niño que sea insoportable, que no es un niño normal, que viva los sí y los nos muchos.
Años después, porque Baltasar duró cuatro años, pero en Hopkins no lo creían. Cada vez que llegamos me los bueno, me lo he llevado por todo, me lo llevé por todo el mundo para la última terapia, para una razón, para un Gamma Knife más, unas cosas así. Me decían en un. Creo que se llama Duke Child Brain Tumor, Center, lo llevé un día y les mandé todo el papeleo antes con todas las resonancias. Sale el médico, sale el doctor y dice oye, porque era para otras radioterapias más.
Y me dice entonces oye, tu hijo está cero encima de toda dosis posible.
De reacción, nosotros no podemos, ustedes están encima de todo. ¿Cuál es el niño? Claro, había niños en silla de ruedas.
Habían seque y había un pinche escuinclé.
Aventan, ¿Cómo se llama? Un avión de papel, pero contra otra persona, digo él, él es puta, me acongojo ahora porque se mete otra vez, sale a la media hora, dice OK.
Vamos a darle un tiro más.
Entonces la verdad era sorprendente lo que logramos con él. Altísima calidad, o sea, extendimos su vida con muy buena calidad de vida.
Pero.
Obviamente si fuera a sobrevivir hubiera tenido miles de cánceres secundarios, porque lo que le metimos a mi pobre hijo para que viviera ese año bien. Y también otra cosa que la habrás.
Leído que cuento en el colegio, pues era líder, era chistoso, era simpático, estaba contento, era un niño, tú lo veías.
Agradable, se hablaba de la muerte con él.
Se mentía, mejor dicho. Nosotros le mentíamos, nosotros le mentíamos cómo.
Que se iba a salvar. ¿Cómo le vas a ir a un niño que tiene los días contados?
Pero después hubo algo que no podías esconder, que fue la enfermedad de Nico.
Sí, y lo escondimos, lo escondimos porque.
Si quieres nos metemos en el tema de Nico. Entonces bueno, Baltasar estuvo bien y mejoraba todos los meses teníamos radioterapia, todos los meses teníamos resonancia y todo. Pues nació Nico ahí en el libro, en una de las peleas que tengo, yo le dije yo voy a llevar a Nico también hacerle las quimioterapias con Baltasar, no lo voy a dejar atrás a este bebito recién nacido.
Somos cuatro, vamos a todo, a los cuatro.
La verdad es que si tú fueras a describir mi familia, era una familia.
Enferma, no era un niño enfermo, todos.
Estamos en lo mismo, todos teníamos la intravenosa, el esto, todos estamos el mismo.
Esquello, la familia estaba enferma.
Y así se manejaba.
Yo creo que si tú, yo creo.
Que Baltasar también lo veía así, no.
Es que él era la carga, estamos.
Todos lo mismo, vámonos, tenemos que ir de viaje, rezamos, otra resonancia, hay una quimioterapia. Vámonos que te quieren sacar una muestra. Vamos, vamos.
Y vamos a todos los cuatro, ¿No?
Claro que cuando un día me metí al coche para llevar al Sal a la escuela, yo lo llevaba todas las mañanas.
¿Qué pasó con Nico?
Nico tenía cuatro años menos, pero siempre se levantaba, comenzaba a gritar porque el jolgorio de su hermano preparándose para la escuela, entonces se quería bajar a la cocina, lo que fuera.
Puta, qué raro Nico no bajó. ¿A ver, voy a subir, no?
Yuri estaba haciendo sus ejercicios, sus cosas, ¿No? Entonces subo rápido a su cuarto, paro.
El coche, casi en el zaguán, paro el coche, voy a ver, como una premonición. Subo, entro, corto de Nico y lo veo convulsionando, Le grito a Jun, me.
Lo levanto en brazos, bajo, bajo Baltasar.
Del coche y le digo, ¿Sabes qué?
Me tengo que llevar a Nico a la clínica que está cómo se va con fiebre.
Lo bajo, meto a Yuli, me voy, le llamo al médico, digo, eso es lo que tengo, tengo a Nico convulsionando. ¿Quién?
No puede ser, no, llévalo a tal lugar. Me voy de frente, un tráfico de mierda mañanera.
Llego, me quitan a Nico, lo tranquilizan.
Le quitan la convulsión, lo meten al.
Resonador, pasa 45 minutos, una hora, sale.
El pediatra de siempre que me ha dicho yo no quiero ser oncólogo. ¿Buenísimo pediatra, siempre nos acompañó, pero dijo, sabes que? Yo con oncología, yo no te puedo guiar con Baltasar y su oncología, no quiero, no tengo. Me dijo, no, es un preparación, el.
Corazón, no tengo el corazón preso, no lo tengo.
Se mete este pediatra a la sala que están viendo las imágenes, todos afuera esperando, sale, se sienta en la banca.
Nos sentamos junto a él, en silencio, comienza a llorar, el pediatra comienza a llorar, no puede hablar.
Comenzamos a llorar nosotros también.
Entre esos sollozos y silencio, comienza a decir otro tumor cerebral.
Y se le salen lágrimas.
Y nosotros no puede ser. Y otra vez arrodillarse, a caerse. No, pero.
Y quizá vinculado a tu pregunta, teníamos.
A Baltasar, teníamos a Nico, éramos cuatro, como te ahorita te platiqué, tenemos que avanzar los cuatro, los cuatro.
¿Vamos, vamos a ver qué hacemos vamos.
A ver qué hacemos, cómo nos recurseamos.
Acá, cómo qué hacemos? Llamamos a Hopkins, Puta, mira esto, Mandamos.
La resona, no nos lleva, repetimos, repetimos, repetimos. Y le dijimos, tu hermano tiene otra cosa, no es lo mismo, tú tienes.
Una pelotita en tu cabeza que ya te la quitaron, ha crecido un poquito y ya te la volvieron a quitar. Que hay que tomar la foto todos los meses.
Les hicimos eso, pero eso no va a pasar.
Y con Nico le dijimos, no, Nico tiene otra cosa que es una inflamación de la cabeza. Le inventamos una cosa muy sencilla, son niños, ¿No?
Y le mentimos, ¿No? No sé si no nos creía, nosotros seguíamos en la mentira, no sé si nos creía, no sé, su sonrisa, le.
Recuerdo en esos momentos, quizás un poquito cínica, ¿No? Esa era nuestra vida, Oso, eso es lo que te toca. Eso es lo que te digo que decía Cleantes, eso es lo que te toca. ¿Y él nos veía, sabes qué?
Bueno, a ti te toca vivir 80.
Años, pues a mí no sé si llegaba a eso, pero a mí me toca vivir lo que me toca vivir.
Y lo voy a vivir acá con.
Mis papás y vamos. Y yo lo pensaba así.
Y la enfermedad de Nico fue mucho más rápida. Hay un punto en el libro en el que mencionas que planearon abrazarlo y cuidarlo hasta que estuviera muerto. Sí, fue una decisión.
¿Sí, bueno, ahí también los médicos nos dijeron, sabes que? Mira, si lo de Baltasar es menos de un año, cuando el cáncer de esta naturaleza da más temprano en la vida, ahora lo vincula mucho con inmunidad, con no tener una inmunidad para reconocer esa célula cancerosa. Entonces decían ellos en ese momento, se fue Hace más de 10 años, decían ellos, el pronóstico es mucho peor, más.
Joven, un cáncer, peor pronóstico, hay algo.
Que no está funcionando. ¿Entonces igual operamos, le hicimos una quima super light porque nos dijeron, sabes que?
No vale la pena.
Mis dos hijos tuvieron estos tumores cerebrales.
Pero unas vidas bastante funcionales, que fue una fortuna, ¿No?
La verdad que muy afortunadamente caminaban, hablaban, leían, pintaban, jugaban con el piano, con.
Los perros, con las bicis o los triciclos. Era el. Quizás lo más fuerte es que era.
Que estaba anunciado que se iban a morir.
¿Cómo es la conversación con Baltasar, que ya tenía, ¿Que? ¿Seis años?
Siete años tenía.
Tenía seis años.
Seis años. El día que los deja Nico.
Bueno, no fue una conversación única, no fuimos a Estados Unidos para un chequeo.
Íbamos cada dos meses. Y nos dijeron, ¿Sabes qué este niño tiene una toronja ahí metido acá? Tiene los días contados. Váyanse a su casa para prepararse.
Baltasar estaba afuera en la sala de espera. Obviamente no estaba metido en reunión con los médicos.
Váyanse, váyanse.
Tiene que regresarse y tiene que cerrarse rápido. Porque además este niño se pierde conciencia. No lo puede meter en un avión. Va a ser todo un trámite.
Y Julie y yo dijimos, ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemoS?
Y así esa noche nos fuimos al Caribe.
Al Caribe. Vamos a meternos a este hotel a.
Ver si no muere el médico dijo. Le dijimos a médico, no, no, No hay hospital.
¿Qué va a hacer ahí que se nos muere nuestras manos?
Nos fuimos a Neves, pensando que íbamos a una semana.
Nos quedamos casi un mes.
Y jugamos en la arena y jugamos, ¿Cómo se llama a todo? Y los videos y en esa época Game Boy. Y leíamos y el mar y los.
Inflables y los cuatro. Quizá dormía un poquito más.
A las tres semanas. Y antes quizás Baltasar, ya quiero mi casa. Nico también decía, quiere su casa. Quería su Barney que había dejado.
Quería su casa.
Y Julie y yo también estamos agotados.
Vámonos, vámonos de vuelta a la casa.
Y así regresamos a la casa. Las hermanas de Yuli, generosas, nos hicieron una fiesta muy bonita de bienvenida a nuestra casa. Muy emotiva también. Los niños se sintieron pues ahí, súper acogidos. Y al poco tiempo, a la semana, no sé comenzó a dormir más tiempo.
Lo pusimos a dormir con nosotros, entre nosotros.
Baltasar se quejó, quería también dormir en nuestro cuarto.
Le trajimos un colchón.
En un momento dado, Nico estaba básicamente inconsciente, dormido. Lo bajamos al colchón de abajo de nuestros pies. A Baltasar lo subimos porque sí necesitaba.
Más cogerlo toda la mañana le decía, Nico, Nico. Él acercaba, Nico, Nico, vamos a jugar, despiértate, vamos a jugar, recupérate, vamos a jugar.
Entonces, ¿Te imaginas la mentira que le decíamos? No, le decíamos que no. Entonces.
Poco a poco se fue desinflando, se fue.
Se fue durmiendo. Nosotros los últimos días.
Le buscábamos el aliento, estaba tan quietecito. Buscamos el aliento, los médicos.
¿Vas a hospitalizarlo?
No, acá se queda, acá se queda mi hijo. Y si, una noche murió, ya no respiraba.
Llamé a las hermanas de Yuli para que se llevaran a Baltasar rápido, tempranito.
A un plan, a que lo distrajeran.
Y hice pues unas cosas aceleradas y lo enterré ese día.
Una ceremonia bonita, chiquita.
Mi hijo, ya me dijeron, yo quiero estar ahí también. Pero bueno, a ver, ve dónde deja.
Baltasar, porque no lo incluí ahí. Y bueno, lo enterramos.
Me acuerdo todos, nos dieron a todos una flor blanca.
Y lo dejamos ahí. Si, morimos todos ese día un poco.
Entonces Baltasar. Entonces Baltasar, le dije a mi cuñada, ¿Sabes que?
Lleva a mi hijo a la casa que ya necesito hablar con él, pero déjame llegar, Julie. Yo esperando arriba de las escaleras, llegó gritando, feliz, abrazó a su mamá y los dos, Julie lloraba.
Se dio cuenta de algo pasaba, nos.
Fuimos al cuarto y no sabía cómo decirle. Entonces me salieron palabras incorrectas, inadecuadas. Se fue al cielo. No sé quién, no sé, la verdad.
Que no lo hace muy bien, aunque tuve que tener algo de práctica.
Y bueno, al final le dijimos, eso fue bonito, dijimos ¿Y cómo murió? Llegamos al hospital y se complicó y murió.
¿Y entonces nos abrazamos en nuestra cama.
Estábamos como sentaditos y los tres nos.
Acogimos ahí.
Un buen tiempo, se sintió un buen tiempo hasta que él pregunta, no, papi, mami, pero qué vamos a hacer? No, no te preocupes, vamos a seguir, no te preocupes. Vamos a acompañar a Nico en nuestro pensamiento, vamos a rezar por él. No, no, no. Me dice que vamos a ser hoy. No, como que hay que jugar, hay que jugar papi, Puta madre.
Yo estaba pues agotado, llevábamos noches sin dormir.
No, papi, hay que jugar.
Llamo otra vez a las hermanas, Yulia, mis cuñadas.
Le digo, ¿Sabes que? Tengan a sus hijos, unos primos, vamos a jugar un fútbol, vamos a jugar algo en la casa, lo necesita, tráiganos y jugamos. Y te digo, no hay mejor celebración que jugar. No hay mejor celebración que haber jugado.
De esas pequeñas enseñanzas, un niño, un.
Padre, vamos a jugar, vamos a vivir, ¿Que nos queda aquí en la tristeza? Y madres.
Viven dos años, eran cuatro, eran tres. Háblame de los últimos días de Baltasar.
Baltasar duró otros dos años con todas.
Estas, todas esas terapias que parecían pues un día normal.
Fueron buenos años, viajamos un niño que.
Crecía, tocaba su violín, le gustaba su violín, le gustaba el food, le encantaba.
Los animales, me llenó la casa de animales, le tuve que decir que no a un chango porque estaba desesperado por el chango y me ofrecían un chango y ni hablar changos en la casa no, Pero lo demás había todo en.
La casa, todo en la casa.
Y él supo, era animalero.
Entonces tuvo una buena vida, una buena vida, corta no, pero una buena vida. Julie, Una gran mamá. Puta madre sacrificada. Una gran mamá, una gran mamá.
Y bueno, a los últimos pasamos un año nuevo, me acuerdo el último suyo bonito en la playa, pero ya le habían salido unos síntomas. Estas enfermedades tienen una faceta horrible, pues.
Cortisonas y hinchazones y un montón de.
Otras efectos secundarios, o sea, drogas, un.
Montón de drogas súper, súper fuertes para.
Mantener a un niño no convulsionando bien, todas esas cosas. Pero bueno, en ese último año nuevo sí ya se pintaban las cosas, que.
No, que iba a ser difícil, había.
Vuelto a salir el tumor, ya no se le podía operar, ya no había.
Cómo contenerlo.
Seguía con buena vida.
Buena vida, si.
Un día te voy a invitar a mi casa para que veas las fotos, lo ves enterito. Pero ahí comenzó a declinar el colegio en esa época arrancaba en marzo, abril.
Entró a la escuela a tercer año de primaria.
Feliz, feliz, feliz. ¿Era muy entretenido, era muy divertido, todas sus vivencias en la escuela, pero estábamos pues nerviosos y además llamaba Hopkins todos.
Los meses, cómo está?
Porque además las dosis de estas drogas tenían súper aprobadas y yo las importaba y la logística era una chinga, pero.
Y Hopkins llamaba y tú los escuchabas. No te creo, no te quiero, que está así de bien, No, no puedes, no te creo.
Entonces, pero nosotros, puta madre, si no nos creen es que se nos viene.
Se nos viene, se nos viene.
Y comenzamos a turnarnos a ir a.
La escuela y quedarnos ahí por si acaso si había una crisis estar. Y ya.
Todas las profesoras nos conocían y sabían la situación, obviamente. Y la escuela fue, El Colegio Americano en Lima nos apoyó mucho y fue muy abierto, todo lo que podemos hacer para hacérselo mejor.
Y un día.
Julie me cuenta después, estaba como que viéndolo en su clase, detrás de un librero.
Entre libros, checando, lo vio bien, tenían.
Que ir a español, que iba en otra parte de la escuela. Se levantan todos, todos en.
Salen en el desmadre, típico de eso. Y.
En un momento dado todos están caminando, ella está atrás, lejos y ve.
Que al tercer se queda parado como que viendo una pared, pared blanca. Y los niños avanzan y pasan dos, tres minutos y se le acerca y lo abraza y le dice no. Y se queda, no.
Y llego a la casa y él está en la cama, en esta cama, ya era la cama familiar, digamos.
¿Qué pasó? ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?
Creo que lo pongo en el libro, No me acuerdo.
¿Cómo estás?
Y él, y me dice, no papi.
Todo bien, pero es que Julián no trajo la tarea y el pinche Mario.
No sabes, le metió un guamazo a.
Adela y no sabes, no sabes, no saben cómo, no sabes cómo estuvo y estuvo movidísimo y no trajo la tarea. ¿Le digo, pero oye Baltaco, le digo, Baltasar, pero cómo estás tú? Bueno, bueno, mejor que mami te cuente.
Entonces Julie comienza, no, es que estaba.
Caminando y entonces ahí interrumpe, no, no, es que papi, yo estaba caminando y como que se me fue, se me fue y escuchaba, pero se me fue. Y después escuché mami, pero se me fue.
Ya mami, tú sigue contando, ¿No? Entonces me dice, entonces mami, entonces comenzaba Yuli y otra vez le interrumpía, no.
Papi, yo no, la verdad que no quiero estar acá, pero yo le digo, Altazar, quedamos acá tranquilos, estamos una semanita de descanso. También le mentía, ¿No?
Otra vez, puta madre, le mentía, no.
Acuérdate que tienes un huequito en el.
Cerebro de lo que ya se te ha quitado y todo el tejido del cerebro, más fácil que se lo pudiera explicar, ¿No?
Está colapsando para llenar ese huequito. Entonces te puede sentir raro, no puede.
Sentir así, te puedes quedar dormidito hasta.
Que eso ya tome su lugar y vas a estar bien.
Ese cuento se lo he hecho varias veces, como preparándolo para que no tuviera miedo si tuviera esto, ¿No?
Por si acaso. Sí, sí, sí papi, ¿No?
Y bueno, y ahí sí su deterioro fue pues algo rápido. En un par de semanas, en un.
Par de semanas estaba inconsciente.
Los gringos en Baltimore nos habían ayudado con Nicolás, no necesitas darle comida. Mis hijos dos tenían sus puertos, que ahora es muy común en pacientes de cáncer, se les pone un puerto que es de fácil acceso, no se le pone intravenosa, no es un.
¿Y yo explíqueme cómo, cómo funciona eso? Es que no lo conozco.
Es un puerto con un canter conectado directamente a una arteria para fácil acceso y no como una sonda, pero de sistema cardiovascular, hematológico, obviamente. Y si le pone casi todos los pacientes de cáncer, porque en vez de estar picando, picando y picando y deshaciéndole sus. Sus brazos o sus piernas o lo que fuera, y especialmente los niños, entonces se les pone y está debajo de.
La piel.
Y hay una hojita especial, se les entrena a los papás. En muchos casos el papá quiere. Yo que soy un fanático de estar en eso, esa es mi experiencia. Y en Estados Unidos es muy común cuando ven a un niño con eso y preguntar ¿Quién es el que accesa al puerto? Yo soy el que. Entonces yo lo cuidaba así, tenía ese vínculo con él también. Entonces lo conectamos a eso, le dábamos líquidos, algunas de las cosas para las convulsiones.
Y sí, pues poco a poco, poco a poco.
También en la misma cama, de las escenas más duras.
Ayer te decía que yo soy alguien que me cuesta mucho trabajo llorar, y ayer no pude. Leyendo nuevamente tu libro, esa escena de los últimos momentos de Baltasar, lo que narras cómo lo vistieron y cómo le acomodas la espada que habías comprado para él en Alemania, se me hace de las cosas más difíciles que yo creo que un papá puede vivir.
Sí, pues sí fue.
Tú sabes que antes de platicar de.
Eso, obviamente que nunca pensé enterrar un hijo, pero nunca pensé enterrar nadie. Yo soy de los que pensaba que había que cremar y después echar las cenizas al mundo, diferentes lugares, y no.
Separar un espacio físico en esta tierra para un muerto.
Pero cuando me comencé a imaginar con mis muertos, necesitaba un espacio y estaba mi cementerio, necesitaba mi espacio en mi cementerio.
Entonces, esos rituales que algunas veces los ve uno de lejos y uno es.
Respetuoso con ellos, pero tienen mucho sentido, sentido mucho más fuerte, ontológico, tiene un sentido.
Entonces, lo que sí, Yuli, John y.
Hannah, mi mujer, también coincidimos, estas experiencias.
Las hemos querido ser nuestras. Entonces, sí, pues yo preparé a mis.
Dos hijos.
En sus ataúdes, yo los.
Vestí, yo los limpié, yo escogí los.
Animalitos, con Yuli escogimos la ropa, los.
Zapatos con qué se iban, que nos dejaban y con vuelta estar también igualito. Él tenía, tú sabes que esa espada.
No sé si lo cuento bien en el libro, pero esa espada pues la compré en una tienda en Alemania cuando fuimos a pasar una Navidad con Baltasar y Yulia estaba, o Yuli, yo creo que en ese viaje concebimos a Nicolás, está muy vinculada a Nicolás y a Baltasar y a ese quizás a ese periodo de las enfermedades. Entonces cuando compro la espada, ahí de cierta manera acaban nuestros quizás el periodo de esa familia ideal y arranca un.
Periodo de una familia enferma.
Y cuando lo entierro con su espada que era suya, cierro un círculo.
¿No?
Y además no sé si has visto, te debo conseguir. Hay un libro bonito que escribió Yuli, Baltasar el grande, un libro de niños que le escribió Baltasar. Ella le escribe a Baltasar, ella le cuenta también en el coche le cuenta y dice ya mami, mami, ya escríbelo para que no me lo estés cambiando, porque Julie iba cambiando, nos pasa todo que el cuento que le contaste ya no te acuerdas bien, pero bonito ese libro y ahí está la espada, Baltasar el grande, el valiente. Y si algo fue Baltasar, más allá.
De otras cosas, muy valiente Suso, eran.
Cuatro, después tres y quedan dos. ¿Qué pasa en ese momento? Porque la historia está lejos de terminar.
Pues sí, a ver, como te. Como te decía antes, una redefinición de.
Redefinición de redefinición de uno.
Esas muertes son tristes por lo que.
Uno pierde, pero también son bien impactantes porque obliga a uno repensarse.
Un tema al que le doy duro.
Siempre es el tiempo escaso, cuando te das cuenta que tus hijos se van tan rápido y cuentas los momentos que has tenido con ellos, seguro habrás leído.
Ese líder de las 4.000 semanas y no sé tanto de time management, todo este rollo.
Ya tuve unas lecciones maduras de cómo coger el momento, cogerlo no se trata de agarrarlo, escogértelo, porque los momentos son únicos, son intensos, los tienes que ser tuyos, los tienes que poseer.
Cuando murió Baltasar nos fuimos primero a.
Recuperarnos, te llevábamos cuatro años fuera de control, fuera de control y aparentábamos en control pero estábamos fuera y estábamos agotados un mes, dos meses a recuperarnos.
Y nos fuimos a Canadá.
A Vancouver.
Island, un lugar que se llama Tofino, un lugar muy especial, muy bonito, solitario. Dicen que una de las características de ese lugar es que es en donde las tormentas pegan el continente primero, entonces pegan duro, la gente va a ver cómo entran y muchos osos y muchas ballenas. Un lugar muy especial, muy de naturaleza, solitarios. Y nos recuperamos y comenzamos finalmente a poder platicar de todo lo que hemos vivido, porque no habíamos tenido tiempo, No hemos tenido tiempo porque si bien nos encontramos en algunos momentos, también estábamos agotados en esos. En esos años de tragedia. Y estaba Baltasar o estaba Nico, estábamos que no.
Yo recuerdo mucho de mis conversaciones en.
Las últimas semanas de la vida de mis hijos.
Era por texto, yo del lado izquierdo.
De la cama, batacero, Nico en medio.
De la cama y Julie al otro costado.
Y nos veíamos y nos escribimos para.
Que no escucharan durante horas y hacíamos.
Lo mejor que podíamos. Entonces nos fuimos, nos fuimos a Tofino, nos recuperamos. Yo creo que nos planteamos que íbamos a hacer.
Ella sí me decía putas, quiero viajar, quiero irme, vente, vente, vente, toma un sabático, vente, dejemos todo, no necesitas trabajar, vente conmigo. Y yo le decía no, yo no puedo, no creo, no soy listo.
Entramos a la casa de vuelta y.
Me dice Suso, ya dejemos todo. Digo no, le digo flaquita, una tregua, dame una tregua, no necesito, tranquila, dame una tregua y ahí vemos qué hacemos.
Pero la verdad que no, ella también me conocía, mis medios no serán.
No.
Y ahí nos quedamos un par de meses.
La casa, una casa pues vacía, los cuartos armaditos de los niños, pero vacía, vacía.
Y una casa dolorida. Y también una casa que nos acogía. Julie también en esa época publica un.
Libro, eso le mantenía muy viva, estaba.
Publicando un libro, Planeta le publica un.
Bonito libro de cuentos que me lo dedica a mí.
Muy afortunado eso, estaba muy motivada por.
Eso, eso hacía salirse de la cama.
Entonces hubo el gran. ¿Cómo se llama? ¿Cómo le llama? El cóctel de lanzamiento libro, no sé cómo la apertura del libro, la presentación del libro y muy bonito, me dedicó.
El libro a mí en su discurso.
Y comenzamos pues una vida más normal, en la casa, pero inmediatamente ella se.
Deprime, no come, no sale a la cama. Era una flaca, pierde 15 kilos, 40 kilos.
Yo llegaba a la casa y le.
Decía al servicio, oye, no desayunó, no comió, subía, vamos a comer algo. No, no, que me la pasé así.
Parece más un par de o no sé cuánto, la verdad, parecía una eternidad, pero no se levantaba.
Yo sí, también era oficina, me proyectaba.
Empresario, digo, Apolonio Conquistador, seguramente llenando el vacío. Sí tengo esa beta, sí tengo esa.
Ambición, pero estoy seguro que ahí era una excusa, tenía que encontrarme en otro lugar.
Bueno, y un día yo le digo, oye, vamos a salir a cenar. Su restaurante preferido ahora está súper famoso y no sé si es el mejor del mundo ahora en Lima, Perú.
Entonces le digo, te he hecho una reserva y he pedido que nos atiendan a las 7 y media, abren a las 8, pero pidió de favor, 7 y media.
La gente llega ya a.
Las 9, mira, 8 y media estamos fuera, nadie te va a ver, no tenemos que saludar nadie, comemos tú y yo.
Era un sábado y llega, ¿Cómo se llama? Mi hermano. Mi hermano es un. No sé cómo hablar más bien de él, de lo que podría, porque es un santo y es mi mejor amigo.
Mi media manzana, todo.
Tenemos 10 meses de diferencia y es como mi me hizo como era. Mi hermano se mete a mi casa y se mete un hueco de la.
Sala o del jardín, no dice nada y está disponible. Pero no era de que baje su Oye, ¿Dónde Jesús?
¿Qué está haciendo? Dile que estoy.
Nada, o sea, como un tacto.
Y ese sábado hizo lo mismo, se.
Presentó, bajé yo, ¿Qué haces acá? Estaba leyendo mi libro y él no.
Vivía cerca a mí, como si yo viviera, no sé, pues en Lomas y él vivía en Pedregal. Entonces daba la vuelta, se metía ahí, no avisaba que estaba sentado leyendo. Entonces me la pasé con él platicando no sé qué, no sé qué. Le digo, oye, ya vete porque me.
Voy a suzar a Yuli para irnos a cenar. Subo otra vez a cuarto, ¿Que? Le digo, ya vámonos, flaca. Dice, no, ya no, ya estuviste con tu hermano, ya, ya, ¿Qué más quieres? Ya no.
Y ya en esa desesperación y también obviamente con todo lo que cargamos, le.
Digo, pinche flaca, no me des, yo tengo un pinche sufrimiento, igual que tú, yo estoy igual de quebrado, yo tampoco me puedo levantar, yo ya no quiero cargar a nadie más, levántate. Ya no quiero cargar a nadie más, no puedo cargar a nadie más, ya no doy, no doy, de verdad que no doy gente, vamos. Entonces lloramos los dos, nos escuchamos y.
Yo le dices es que me voy.
Eran siete y media, ocho de la noche, me voy, ¿Dónde te vas? Pues me voy, agarró su Duffon Bag, su bolsita, metió a 10 cosas, yo.
La perseguía, no, Pero flaca, abrió el cuarto de Baltasar de una ojeada abrió el cuarto de Nicolás, bajó las escaleras y se fue.
Puta madre.
Entonces llamo a las hermanas, hay que ver dónde llega, habla casa tu papá, habla no sé qué, casa de la prima, avísenme no sé qué, cuatro horas ahí en silencio y ya me escribe.
Una prima y ya llegó, está bien.
¿Poco después de medianoche me llega un mensaje de ella, un email, me dice.
Suso, me dice era la única manera que me podía ir, me tenía que ir, perdóname, me tenía que ir.
Le.
Digo flaca, nos vemos mañana y nos organizamos, la verdad que éramos muy unidos.
Entonces la siguiente mañana la voy a.
Buscar y a qué cosa? No pues no, renta un departamento, vamos a amueblarlo y por mientras vamos, te.
La renta, no sé qué, ya.
Y ya se puso ahí, al poco tiempo ya viaja y se va a vivir a otro lugar, primero a Nueva.
York y después ella vivió muchos años también en Nueva York y también en París. ¿Entonces se va a escribir y me.
Deja, ella siempre me dice que yo.
Se lo resiento un poco, me dice.
Tú me dejaste primero, Digo no mames, dices que en sentimiento, le digo no.
Oye, le decían, pero no me eches.
A mí la culpa, o sea lo que vivimos, tú me dejaste primero, o.
Sea como que si ella no me deja, no? Y nos reíamos al final no nos veíamos de vez en cuando y ahí primero me trabajo mucho, yo también durante.
Mucho tiempo había hecho psicoanálisis, me diápata, reanalizado, me gustaba, me gustaba encontrarme errado.
Imperfecto, en la primera Navidad, puta, dije.
Ni cargando, aquí no la voy a pasar, ¿Qué voy a hacer?
Ya Yuli me había dejado, ¿Se divorciaron? Todavía no me había divorciado, todavía no, yo digo me había divorciado quedamos, no divorciamos, pero no, el primer año que me deja, se va nomás al año me dice de aquí Borciano, tú tienes que estar libre.
Yo tengo que estar libre. ¿Sabes qué?
Mándame el documento. Ojalá que mi mamá va a escuchar eso, pero en un momento.
Pero oye, flaquita, si me divorcias, mi mamá va a heredar mi lana.
Quédate tranquila.
Ni siquiera estar conmigo, quédate tranquila. ¿Yo por tu lana? Estás pendejo, no me conoces, puta. Mándame los. Mándame el.
¿Cómo se llama?
El papel, divorcios, lo que tú quieras, pero mantenme de por vida, me dijo.
Entonces fue un acuerdo rápido y.
Pero antes de eso, lo que te.
Quería comentar, claro, me dije, ¿A dónde.
Voy a pasar Navidad? Pues niños, no había niños.
Yo había comenzado a ir a China por las compras que hacíamos en este retailer que teníamos.
Maestro, voy a China dos meses y.
Comencé a irme a China a comienzos de diciembre y volver a finales de enero y meterme deep en China para no ver la Navidad, porque allá la Navidad, la verdad no pinta, no pinta ahora en Shanghai, en Beijing, cada vez más, pero hace diez, quince años era bien asiático y menos occidental, especialmente donde estaba yendo yo. Entonces me sentía a salvo y China era tan distinto que me sentía más libre. Entonces ahí me fui curando. Me acuerdo la primera Navidad, me da vergüenza una cuenta de como mil dólares.
De teléfono de solo con Julie, ella en Marruecos y yo en China, pasamos Navidad juntos por teléfono. Esa primera Navidad, mil dólares. Pinches mil dólares pagué por esa pinche llamada.
Un regalo, digamos, ¿No?
Pero.
Y pasé Navidad con ella hablando todos los años siguientes por cuatro.
¿Me fui a China todos los diciembre.
Curándome, curándome, viéndome, pensándome, no?
Proyectándome. Es que voy a hacer de mi vida.
Quiero hacer un poco. Un poco de fast forward, porque.
Perdón, lo que te.
No, no, no.
En este. En este proceso, pues. Tú conoces a Yana, ¿No? Con quien tras resistir sus, vamos a llamarlo embates, porque estabas un poco renuente, decides incluso proponerle matrimonio, intentar formar una familia.
Bueno, la verdad es que un día sí me dije, esta madre, yo quiero tener mujer, yo sí puedo ser padre, yo sí puedo recuperar la familia que perdí, Yo no soy solo ese. Yo no soy solo esa tragedia, yo soy más que eso. ¿Y me comencé a imaginar es más oso, ese libro que tú has leído, yo lo comienzo a escribir ahí como un libreto que digo, sabes qué me sentía desleal viéndome feliz con mis hijos muertos, me sentía desleal viéndome feliz con Julie tan infeliz y me costaba, comencé a ver este cuate que pierde dos hijos y que su mujer lo deja ver cómo haría su vida, cómo sería eso? Y me comencé a escribir.
Yo digo.
Y después me la creí y después lo viví yo digo, yo me escribí el libreto que tenía que seguir. Entonces un día corriendo, o sea yo.
Soy maratonista, me fascina correr, rara vez corría con gente, soy bien solitario, excepto ahora corro mucho con Hannah, pero en esa época era bien solitario. Y un día me dicen tienes que venir y obviamente también la gente me trataba de acompañar y ayudar. Y un día decidí ir con un grupo de corredores y una, otra, yo le digo a mi mujer, mi gringuita, otra gringa me dice, otra americana, me dice que conocía que había su profesora de mis hijos del americano allá y.
Me dice oye, me dices, uso, ¿Estás listo para salir? No le contesté, me dice es una gringa y no sé por qué cuando dijo que es una gringa, una americana como yo dijo, dije ¿Por qué no?
Quizás en esa comunidad tan cerrada en la que se estaba, además yo odiaba que me miraban como pues ese hombre.
Que había que salvar, a mí me.
Gusta salvar, pero no se ha salvado. Y por si acaso mi mujer es.
Mi salvadora, o sea, Yana, Hannah es mi salvadora.
Y para que quede claro este comentario, porque es grande lo que digo principalmente como toda buena mujer, mi mujer me.
Salva de mí, de mí y mis demonios, de mí, de mis limitaciones, de mí y mis peores cosas, mi mujer de verdad me salva a mí y.
Obviamente mis tragedias, me levanta el piso, pero entonces me hice, yo le dije.
Bueno, OK, yo dije ¿Qué va a pasar?
Voy a ver, no contestaré y a ver qué hago. Y viajaba también como loco, entonces también estaba siempre escapándome de algo. Y me dice, te va a escribir, me dice primero me dice, ¿Sabes que la conoces?
Bueno no, dentro del grupo de esos.
Americanos profesores que corren con nosotros, ahí hay una, es la güerita.
OK.
Yo no la había ubicado, la verdad no. Y bueno, en la noche me escribe, no le contestó, me sigue escribiendo, oye.
¿Cuándo vas a invitar a salir?
¿Así como los embates, no? Anímate, no sé qué.
Y un día decidí salir con ella.
Y el segundo día la besé.
Y digo la besé oso, porque yo.
Siempre digo un chingo de cosas que no son mías, que las he leído en algún lugar y muchas veces ni recuerdo dónde las leí, pero eso sí recuerdo, Octavio Paz dice algo de un.
Beso entre dos nace un mundo. Y pues cuando besé a mi mujer, me vi con ella, me vi con hijos, me vi con una familia, me vi feliz.
Entonces tú me decías mis tres vidas, ¿No?
Yo di peso, mundos, nació un mundo y nació mi mundo y un mundo diferente, nuevo, lindo.
Entonces nació, comencé a salir con ella, se la hice difícil, porque ya estaba hecho, se la hice difícil. Imagínate mi reacción contra ella, era todo lo que yo cargaba, tenía una mochila inmensa, se le hice re difícil, pero ella siguió, siguió, me buscaba, era encantadora, era paciente conmigo, respetuosa con mis muertos también, muy respetuosa con mis muertos. Y vamos re bien. Puta, ¿Cuándo te vas a casar conmigo? ¿Que cuándo vas a tener hijos? Ya, oye, el bióloga entonces estaba contando ovulaciones, ovulaciones que le iban a. Que le quedaban en su vida. Entonces el biológico, reloj biológico, como bióloga, la teoría después de los 35-50% menos probabilidad de ser fértil, la presión la esta. El último año que fui a China largo, me la llevé a ella, no es que nos cuidábamos en la intimidad, pero no salía embarazada, entonces se ponía más nerviosa, yo ya estaba ahí proyectándome. ¿Y cuando estás a casar?
¿Pero es que yo nada, no?
Y hasta que un día dije quiero toda mi familia, quiero mis hijos, ya estaba feliz con ella. Julie estaba todavía de viaje. Yo le escribía un día sí, un día no. ¿Ella me escribía, Yuli estaba presente?
No, es que Yuli no estaba presente.
Yo le pido permiso, no sé si permiso. Primer día, segundo día que conocí a Hannah, le digo, ¿Sabes qué? ¿Oye, conocí a esta niña, esta mujer y me provoca seguir saliendo con ella, no, ya ni me acuerdo lo que me contesta, pero como que no?
Dice que no, vámonos.
Me invita Hannah un momento a visitar a Minnesota, de dónde ella es. ¿Me voy con ella, la paso re.
Bien, estaba enamoradísimo, estoy enamoradísimo por si.
Acaso, y dije no, sabes qué gringuita?
¿Vuelves y vuelves a mi casa, no.
Aquí no, nada de que separa, aquí vuelves a mi casa, pero por qué tu casa? Mejor tú vete a mi departamento. Entonces ahí la pelea, pero al final ya estaba decidido que vamos a vivir juntos.
Le escribo Julie, por si acaso estoy en esto, me dice, ¿Estás seguro? Le digo sí, está segurísimo y avanzamos.
Vivimos juntos, ya ella es muy aventada, mi mujer es de esas que también como yo, que quiere vivir, entonces me.
Dice, me dice, bueno, yo no tengo.
Que ya esperar el matrimonio, ¿Sabes qué? Quiero que me acompañes al doctor de fertilidad, porque ya quiero, quiero congelar mis.
Óvulos y quiero ver qué opciones tengo.
La acompaño de fertilidad, me dicen médico, ¿Sabes qué? Más importante que tus óvulos, mejor te conviene congelar embriones. Claro, este médico conocía mi historia, conocía mi historia porque mi historia en un pueblo chico, pues era conocida también, y además él quizás por sus pasados, sería bueno el testing genético, puta, yo me sentí fallado y también me recordó, puta.
Que me puede volver a ocurrir esto, Ay mierda.
Entonces, pero yo quería que esa cita fuera de ella, no de mí.
¿Cómo lidias con ese riesgo? ¿No? Digo, hay tantos test genéticos que te hablan de probabilidades de algún defecto genético o alguna enfermedad congénita, y cuando sabes que existe la más mínima probabilidad, y en tu caso que ya habías visto, no solo la probabilidad teorética, sino las consecuencias mortales de que sí sucediera. ¿Y cómo impacta una vida, cómo tomas una decisión de volverlo a hacer?
Sin lugar a duda, una parte racional y otra parte ese egoísmo, ese elán de vivir y de proyectarse, quizás menos.
Racional y en sentimental.
En Hopkins, después de que a Nicolás le identificaron su tumor y todas, y la coincidencia muy cercana de su hermano.
Nos dijeron, ustedes dos no pueden tener hijos, eso es lo que está clarísimo.
O sea, el caso de uno de.
Tus hijos es uno en no sé cuántos millones, el caso de dos hijos es tan poco probable que ustedes no pueden tener hijos.
Y yo siempre digo, eso sin lugar.
A duda acabó con mi matrimonio, fue.
Muchos años antes de que acabara mi.
Matrimonio, pero eso acabó con mi matrimonio.
Pero de cierta manera dejaba entrever que con otra mujer sí, o al menos así yo quería interpretarlo. Entonces me sentía más cómodo. Ahora cuando el médico dijo, hay test, hay que mandar los embriones genéticamente, hacer el testeo, no sé qué, para 500 enfermedades, ahora hay para 10.000, vamos, mándalos, mándalos de vuelta, todo va bien, no sé qué, vámonos. Y entonces no fue exactamente así. Ella primero me dice que solamente es para congelar sus óvulos y después ya es, ¿Sabes qué? ¿Por qué no de una vez nos lanzamos, ¿No? Y ya nos lanzamos, yo ya estaba listo también nos lanzamos, pero cuando nos.
Lanzamos.
Ya planificando la boda.
En donde.
Que, cómo, no sé qué, yo tenía miedo de hacer una.
Miedo no, sino o miedo, una gran.
Boda le faltará respeto a Yuli y a toda mi familia del pasado. Entonces quería hacer algo lo más recatadito, lo más controladito por mí. Y comenzamos a planificarlo. Y me acuerdo que el día que viene el wedding planner, el planificador de la boda.
Es el mismo día, estamos sentados ahí, ese mismo día que me llama la hermana de Julie y de suso, me dice, ¿Julie ha vuelto de París o qué?
Yo sentí que desleal ella, porque estamos tan conectados que sería rarísimo que se presente sin que me diga algo.
Hasta dije, ¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
Me dice, no, me dice, está hospitalizada.
¿Qué?
Sí llegó ayer, se desmayó en el aeropuerto, ya se había desmayado en París, ya le dijeron que tiene leucemia.
Entonces Hannah escuchaba poquito, pero me vio.
La cara, ¿Qué pasó? Le digo, Julie volvió en cáncer.
Me levanté y corrí hacia Julie, ¿No?
¿Y me decía, oye, y aquí el wedding plan?
Dios. Salí corriendo, me metí pues al hospital, me metí en el cuarto de Julie, ahí el médico hablando con ella, me daba la espalda. Creo que ahí lo platico, ¿No?
Sí hablas como ella, incluso te presenta como su esposo, así.
Claro, siempre me presento con su esposo, siempre.
Entonces me dijo, entonces claro, el médico me ve entrar, ella estaba de espaldas, no me veía, estaban platicando, no sé qué, y El médico dijo, ¿Quién es este hombre metido acá? En un momento más íntimo de médico paciente, ¿No? Entonces. Entonces dice, discúlpeme, dice, como que para votarme, ¿No? Y ella voltea y me dice, me extiende la mano, me dice, es mi esposo. Y siempre me hacía, me hacía así para sentarme a su costado, me siento a su costado. Más hablaba ella que el médico. Yo sé de cáncer, yo sé de.
Eso, yo sé de vida, a mí.
No me vas a meter cualquier cosa, Yo no sé si quiero vivir. Y otra vez eso mismo. Pero bueno, y nuestro amor era grande, ¿No?
Y también nuestro compromiso. ¿Sabes que nos habíamos dicho muchas veces.
En esos momentos difíciles de las enfermedades.
De nuestros hijos, oye, cuando nos toca eso para nosotros? Tú me cuidas.
Sí, sí. Y tú a mí. Y ya sabes que a mí no.
Esto ya nos habíamos proyectado en eso.
No sé si recordarás que cuento que.
Yuli siempre decía desde niña, cuando su mamá murió, dijo yo voy a morir a la edad de mi mamá. Digo, no chica, es flaca, digas eso, no te cargues.
Y en este momento ella como que decía no sé si quiero vivir. Y tú la tratabas de convencer. Y hay una frase que creo que sobre todo en el momento que ya estabas viviendo en tu vida personal, pues viene a causar un terremoto. Si quieres que yo viva, entonces tú tienes que vivir conmigo. ¿Y qué genera en ti esta responsabilidad y este amor? Cuando. Como en la mafia, ¿No? Cuando yo me trato de ir, me jalan de regreso.
Sí, no sé si tanto como la mafia, pero no me fastidia por mafia. Pero sí se puede querer así de fuerte a dos mujeres a la vez, sí se puede. Ese pedido no estaba alejado de lo que se podía pedir en esa relación. No era sostenible, no podía.
No era lo que yo quería. Yuli quería morir, yo quería hacerla vivir. No quiero que nadie me cargue tratando de convencer de una vida que no quiero. Entonces ella me decía, déjame ir, tal vez mi 85% de sobrevida, o sea, si te toca la correcta, decides qué.
Hacer de tu vida. Pero flaca, no vas a hacer una quimioterapia que te puede dar 80-85 % de sobrevida. Lo discutimos, ella no me decía que no, pero yo le.
Digo.
Claro. Pasaba los días en cuidados intensivos con Julie, las noches con Hannah, los.
Días con Julie, anoche con.
Hannah. Hace poco veía una serie en Apple TV que se llama Severed. Es una. No sé si la has visto.
Pero que para o no.
Continuó. Creo que la pararon. Era una serie muy bizarra y me gustó mucho. Básicamente trata de personas que se voluntarían a trabajar en un búnker del gobierno americano y les implantan un chip en la cabeza y cuando entran al búnker, vamos a decir, donde trabajan, borran su recolección de todo el pasado y.
De toda su vida fuera del búnker.
Y sucede lo mismo de salida. Entonces es esta experiencia de tener dos vidas totalmente separadas una de la otra. El tema es que tú, pues sí sabías qué es lo que pasaba del otro lado de la puerta. ¿Cómo vives esta dualidad durante tanto tiempo? ¿Cuánto tiempo fue el que.
Experimentó? Como tres meses, dos meses y medio. Tres meses de eso. Porque la dualidad era. Era más brutal, porque durante mucho.
Tiempo Julie quería morir y me planteaba acompáñame a morir y Hannah estaba embarazada y quería vivir, Vamos a vivir, o.
Sea, la dualidad era la vida y la.
Muerte.
Escógete. Entonces no era difícil para una persona que quería vivir como yo, saber lo que tenía que escoger. Pero había cosas mi compromiso con.
Yuli, mi amor con Yuli también mi vanidad de que yo podía ser el héroe que todos quieren y que salva a todo el mundo.
También. Yo también me reconozco ahí, como que ¿Sabes.
Que? Yo no puedo ser feliz. A ver, vamos por los dos, vamos por los dos. No tienes que decidir, yo ahora puedo ser.
Feliz. Y por esos meses sí viví esa vida, esa vida.
Dual. Yuli sí me pidió eso, pero.
Como te decía antes, sabía que. Que iba a decir que sí.
Por un tiempo, sabía que iba a estar ahí. Como te digo, es un pedido que era permitido en esa.
Relación. Yo no la pasaba mal con.
Ella. Con ella en ese.
Espacio había mucha celebración de nuestros momentos felices. Había sido.
Era. No sé, mi.
Pareja. Teníamos un nivel.
De. De intimidad intelectual, sentimental.
Grande. Entonces no era que me pedía.
Hacer algo que no quería hacer, eso no sería justo. A mí me llenaba también, pero no era.
Sostenible. Hay una conversación en la que Julie te dice que la muerte no es la calamidad, que la vida es la catástrofe y la muerte es la última experiencia de vida. ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué quería Yuli decir con eso? ¿Y qué te llevas de esa.
Conversación? Claro, ella. Ella ya no encontraba valor en la vida. La muerte era la liberación para muchos, ¿No? Para muchos, en el momento adecuado.
En la vejez o lo que fuera, la muerte libera.
Libera. Entonces para mí era. Ella decía algo muy sencillo, muy.
Directo, que era difícil tragártelo. ¿Sabes que?
No. ¿En donde la estoy? Pasando mal, es acá, es acá.
Donde la paso mal, allá no lo voy a.
Pasar. Entonces, a mí parece que era.
Muy honesta con su sentir, no quería.
Vivir. Pero entonces la convenzo vivir y se mejora. Y se mejora, se mejora. Y además se mejora. Y.
Es. Es raro que uno tenga esos.
Sentimientos de que se mejoró, y mi vida, ¿Qué va a pasar con mi vida? Porque estábamos planeando que muriera y yo me casaba y tenía mis hijos, pero. Y se mejora cuando se mejora. Creo que Yul y yo nos damos cuenta, ¿No? Ella me decía, cuando entras a cuidado, sentenciado, me dice, Suso, me dice, deja todo afuera, deja todo afuera, no metas nada. Hablando del celular, no, hablando de tu vida, de Yana, mi vida, de todo lo que estaba afuera, no podía meter nada. Claro, deja todo afuera. Acá vienes limpio. Esa bibolería sí la vivía muy bien y la exigía. Y ese espacio así era también muy limpio, ¿No? Insisto, no era sostenible. Bueno, y ya, yo tampoco, no.
Podía con esas dos.
Vidas. Y además ella también se volvió más.
Exigente. Y cuando vi que mejoraba, decía, estoy mintiendo, estoy mintiendo las dos, no voy a poder con las dos, esto no es.
Duradero. Ahí sí, al final la saco del hospital pensando que ahí ya terminaba mi responsabilidad, la había ya cambiado a otro departamento más grande, por si acaso, necesitaba una enfermera, no sé qué le había arreglado toda su vida. Yo pensaba y arrogantemente me pongo en esa situación de arreglarle toda su vida, no arreglarle lo que quería, obviamente, sino regalarle esas cosas más mundanas. Y la dejo en su departamento y me voy. Y no estaba muy bien, pero estaba desesperada para salir del hospital. Y en la noche me llama, yo ya estaba a tres horas de mi casa, en una playa, tratando de recuperarme con Hannah, tratando de tener una vida.
Normal. Y me dice, ven, se me.
Subió la fiebre, está la madre, tengo que entrar al hospital. Vean, no había buena señal. Entonces comenzamos a textar, a.
Textearnos. No llego, no llego.
Flac. Era bravísima, Julie. Bueno, si no llegas es que.
No vas a volver a llegar, flaca. No.
Llego. Si quieres llamo al hospital, si.
Quieres llamo ambulancia, coordino con choferes para que te. Para que te ayuden. Yo te ayudo, yo te ayudo.
Con toda la logística ahí cuando me vi el héroe que no era, me.
Caí también de rodillas a llorar, porque.
Uno se imagina lo que uno puede.
Ser y uno fantasea de lo que puede ser.
¿No? Ahí me vi, era simplemente otro mortal más y que ya tenía mi límite. Y bueno, y ahí acabó mi relación con ella. No nos hablamos por unas semanas, cabo de unas semanas comenzamos otra vez a hablar, ¿Cómo estás? No sé qué, cualquier. Cualquier aniversario de muerte vida, cualquier celebración de niños y de cualquier cosa nos conectaba y después nos quedamos conectados para siempre. Y no sé qué hubo en esa época, no sé si un cumpleaños de uno de mis hijos o algo. ¿Y ya bueno, ya estaba embarazada con su barriga creciendo y le digo sabes.
Que? Ya casémonos, pero no en Lima, casémonos en.
Minnesota. Fue un matrimonio lindo que mi gringuita armó muy respetuoso conmigo y con todo mi pasado. Lo casamos en temperaturas de menos 30 Celsius en febrero. Sabiendo eso, ella rentó un arborium.
Como un greenhouse lleno de palmeras como las que estaban en mi casa en.
Medio de Minnesota, en esa sala tropical acogedora para mí, encerrada con la nieve por todo lo de.
Afuera. Fui mi mamá, mis familiares, unos.
Amigos y me casé con ella. Le comenté a Yuli, le comenté, me fue fría. Volvimos a los pocos meses o coincidimos a los pocos meses con Julie. Nació Teo, mi hijo, a los meses y recién nacido conoció.
Yulia. Teo fue un momento también de esos momentos.
Duros. Yo la vi detrás de unos ventanales en su casa de playa que estaba cerca de la mía y le tocó el vidrio. ¿Ella vio la carriola abajo, le.
Da la vuelta y sale, me abraza.
Con su pelo cortito de las quimos.
Y estaba como que tratando de ver dentro de la carriola, no? Híjole, ahí me arrepentí porque puta quiere encontrar a Baltasar, no va a encontrar a Baltasar, va a encontrar un güerito. No se parece en nada a.
Baltasar, porque le vi como todo en una posición como repetida de todas las que habíamos tenido cuando yo le daba.
La vuelta al niño y la ve y se le sale una lágrima y me abraza, me dice qué lindo, qué lindo, qué suerte, qué lindo. Dice te quiero mucho porque.
Lindo. Y yo estaba nerviosísimo, había un poquito de viento y el sol y.
Sabes que me lo tengo que llevar, mucho sol, mucho viento, tenía que cortarla.
Y me fui corriendo y llego a.
Mi casa y tengo un mensaje de ella.
Largo. Y como era escritora, lindo, empática conmigo, con mi paternidad, con mi vida.
Con mis decisiones, apoyándome, queriéndome, generosa.
Generosísima. La vi una vez más, de casualidad también, nunca planeado. Estas hermanas que tienen Julie, que son impresionantes, porque la verdad mantuvieron muy cerca el.
Vínculo. Ellas sabían, las dos hermanas de.
Yuli, que el vínculo que yo tenía.
Con Yuli era inmenso, que el amor.
Era inmenso, no obstante lo que pasara en nuestras vidas, que no había nadie más importante en las vidas que el uno, el otro. Entonces, en un momento.
Dado le.
Ha vuelto y me pedí que ni.
Te diga que ni que.
Vayas. Le colgué inmediatamente, tumbé la puerta del departamento y.
Entre. No, pinche so, te dije que no.
Entras. Ya me acosté en su.
Cama. Ya, ¿Que.
Pasó? Me enseña los mensajes de los.
Doctores, el pronóstico de vida, de días.
Esto viene acelerado, es imparable. Y me quedé con ella seis.
Días a su.
Costado. Me pidió que le trajera un.
Anestesiólogo para el tema de.
Dolor. Y cuando ya perdió conciencia, se quedó.
Dormida. Me despedí, me fui, entró su familia. Al día muere, al día.
Muere. Y era rarísimo, porque yo pues divorciado, pero cuidador con otra mujer, con otros hijos, con mi familia política, y las costumbres son todas rarísimas en esos rituales y ya a mí me vale madres, pero bueno, era difícil acertar, pero la enterramos. Fue raro también creo que en el libro comento, no sé si lo he editado o decía, no creía en cementerios y ahora soy amante de los cementerios. Hace un mes estuve en Lima y voy, voy a ver a mis.
Hijos, mis hijos, mis hijos y a Yuli.
Incluso. ¿Llevaste a tus.
Hijos? Sí, los he llevado, Yana, son parte de mí. Es una familia, mi familia es una familia peculiar de vivos y muertos, pero mi familia, si hemos logrado algo.
Julie y Yana y yo, es de que se siente que todos somos mis hijos vivos. Hablan de sus hermanos muertos que no conocieron. Y Uma siempre me sorprende, llama a Julie su mamá. Mi otra mamá nunca la conoció.
Pero si es mamá de mis hermanos, es también mi mamá. Y nos han pasado cosas raras.
Que la gente dice, oye, pero Uma dice que hay otra mamá. ¿Ustedes nos.
Creen? No sé si hay, o sea, no sé si es poliamórico, no sé qué interpreta.
¿No? Pero Uma habla de Julie como si fuera su mamá y la ve.
En todas las fotos, perdón, la ve y yo hablo de ella, ¿No? Y ellos saben que la.
Adoré. No escondo nada, saben que la.
Adoré. Creo que con Yuli, pues, vives muchas cosas que te enseñan mucho, tal vez mucho más de lo que la mayoría de las personas aprenden en una vida sobre la muerte. Y con Yana creo que puedes aprender mucho del amor. ¿Que te ha enseñado Yana del.
Amor? Muchas.
Cosas. No hay emoción más fuerte que el amor. Yo.
Amaba quizás a esas novias.
De las que he mencionado, y quizás también a Julie, de una manera racional, particularmente al inicio, quiero ser generoso diciendo amaba racionalmente. Y me ha enseñado a amar sin razón, particularmente esa vulnerabilidad del.
Amor. Yo extraño, necesito mujer todos los días, de verdad. Y puedo decirlo, el amor también de Gianna, como todo lo grande que.
Nos toca tener, la vida cuesta, cuesta.
No solamente cuesta todas mis tragedias, todos.
Los rollos que te echaron ahora, no, cuesta todos los.
Días. No somos ni exactos, ni perfectos, ni made for each.
Other. Lo trabajamos, trabajamos porque nos queremos.
Tanto que sí vale la pena trabajarlo. Yana es una mujer, de hecho, mi salvadora, no.
Muy. Es una.
Santa. Tú sabes lo que me dice.
La gringuita, Si te mueres y cuando te mueras, yo me meto a un convento, o sea, en el siglo XXI te vas a meter a un convento. Entonces, de verdad, ella tiene un.
Tema muy fuerte de.
Compasión, de empatía.
Y también de sacrificio, no Coincido con ella en todo, pero a veces tengo.
Que aceptar, Tiene unas buenas tácticas, muy sencillas de trabajarnos el.
Amor. Cosas tan sencillas como al despertar.
No te atrevas a tocar nada antes.
Que me toques a mí. Nada, ni tu teléfono, ni tu alarma, no te vas al baño, a mí me tocas primero. El día arranca conmigo y acaba.
Conmigo.
Increíble. Todos los días. A veces tengo que poner la mano un ratito, tengo que ir rápido al baño, no sé, pero le pongo la mano porque si no, no, no. El día arranca conmigo y acaba.
Conmigo. No conmigo, los.
Dos. Saca tu teléfono, saca a tus madres, saca tus.
Libros. Esta cama es donde estamos.
Nosotros. Oye Suso, has hablado pues de tu etapa en Salomon Brothers, Nueva York, regresas a Perú y sucede pues toda esta historia de vida, pero en paralelo, además de lidiar con esto y viajes por el mundo a hospitales y sabáticos, bueno de descanso y cuidar a a tres personas en lecho de muerte, construyes un gigante de las inversiones. Cuéntame un poco cómo es este proceso paralelo de crear enfoque salud desde 1999, invertir en algunas de las empresas más grandes de la región y al mismo tiempo pues vivir la vida de humano que todos.
Tenemos. Bueno, yo creo que otra vez privilegio, no solamente privilegio de haber nacido en la familia que nací, en el.
Estatuto económico nací, sino también privilegio de.
La genética que tuve, quizás no la.
Del cáncer, pero una genética de padres ambiciosos, de padres con un propósito en sus vidas. Esa es una parte creo que.
Que me carga, me hace ese tema.
De la vida es corta, ¿Qué vas a hacer, ¿Qué vas a dejar? Y eso resulta en un Enfoque.
A Inversiones, una compañía que ya Tiene más de 20 años de vida, que creamos chiquitita, primero con inversiones, con nuestro propio capital de pocos millones, después levantamos.
Un fondo de 60 millones, después otro.
De 200, hasta llegar a 1.300 millones de dólares. ¿Todas las empresas con vocación regional.
No? Empresas nacionales con una pretensión.
Regional. Y como te decía antes, Enfoca también me mantiene sano, no sé si.
Es un hijo, pero es una parte inmensa de mi vida que me mantiene sano, con propósito y es divertido y me encanta. Yo me levanto y digo la fortuna más grande que tengo, es el trabajo que tengo. Qué fortuna más grande, hacer lo que uno quiere hacer todos los días de tu.
Vida. Y me siento muy afortunado. Enfoque Inversiones tiene una.
Cultura que.
La ha hecho exitosa, una cultura que seguramente viene de sus socios, principalmente de.
Mi socio y yo, Jorge y yo.
Ahora tenemos un tercer socio. Es una.
Cultura de excelencia, de.
Transformar sectores, es una cultura que tiene como resultado la apreciación de capital o el crecimiento empresarial, pero como resultado, la verdad que la vocación de lo que.
Hacemos en Enfoca es romperla, es transformar.
Es reinventar, es de convocar a equipos diversos que también procuran esa excelencia. Si en Enfoque hemos hecho algo bien, yo pienso que sí he tenido éxito en algo y si fuera yo a decir qué recomiendas al empresario, contrata.
Mejor que tú, yo contrato mejor que yo.
Repetidamente, no me la hacen difícil, traen buenos argumentos, me discuten, me convencen, pero contratan mejor que uno. Entonces la empresa, bueno, enfoca inversiones más las empresas de enfoque inversiones A una visiva la educación y las otras.
La verdad que tienen equipos de primerísima.
Tienen 18.000 colaboradores y en A UNA, que es la que diriges hoy, tienes 14.000 directamente bajo de ti, de tu organización A UNA. Cuéntame un poco porque me parece que es, no sé si es coincidencia, pero la que más relacionada está a lo que viviste tú.
Personalmente. La verdad que bueno, primero te.
Platico qué cosa es A.
Una. A Una es una empresa, una institución de salud que tiene un modelo bien peculiar, bien interesante, que viene creciendo de verdad a tasas altísimas. A Una es una plataforma de salud de hospitales y clínicas, centros de bienestar, centros de laboratorio, diagnóstico, imagen, radioterapia, todo en diferentes ciudades de México, Colombia y Perú, con diferentes avances del modelo. El modelo es un modelo integrado en dos dimensiones. Somos aseguradores en donde si compras una póliza nuestra, prácticamente en Perú, en México todavía no hemos lanzado, hemos recién aterrizado, te atiendes en nuestra red en.
Alta complejidad como en cáncer, es una.
Red reconocida globalmente como de lo mejor que hay en cáncer. Nuestra sobrevida en cáncer es 75%, que es una tasa altísima. La verdad que somos muy buenos en las grandes enfermedades, particularmente en cáncer, y entonces lo aseguramos y te tratamos dentro de nuestra red. Entonces te tratan con un protocolo, con nuestros médicos, con nuestros fármacos, con eso. Nuestro protocolo son, nuestros protocolos son CDC o NHS de Inglaterra, o sea, son de primer nivel y resulta en una sobrevida altísima, principalmente producto de grandes campañas de prevención, una intimidad que produce en nuestros miembros de nuestras pólizas altísimos volumen de chequeos. Entonces nosotros fracasamos cuando se nos escapa un cáncer de mama y lo encontramos estadio 3 o un colon, estadio pulmón, un estadio avanzado, ahí es donde.
Decimos ay que sabes que la.
Fracasamos. ¿Por qué? ¿Porque nos dedicamos agresivamente a prevenir y cómo se llama? A detectar y obviamente a tratar tempranamente. No sé si sabe las estadísticas, pero una cosa como por ejemplo cáncer de mama, uno de los más prevalentes en nuestras sociedades. Si lo cachas en Estadio un 95 % sobrevida de la mujer y.
Además no nos cuesta casi nada, si.
Lo que haces es 4 encima de.
90% de no sobrevida y nos cuesta.
Una fortuna, estamos súper alineados a empujar a todas las mujeres, a los hombres.
Su coloscopía, sus próstatas para asegurar que cachamos.
Los cánceres. Tenemos este modelo integrado por el lado de aseguramiento y por el lado de servicios de salud, estamos en todo, tanto presencial como digitalmente, pues obviamente en consultas, en hospitales de altísima complejidad.
Laboratorios, imágenes, todo y.
Todo integrado. Entonces tú te tomas una radiografía y viajas a otra ciudad, pues ahí está, ahí está el reporte y sabemos que además dos años antes tuviste no sé qué y el diagnóstico, todos, todo está metido en este modelo, funciona muy bien. Nuestro objetivo es acceso a la salud. Este modelo genera un precio de la póliza, normalmente nuestra póliza son monoseguro, significa que solamente tenemos una enfermedad que escalamos, o sea nuestras pólizas no compiten con las típicas pólizas de los.
Grandes aseguradores, muchas veces son nuestros socios, estos.
Médicos mayores. Sí nosotros no estamos en eso, nosotros estamos muy, muy, hemos crecido y escalado la propuesta en pocas enfermedades.
De gran complejidad y ahí lo hacemos.
Re bien. Muchas veces las grandes aseguradoras nos contratan para atender sus poblaciones de cáncer porque lo hacemos bien y como tenemos un volumen grande lo hacemos a unos costos bien atractivos y con buenísimas experiencias de pacientes y buenísimas resoluciones médicas. Entonces ese es el modelo de a hemos crecido mucho, aterrizamos en México el año pasado en Monterrey, seguramente seremos en las otras principales ciudades en.
Los siguientes años con el mismo modelo.
Y pretendiendo dar acceso a la salud, previniendo la enfermedad y si te.
Enfermas curándola. Suso, a través de Enfoca has invertido en, como dices, empresas transformacionales en toda la región, en educación, medios.
Pesca.
Industria, salud, retail y una parte de tu libro habla de, creo que es una conversación que tuviste con Yuli, que hablaban de este drive tuyo, incluso cuando empezaban los problemas tú seguías muy metido en tu trabajo y decía es la dificultad de los logros que encuentro tan acelerante. Estos proyectos me definen, son simplemente un objetivo adicional que te empuja hacia adelante y muy pronto te deja insatisfecho. Desesperadamente buscando el siguiente objetivo. Te define el trabajo y sobre todo la gran ¿Cuándo termina? ¿Cuándo estar satisfecho? Hoy tienes 60 años. ¿Cuándo va a.
Ser suficiente? Mira, yo no creo que termina. Creo que sí se redimensiona, pero no termina. Yo siento que no debe terminar. Claro que mi rol como presidente ejecutivo de la compañía, ese no debe continuar muchos años más. Creo que no es necesario. Espacios para otros Sin lugar a dudas. Ya ni me acuerdo. Estaba leyendo recientemente un libro de este esfuerzo que hacen los japoneses para meter a la gente mayor en el mercado laboral y sale de un ejercicio de, no sé, un viejito que.
Trabajaba en Toyota y que lo iban a retirar y que dice ¿Sabes qué? No me retires, me vas a matar. No me pagues, pero.
Déjame trabajo. Y yo sí creo que hay una cosa, y ahora veo cada vez más en Europa por el tema.
De longevid, un gran valor en la.
Gente mayor. Hay que canalizar ese valor.
No acaba. Nuestras vida están hechas también.
De eso. Yo no sé si estaría.
Satisfecho retirado en Cancún, echando la huevita. No sé, no me entra por ahí.
No me. No. Tengo otras cosas, tengo otros proyectos en mi vida que se me ocurren, no solamente empresariales, pero no voy.
A.
Parar. Oso. No es parte de mí. Y no paré ahí. No, Y quizá me.
Salvó eso. No, no creo.
Que para. Eras alguien muy privado, como decíamos al inicio del episodio. Dudaste mucho, a pesar de que escribiste tu libro. Es un libro que no se ha publicado, que muy generosamente compartiste conmigo. No sé si tienes planes de hacerlo público. ¿Por qué incluso haciendo research, que somos bastante buenos y nos jactamos de ser muy buenos aquí? Fue difícil encontrar notas sobre ti, sobre lo que.
Has construido. ¿Por.
Qué aquí? ¿Por.
Qué ahora? ¿No tengo una respuesta así, pero perfecta, no? Yo mismo me sorprendí cuando acepté. Bueno, desayunamos y me planteaste el tema y me volviste a buscar, no viniste a cenar a la casa, me invitaste a cenar a tu casa y un lindo evento, muy especial evento. Otro tema muy especial evento. Creo que no quiero que te la creas tanto, aunque sí me convenciste. Pero mira.
El momento. También hay un tema de.
Momentos en nuestras vidas, pero mira el momento es momento para mí para compartir quizás esta entrevista, el libro el libro sí lo quiero publicar. Mi premisa es que es un libro que esta entrevista que compartir.
Contigo es.
Una historia de compartir cómo.
Se sobrevive, cómo se sobrevive a la vida. A.
La vida. Y pensándolo, sabes qué sabía que.
He tenido. Si es única, si es.
Única, es trágica, es todos los rollos.
Que tú quieras, pero sí es única hay que compartirla. ¿Y mucha gente me decía.
Suso, estaba caminando para acá, me llamó.
Un amigo, Suso, me llamó una amiga, le han detectado leucemia a su hijo, me acompaña a platicar con ella?
Sí, vamos. Le digo sabes que, Averígüeme.
Bien qué leucemia, porque con eso puedo hasta hablar un poquito más de. Yo la acompaño y le comento y además la puedo acompañar en todo el proceso. Digo, eso me nace. Mucha gente me lo ha.
Pedido, gente que tiene acceso.
A mí. Hemos quedado el lunes o martes con esta.
Pareja joven. Creo que mi permisa es como me lo vienen pidiendo, es que compartir que sí se sobrevive. El otro día estuve en.
Madrid, hace como un par.
De meses.
Me encuentro con dos niñas, dos peruanas que habían conocido mis hijos. Una de ellas me dice Suso, Suso me dice te quería escribir, te quería escribir, pero no me atreví. Y me dice el nombre de su hijo que prefiero no mencionar, Juan. Dice.
Juanito murió. Cuando la vi dije la.
Conozco, necesito platicar contigo.
Necesito compartir. Ella ya había pasado, ya.
Se le había muerto.
Su hijo. Entonces yo creo que nosotros los vilmolá, así un término que alguien.
Inventó, que son no los huérfanos, sino.
Los padres que tienen hijos muertos. ¿Cuál es el término vilmola? Creo que en sánscrito Tenemos una conexión y es una experiencia horrible.
Hay que compartirla, hay que explicarla y se.
Puede ayudar. Era el momento Oso.
Nos conocimos. Me.
Gusta también. Honestamente Oso, yo te veo no obstante a la diversidad de entrevistados que has tenido, tu foro es un foro, yo quisiera decir de exitosos.
De cracks. No, yo creo que mi.
Historia, la más importante no es la.
Empresarial, no es esa, es de que sí se vive y sí se sobrevive y quizás es una historia que.
Puede.
Resonar en el que tiene más y en el que.
Tiene menos. El libro, si bien es un libro muy profundo, desgarrador, a la historia que se nota que se cuenta, pues, mezclada como la vives. Es un libro también muy íntimo y muy. Muy crudo y muy explícito. ¿Por qué es.
Tan explícito?
Ruso es. Quizás sea otra vez mi teoría de.
Mi vida.
Otra vez. Yo no quiero de cada.
Dar más que mis experiencias, No, Yo pienso que la vida es cruda. Hay que enfrentar.
Esa crudeza. En el libro, mis hijos.
Mueren en mis manos, en mis brazos. Mis dos hijos buscándole sus alientos. En el libro también comparto mis dos hijos con Hannah. Nacen en mi casa, en.
Mis manos. Entonces.
Esos extremos.
Y miran. Yo lo digo con cuidado, porque no lo recomiendo.
Para todos. Yo tengo una red.
De hospitales. Pero para mí, la medicalización.
De esos dos episodios tan fundamentales de la vida, el nacimiento y la muerte, y cómo los viví tan íntimamente, es la manera de vivir.
Mi vida. Qué curioso que lo dices, porque el final, penúltimo capítulo del libro, narra en paralelo, mezclado. Hasta tienes que releer para entender qué es lo que está pasando. El nacimiento de Uma con el nacimiento de Theo, me parece. No, no, no. No sé si estás narrando el nacimiento de Uma con la muerte de. Con el entierro de Julie. Aunque no pasaron simultáneamente. Es el nacimiento de Uma y el entierro y la muerte de Yuli. Completamente entrelazados. Y es un poco lo que estás.
Diciendo ahora. Y eso es lo que estoy diciendo. Estoy diciendo que todo.
Es así. Tratamos de.
Racionalizar todo. Y es muy sentimental y es muy vivencial. Entonces, tú.
Me dices. Es muy explícito, porque también.
Expongo mi intimidad con mis mujeres. Eso. ¿Pero qué cosa más? ¿Por qué tenemos que esconderlo de cosas más lindas que gozo con mi mujer? No lo estoy trivializando, no lo estoy comercializando. La vida, el nacimiento, el sexo, esa intimidad, el llanto y el éxtasis, no son partes de.
Nuestra vida. Bueno, yo tengo esa visión.
Muy fuerte, que eso es.
La vida. No te distraigas con todo lo demás. Eso es.
La vida. No te distraigas con todo.
Lo demás. En esta vida hoy, en.
Donde la tecnología nos está alejando de la experiencia humana. Nos está alejando de la.
Experiencia humana. Yo digo, yo tengo que recuperar la experiencia humana. Entonces, para mí me es natural. En otra versión del libro salían cosas.
Más burdas.
Cagar, mear. No es que lo.
Quiero mercader. No, pero eso somos nosotros. Somos, puta. Humanos frágiles de carne.
Y hueso.
Nada más. Lo único que tenemos diferente, Oso, son los sentimientos. Lo único tenemos diferente. Eso nos.
Hace especiales. Lo único que tenemos que.
Hacer en nuestras vidas es cosechar sentimientos, experiencias con sentimientos. Eso es lo que nos hace diferente. El resto no hay diferendo alguno. Nos pensamos ultra tú y yo, todos tus libros, todos mis libros, ultra intelectuales. Como si el proceso racional generara algo que no fuera utilitario, funcional, nos paga.
La cuenta, nos genera algún nivel de vanidad que entendí, no sé.
Martin Heidegger. Wow. Pero puta, esa sensación de querer, de sufrir.
De dolor. También mi libro expone mi filosofía de vivir la vida con un rango más amplio.
La felicidad es el otro, quizás el otro lado de la moneda del dolor, del sufrimiento. Hay que sufrir un poquito, quizás sufrí mucho yo no sé, pero hay que sufrir para vivirla, hay.
Que sentirla. Yo no estoy recomendando que todo mundo sufra, no soy ni.
Un masoquista. Hay que sentirla. Hay que sentirla y no tener miedo a los extremos para vivir.
Los extremos. Suso, y con eso en mente, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran.
¿Qué diría? A ver, primero yo pienso que yo escribiría no, tú eres un crack, tú, todo el mundo, tú eres un crack. Rómpela y sé lo todos podemos, todos tenemos un crack metido acá, todos podemos hacerlo. Hay que vivir la vida así, con mucha intesidad para sacar.
Nuestro crack. Yo creo que ese es.
El mensaje. Tú eres un crack. No solamente nosotros los privilegiados que nos has invitado. Tú eres un crack y tienes la oportunidad.
De hacerlo. Una vida corta. Yo siempre digo, un planeta en un sistema solar de mil millones, en una galaxia de mil millones de sistemas solares, en un universo de mil millones de galaxias, en la historia del.
Universo, No sé, ponle 13.
Mil millones. 13 mil millones, ya no me acuerdo ni.
Las cifras. El hombre existe, ponle doscientos mil años y tú y yo vamos a vivir ochenta, noventa, cien. ¿Qué vamos a hacer en nuestras vidas? Yo pienso que tienes que empujar a la gente a ser cracks. Estamos acá para hacer cracks. Nos vamos para echar.
La.
Huevita y con lo que.
Nos toqué. Hay que.
Ser cracks. Suso, ha sido increíble tenerte aquí. Tú eres.
Un crack.
La forma. Gracias por compartir. Pues tu dolor, tu aprendizaje, tu alegría. Obviamente tu carrera empresarial que apenas medio que le dimos una embarradita, es sumamente inspiradora. ¿Dónde puede la gente contactarte, saber más de ti? Sé que es difícil porque no eres alguien público, pero ¿Hay algo que quieras compartir? ¿Algún medio para ponerse o estar más cerca de lo.
Que haces? ¿Comprar.
Tu libro? Cuando salga.
Cuando salga. Vamos a ver quién me lo quiere publicar. Pero yo creo. Yo creo que. Mira, yo tengo una vida privada porque priorizo mi familia, mis espacios, le agradezco a tanta gente que me acompaña. Como toda mi vida también ha sido difícil, también se lo quiero hacer difícil a todos.
Los demás. El que quiere me encuentra, pero no es fácil. El que quiera.
Me encuentra y encantado de.
Ser encontrado. Suso, ¿Algo que.
Quieras agregar? No, gracias Oso. La verdad es que es una primera entrevista para mí después de años de estar encerradito. Me ha gustado mucho escuchar.
A algunos de sus otros invitados, aprender.
De ellos y de verdad soy el agradecido que mi historia le hayas encontrado valor y que mi historia.
Pueda ayudar. Eso me hace sentirme también a mí.
Más valioso. Gracias.
Por.
Compartirte. Gracias. Esta sin duda es una de las entrevistas más profundas que hemos tenido en Cracks. Y si te gustó este episodio, lo que más puedes hacer para ayudarme es compartirlo con alguien, ya sea a través de un mensaje de WhatsApp en tus redes o por donde a ti te parezca mejor. Ayúdame a que los mensajes de Cracks lleguen a más y más personas. También sigue Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en YouTube, itunes y calificanos ahí con 5 estrellas para que más gente nos encuentre. Si te interesó algo de lo que hablamos el día de hoy, puedes encontrar links a todo lo que mencionamos en cracks la 242. Y antes de irte, quiero recordarte que si quieres recibir todos los viernes un correo muy corto escrito por mí con mis manos, en el que incluyo cinco tips que pueden ser artículos, frases, gadgets, cosas que encuentro en Internet que me recomiendan mis amigos o invitados del podcast y que pueden ayudarte a vivir una vida más productiva o a empezar una conversación interesante este fin de semana, solo tienes que recibir viernes de Cracks. Este es un correo que reciben más de 100.000 personas cada semana. Muchos de mis invitados y personas con una gran mentalidad de crecimiento lo reciben y lo valoran. Así que vas a estar en muy buena compañía y para recibirlo es totalmente gratis. Simplemente ve a cracks la viernes, déjame tu email y muy pronto voy a estar en tu inbox. Así que eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana.










