Oso Trava argues that staying with one person means choosing them over and over as you both change. In seven years with Lucila, he says he's picked several different versions of her. Growing together requires constant reinvention, not a single lifelong commitment.
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Se habla mucho de que cuando te casas estás eligiendo a la pareja con la que quieres pasar el resto de tu vida. Pero yo creo que esa es una idea simplemente incorrecta y hasta podría decir que imposible. En los siete años que llevo con Lucila, que no es tanto comparado con lo que nuestros papás o nuestros abuelos han durado, puedo decir que he elegido al menos unas tres o cuatro parejas diferentes con las que he querido estar. Y afortunadamente, esas parejas también me han elegido a mí, o bueno, no a mí, pero a la persona que he sido en esos momentos. ¿De qué hablo? Bueno, pues de lo que estoy hablando es de lo Hablo de que la gente cambia y de que es impensable imaginar que a los 70 años seremos las mismas personas que fuimos el día de nuestra boda. Hablo de que crecemos, hablo de que evolucionamos, Hablo de que nos descubrimos y nos reinventamos. Y que si queremos mantenernos juntos como pareja entonces tenemos que crecer, tenemos que evolucionar, tenemos que descubrirnos y tenemos que reinventarnos juntos una y otra y otra vez. Esta semana me topé con una frase del escritor francés Antoine de Saint Estupéry que el amor no consiste en verse mutuamente a los ojos, sino en mirar juntos en la misma dirección. Y eso es justo de lo que estoy hablando. Como personas podremos cambiar, pero mientras nuestra mirada comparta el mismo objetivo, mientras nuestra mirada comparta la misma dirección, la elección de estar juntos siempre va a ser la más plena. Y para mí, estar consciente de que Lucilia y yo crecemos juntos, llevamos el mismo camino, me hace sentirme muy afortunado y agradecer cada día por la pareja que tengo.