Conversación en español entre Oso Trava y Horacio sobre la experiencia de Horacio al introducir su producto (chilito/Tajín) en tiendas de Estados Unidos. Abordan retos culturales (rechazo o vergüenza de hablar español entre generaciones mexicanas en EE. UU.), la estrategia de ventas/pitch y anécdotas personales sobre su mudanza a The Woodlands (Houston) y la estabilidad legal y económica percibida en EE. UU.
¿Cuál era tu pitch? ¿Llegabas a las tiendas y decías tengo este chilito, este producto?
Sí, porque además era un concepto nuevo para muchos, para otros no. Y contra lo que la gente pensaba, las generaciones de mexicanos ahí como fueron muy hostigados, ellos no hablaban español, muchos realmente porque no querían que sus hijos hablaran, porque era un.
Los iban a discriminar.
A discriminar, pues te encontraban muchos mexicanos que realmente no habían ya de segunda generación o de tercera. ¿Me acuerdo una vez que me dijo, me dijo una señora, una señora ya mayor en una tiendita, le dije oye, y usted de dónde, dónde viene? No dice no se equivoque joven, aquí he vivido, aquí he vivido mi familia toda la vida. Y si yo nunca crucé la frontera, a nosotros nos cruzó la frontera. ¿Entonces encuentras ese tipo de gente, no?
¿Dices que en EEUU no hay sorpresas ni buenas ni malas, no? ¿Qué significa?
Porque hay una estabilidad, tú trabajas ocho días hoy y mañana los ves y se van acumulando. A mí fue una experiencia compleja porque yo agarré toda mi familia y todo, quemé mis nas, por así decirlo. En agosto llegué a Houston. Escogimos Woodlands por razones familiares principalmente. Estaban los mejores colegios ahí, era una de las tres zonas donde hay mejores colegios públicos y ahí tenía toda mi mujer y mis hijos. En Woodlands no había mexicanos, éramos que.
Ahorita es un 10 familias que nos.
Juntábamos conocidas todos los fines de semana era vernos en dos restaurantes a las 10 de la noche era solo Woodlands, no había nada más que venados y mapaches y eso, pero nosotros nos quedamos ahí hasta la noche porque los meseros eran mexicanos. Entonces ya nos sacamos puro y todo de la terraza y mis que ellos recogían y ya como a las 12, una de la mañana decía váyanse, ya nos vamos a ir también nosotros. Pero ese era cada semana, no había mexicanos. Y Woodlands creo que. Que fue una muy buena opción porque tenía todo, tenía centro comercial, tenía un club, la YMCA muy buena.
Y hablas de esta estabilidad que no hay ni sorpresas para arriba ni para abajo. Si trabajas ocho días, los ves ahí, los ves y no te van a.
Sorprender con una devaluación, no hay sorpresas de ningún tipo. Todo el tema legal es muy clarito, ¿No?
Horacio, Estás hablando de que te aventas estas rutas de ventas. ¿En qué momento empiezas a sentir la atracción cuándo sientes que ya el negocio.
Empieza a caminar solito? Como al tercer año que estaba allá. El primer año fue terrible porque me estaba baj en diciembre un día y dije wow. Y había vendido creo que en todo el año 37.000 dólares. ¿Y qué hice? Dije me traje a la familia, vendime, pero hay que seguir, hay que seguir. Bueno, ya el año, el año siguiente se vendieron ciento y tantos mil. Y así se ve el trabajo. Pues a eso me refiero que vas construyendo. El tercer año ya si contratamos gente desde el principio porque queríamos conocer cómo se vendía en Estados Unidos, porque era básica la demostración también.