TERAPIA con MARIAN ROJAS ESTAPÉ | Cracks Podcast #379

In this hour‑long interview, therapist and author Marian Rojas Estapé discusses how the stories we tell ourselves shape mental health, the harmful effects of constant social comparison amplified by social media, and the origins of self‑critical inner voices that stem from early family messages. She explains therapeutic techniques for reframing these narratives, such as identifying the "inner recorder," listing the worst self‑statements, and using writing exercises to dissect guilt. Marian expands the conversation to the broader environment, describing how relationships, work, and even deep‑fake media can act as stressors that raise cortisol and trigger somatization. She distinguishes different survival domains—physical, emotional, social, economic—and shows how the brain’s survival circuitry fuels chronic anxiety. The dialogue moves to practical life‑balancing strategies: prioritising values, learning to say no, and conciliation without guilt, especially for women juggling family and career. Marian also links these psychological insights to leadership and entrepreneurship, arguing that authentic emotional intelligence, empathy, and a clear personal message are essential for effective business leaders. She shares how she manages digital overload, the impact of algorithms, and the need for intentional media consumption. Finally, she offers a hopeful message for listeners: look up, cultivate gratitude, and approach life with fresh eyes, while promoting her books, podcasts, and upcoming participation in the Crack Summit.
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A veces no son los antidepresivos los que nos curan, son antiinflamatorios, dietas, suplementos, o incluso una redada donde sacamos unas niñas de una especie de burdel karaoke y las dejamos en la policía. Y a la mañana siguiente, una de las niñas me dijo que uno de los policías la había violado esa noche. Y entonces me miró a los ojos, me dijo: me bad luck, yo mala suerte. Me quedé mirando esa niña y pensé: ¿qué será la suerte? Mi sistema inmune está escuchando cómo yo gestiono las diferentes batallas del día a día. Yo suelo decir que tener buena salud Fundamental es llevarme bien con mi voz interior, cómo yo me narro mi vida. Yo interpreto cuando me hablo mal que el mundo me habla mal. Es decir, siempre que yo me hablo mal interpreto que el mundo es una amenaza para mí. Activa el estado de alerta. No conozco a nadie que siendo pesimista le vaya súper bien en la vida. Muchas veces pensamos que el optimismo es negar la realidad. No, para mí el optimismo es saber lo que me está pasando, pero contármelo de una manera que no me tenga bloqueado hasta tal punto de no poder salir de ahí. La Play no es una carretera de 20 bolitas de dopamina, es una autopista alemana de 8 carriles. Circulan miles de bolitas de dopamina. Y está diseñado para generar cada vez más dopamina. Y eso, ¿por qué es un problema, María? Porque el cerebro necesita aburrirse, porque el cerebro necesita ir en modo lento. Cuando uno nace, es como si naciera con el cerebro en blanco. Se empiezan a grabar cómo me hablan mis padres, cómo hablan de mí, cómo me hablan a mí. Si fueras como tu hermano. Y eso genera una identidad, eso genera mi voz interior. Y de repente tengo 40 años y digo: es que yo soy el menos listo de mis hermanos. Hay como una especie de trastorno de déficit de atención mundial. Para mí es el gran diagnóstico del siglo XXI.
La salud mental no se cura, nunca puedes decir ya estoy bien. Me acabas de dejar frío. Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejar darte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy estoy en España porque vamos a entrevistar a alguien que me acompaña en unas pocas semanas, el 6 de mayo, en Cracks Summit 2026. Te dejo en los comentarios de este podcast el link para comprar boletos para el evento. Se están agotando, esto es en pocas semanas, así que te recomendaría, si quieres ver a Marian o a todos los demás que me van a acompañar, no dejarlo para después. Hoy estoy aquí para entrevistar a Marian Rojas Estapé, una de las voces más influyentes en el mundo de la salud mental en todo el mundo de habla hispana, y con quien tuve una conversación tan profunda como incómoda por momentos. Desde su paso por Camboya rescatando a niñas víctimas de, de explotación sexual, y hasta trabajo clínico entendiendo cómo el trauma moldea nuestra mente, Marian nos lleva a explorar El sótano del cerebro es el lugar donde se almacenan heridas, hábitos y patrones que muchas veces dirigen nuestra vida sin que nos demos cuenta. Hablamos de dopamina, hablamos de cortisol, de relaciones, de sentido de la vida y de esa paradoja moderna de estar más conectados que nunca, pero sentirnos cada vez más solos. Hoy tengo una conversación sobre cómo entender nuestra mente, sobre cómo gestionar el dolor y sobre todo cómo aprender a vivir con más intención. Espero que disfrutes de esta gran plática con Marian Rojas Estape. Marian, bienvenida a Cracks Podcast.
Muchísimas gracias, Oso. Gracias por acercarte a Madrid, a mi consulta, a mi rinconcito para poder charlar.
Estoy metido en el rinconcito de una de las personas más influyentes del mundo de habla hispana y vamos a hablar de muchísimas cosas. Vas a estar con nosotros en Cracks Summit en menos de un mes. Eso me emociona mucho, pero hay gente que aún creo necesita un poco de contexto. Y para entender tu contexto, creo que tenemos que meternos al inframundo. Y entonces me gustaría arrancar esta entrevista, además de agradeciéndote tu tiempo, que sé que es corto, preguntándote quién es, cómo conociste y cómo impactó tu vida Somaly Mam.
Bueno, Somaly Mam es una mujer fascinante. Tuve mucho contacto con ella hace años. Es verdad que por la vida misma, y sobre todo tras la pandemia, he tenido menos contacto. Pero ella comenzó su labor cuando estuvo ella misma metida en el mundo de la prostitución infantil. Publicó un libro, y un libro desgarrador. Y yo me topé, yo me topé con ese libro suyo cuando yo tenía ganas de ir a Camboya a ayudar a niños de un basurero. Hay una ONG maravillosa que se llama Por la Sonrisa de un Niño, fundada por unas personas francesas extraordinarias, y yo iba a ir a trabajar con ellos. Y entonces, bueno, pues cuando ya había tomado la decisión de ir, me leí muchas cosas relacionadas con ese país, con Camboya, en el en el sudeste asiático, y uno de los libros que leí fue el de esta señora. Es un libro, como decía, desgarrador, la historia de violencia, agresión sexual, trata. Y quise conocerla. Y entonces no conseguí dar con ella. Y bueno, pues estos azares, suertes de la vida, me la topé en el aeropuerto y la reconocí. Yo llevaba su libro encima, me dijo esa frase de "you have my book" porque lo llevaba en la mochila y lo saqué. Y a raíz de ese día pues empecé a ir a los burdeles, a los karaokes, a los prostíbulos. Ayudar, ayudar, que al principio no era ayudar, era intentar yo misma entender y gestionarme, porque yo no era capaz ni siquiera de gestionar el dolor que sentía en esas niñas que rescatábamos de la trata de mujeres por esas zonas. Y algunas de esas niñas que estaban en como en casas de acogida que ya había fundado y que las tenían allí hasta que pudieran devolverlas a sus familias. Entonces ahí yo me topé con, con grandes temas que hicieron un impacto en mí y donde yo necesitaba respuestas porque yo no era capaz de entender lo que estaba viendo.
¿Cómo cambia tu visión del mundo y sobre todo de lo que querías hacer con tu vida?
Lo primero tiene que ver con una anécdota. Un día en una redada, bueno, es una historia larga, pero una redada donde sacamos unas niñas de una especie de burdel karaoké y las dejamos en la policía esa noche. Y a la mañana siguiente volví a ver cómo estaban y una de las niñas me dijo que uno de los policías la había violado esa noche. Y entonces me miró a los ojos y en inglés, un inglés sencillo, me dijo: "Me bad luck", yo mala suerte. Entonces me quedé mirando a esa niña y pensé: ¿qué será la suerte? ¿Qué es la suerte? ¿Tiene que ver con el destino, con la trascendencia, con algo energético, con algo espiritual? Y ahí empezó mi búsqueda sobre eso que llamamos coloquialmente, la suerte. Y ahí nace Cómo hacer que te pasen cosas buenas, un libro donde se mezclan la neurociencia, las vivencias, la biografía, la actitud, la salud. Un poco mi visión de hace 8 años, 9 años, cuando empecé con todo esto, a escribir ese libro. Ahora muchas cosas he avanzado, he aprendido. Yo creo que escribiría probablemente cosas nuevas en ese libro, ¿no? Eso fue el primer tema, la investigación de cómo hacer que te pasen cosas buenas, o entender por qué hay veces que nos pasan siempre cosas malas. Y cuánto de nosotros se puede cambiar y no se puede cambiar. Lo segundo tiene que ver con la somatización. Es uno de los grandes temas que trabajo en consulta y de mi divulgación. Y es que muchas de esas niñas que rescatábamos estaban enfermas. Enfermas físicamente: dermatitis, problemas de articulaciones, neurológicos, alopecias. Y cuando yo las llevaba al médico del hospital de allí, de Phnom Penh, la capital de Camboya, El médico me decía: "Están enfermas del alma". Y yo preguntaba: "¿Y eso qué es?". A mí nadie me había explicado eso en la carrera. Yo en mi carrera de medicina no había estudiado esa enfermedad del alma, del espíritu. "Las emociones están dañadas". Y yo: "Pero ¿y esto cómo se trata?". Y eso me llevó a la investigación del trauma. Cómo el trauma influye en nuestra salud física, en nuestra salud psicológica y en nuestra forma de vincularnos con las personas. Y entonces, entre eso, pues que yo ya hacía mi residencia en psiquiatría y que venía aquí a esta consulta con mi padre a aprender por las tardes, Yo cuando me sentaba a su lado en modo aprendiz había una pregunta que volvía muchas veces a mi cabeza, y es: ¿y si esta gente que viene a la consulta ya rota, ya con ansiedad, con depresión, con insomnio, con problemas emocionales severos, con problemas con las drogas, etcétera, si alguien les hubiese explicado hace meses o hace años cómo funciona su cerebro, su comportamiento, para proteger un poco su salud mental? Y nació un concepto en mi mente. Me acuerdo un día saliendo de aquí con mi padre por la calle que le dije: papá, Yo quiero hacer de mayor prevención en salud mental. Igual que uno hace prevención en problemas cardiovasculares, en problemas de otro tipo de ramas de la salud, hablemos de salud mental, hablemos de cómo podemos proteger nuestra mente, nuestro espíritu, nuestras emociones. Pero para eso había que entender el cerebro, que es complejísimo y que cada año se investiga muchísimo, y hay que estar al día. Y luego hay que saber simplificarlo sin perder rigor para llegar al público que está deseando entenderse mejor.
Hablas de tu papá, la relación profesional que han tenido ya por muchos años, y cuentas en tus libros cómo llegabas a la consulta y escuchabas a la gente decirle que le habían salvado la vida con el trabajo de tu papá. Eso supongo que hace en ti, por un lado te debe de haber motivado mucho, te debe haber hecho sentir muy orgullosa, pero por otro lado Es una responsabilidad grande sentir que puedes salvarle la vida a alguien.
Efectivamente. O sea, me pasaba a veces que venía aquí y a veces venía a estudiar porque me ponían en un despachito y medicina, pues son horas y horas de estudio y me venía aquí a estudiar. Y otras veces, pues mi padre, pidiéndole permiso al paciente, me dejaba entrar y sentarme a su lado para aprender. Y había algún paciente que venía y me decía: Cuando Mi vida ya no tenía sentido cuando el suicidio era mi única opción. Tu padre me hizo, me enseñó otra forma de enfrentarme al mundo, me ayudó a sanar mis heridas, me encontró la medicina que me funcionaba, me acompañó en mi momento de soledad, me salvó. Entonces a mí me parecía una cosa brutal, parecía fascinante. La salud mental es muy compleja porque uno a veces no se cura, uno aprende a convivir con el dolor. Otras veces es realmente atinar con medicina, otras veces es atinar con los otros profesionales de la medicina que también están involucrados en lo mismo. Si tú tienes un cáncer, tienes que también encontrar el apoyo psicológico necesario.
¿No se cura? Me acabas de dejar frío. ¿No se cura la salud mental? ¿Nunca puedes decir: «Ya estoy bien»?
No, sí, sí. Hay cosas que sí se curan. O sea, tú puedes tener un trastorno de ansiedad generalizado porque tuviste... Imagínate, estoy pensando en un paciente que vi hace poco, que en un incendio en su país Mueren varios miembros de su familia y él ve cómo se quema su casa, y al lado de la casa tenían un negocio. Y entonces él entra en una depresión muy fuerte y en una sensación de alerta constante, con miedo constante, y está durante un año paralizado, somatizando con problemas digestivos, con mareos, con vértigos, pierde el pelo, con una dermatitis. Y esta persona viene aquí muy mal. Y entonces esa persona, ahora que ha pasado ya un tiempo, pues ha rehecho su vida porque su mujer falleció, ha conocido a una persona, ha empezado un pequeño negocio con otros familiares, ya no tiene miedo, toma muy poca medicación. Pero uno aprende a convivir con esa herida. Es decir, el problema mío es que como yo trabajo sobre todo el trauma, el trauma yo siempre digo que uno lo sana, lo cura, lo lima al máximo, pero uno tiene que aprender a convivir con él. Hay depresiones que se curan por completo, ojo, El problema es que uno tiene que saber de dónde viene ese tema de la salud mental, si tiene que ver con la personalidad, si tiene que ver con el trauma, si estamos hablando de una enfermedad mental grave, trastorno bipolar grave, o una esquizofrenia, un trastorno delirante. Es decir, la salud mental hoy en día abarca tanto, tanto, que yo podría dividirla en la salud mental, en la patología psiquiátrica grave de toda la vida, problemas bipolares, esquizofrenias, trastornos severos, Y luego está lo que llamamos reacciones adaptativas, es decir, todo aquello que me pasó y cómo ha influido en mi salud mental. Hay traumas grandes y traumas pequeños, es decir, la adaptación del ser humano a esos factores de estrés que llegan a nuestra vida. Entonces, te pueden echar del trabajo y que eso te dé una depresión, te puede abandonar tu marido, que te engañe tu esposo, y entonces que eso te dé una depresión, que se te muera un hijo en un accidente. Y es como tu mente, tu cuerpo se adapta a esa situación traumática. Entonces, a veces esas secuelas son horribles y uno aprende a convivir con eso. Los duelos, por ejemplo, que yo veo aquí mucho duelo, yo veo mucho abuso sexual. Entonces uno aprende a integrar eso de cierta manera que influya lo menos posible en mi salud física, en mi salud sexual, en mi salud psicológica, en mis vínculos. Pero curar muchas veces es que ha desaparecido del todo. Desaparecer del todo Es que el cerebro no funciona como otros órganos. Entonces la memoria está ahí. Muchas veces utilizo una terapia mucho que se llama EMDR, quería que me hablas de ella, la cual conseguimos que esos recuerdos y esos traumas se coloquen en un sitio donde cada vez duelen menos, donde cada vez tiene menos impacto en mi día a día.
¿Cómo funciona esta terapia?
Esta terapia, yo te voy a contar cómo llegué a ella, porque es así, tiene un punto muy interesante estando en Camboya. Un día me hablan de un psicólogo francés que ha venido a colaborar con la ONG en la que yo estaba. Y entonces este, yo acababa de terminar medicina, entonces este psicólogo francés me habla de que ese día va a hacer una terapia que se llama EMDR con una niña que ha sido abusada muchas veces desde que tenía 6 años. Y que es una niña que en cuanto huele la presencia de un hombre, o sea, cuando ve hombres tiene ataques de pánico y a veces se marea, se desmaya, porque el hombre general que ha tenido en su vida que eran sus hermanos, me parece que era su padre o su abuelo, su tío, y luego fue vendida a la prostitución. O sea, una historia trágica. Y entonces a esta niña le empieza a hacer una técnica y yo la veo. Entonces él era terapeuta y él era hombre, y entonces él se pone detrás y pone a una mujer a hacerlo. Y yo voy viendo la escena. Entonces luego él se va acercando, acerca un momento, vamos viendo los síntomas hasta que desaparece por completo y abre los ojos. Y bueno, después de 3 días que se lo hizo, la chica aparentemente está mucho mejor. Entonces, claro, yo dije: "¿Esto qué es?". A mí siempre me ha gustado, yo soy una gran observadora, entonces igual que en un momento dado me metí en el mundo de la microbiota porque me di cuenta que era algo que influía, pero claro, uno no sabe. Entonces, meter el mundo de la microbiota y las heces en el cerebro, pues de primeras no parece lo más intuitivo. Igual que cuando uno abre el mundo a cómo puede influir la meditación en la corteza prefrontal. El MDR en los traumas, la microbiota en la inflamación cerebral. Pues requiere estudiar y no tener miedo de descubrir algo nuevo. Al final, descubrir significa conectar lo desconocido con lo conocido y hacer clic, y de repente algo aparece ahí. Bueno, pues yo en ese momento dije: «Me voy a investigar este tema». Y estuve al lado de este psicólogo durante unas semanas viendo cómo hacía estas técnicas. Llegué a Madrid, Y cuando llegué a Madrid empecé a hacer la residencia en un hospital y uno, dos de los médicos del hospital se habían formado en esta técnica. Entonces me pareció que ya no era una cosa de un francés que me había enseñado en Camboya, es que esto existía en España. Y me formé, hice el curso y empecé a hacerlo en consulta. Empecé a ver cómo funcionaba en consulta con diferentes pacientes. Entonces, EMDR es una técnica en la que mediante el tapping tienes al paciente con los ojos cerrados y le vas haciendo así en las manos Y luego lo vas abriendo, le abres los ojos y le pides que te siga con la mirada, con los dedos, y le vas trayendo a la mente el recuerdo y la escena donde tuvo esa situación traumática: el abuso sexual, el momento del abandono, una situación de violencia. Yo sobre todo hago traumas severos, pero a veces lo hago también con miedo a volar. O sea, quiero decir que uno lo puede hacer también con el miedo a volar y es una cosa que se puede hacer. Y claro, es como si el cerebro tuviera el recuerdo, está la amígdala cerebral que se hiperactiva y entonces hay muchísima ansiedad. Y luego el cuerpo, empiezas a notar que a esa persona se le tensa el cuerpo, nudo en el estómago, no puede tragar durante la sesión. Entonces yo a veces uso un aparato para estimular el nervio vago durante la sesión del EMDR. El nervio vago es un nervio que va del cerebro a todo el cuerpo, es el que activa el sistema nervioso parasimpático. Es el del modo calma. Y a medida que esa persona está en esto hiperalerta, yo le voy relajando a medida que le voy integrando el recuerdo en su memoria, hasta que conseguimos que el cuerpo no reaccione de forma desproporcionada ante el recuerdo del trauma y que eso no le bloquee. Es decir, he hecho todo tipo de traumas, desde, por supuesto, el miedo a volar, sentir que te ahogas en el mar...
Para entender esto, a ver, yo entiendo que hay muchas terapias de resignificación de trauma, incluso usando farmacología, la psicología y compuestos como el MDMA y psilocibina, etcétera, etcétera, que no sé si accesan a alguna parte del subconsciente.
Esto es lo que se está intuyendo. Yo todavía no lo estoy usando, pero es lo que se está intuyendo.
Esto parece que lo está haciendo de una forma física, no tanto química. ¿Cómo funciona la reclasificación de un recuerdo? O la interpretación, no es simplemente la palabra reclasificación.
Quiero que sepas que yo la uso, es decir, yo a veces no esa palabra, pero yo les pongo como si fuera un archivo Y les digo, es como si en este archivo se hubiera quedado un recuerdo sin meter, y hace que cada cosa que roza ese archivo, pum, salta. Entonces, si tú vas en— yo me acuerdo una vez que hace muchos años traté a una persona que en un avión, un señor, pues había atacado a personas, y entonces, antes del 11-S, ¿no? Y esto se le había quedado enquistado, y entonces había pegado una situación como de violencia en un avión. Y entonces esta persona tuvo muchísimo miedo a volar durante años y dejó de volar, de hecho. Entonces, cuando pasaron los 12S y pasaron años, vino. Fue uno de los primeros pacientes que vi. Pero es que esta persona, si había una película donde salía un vuelo, ya no podía ver la película. O sea, había llegado a bloquearle hasta lo que veía en la tele. O si de repente se enteraba que un familiar suyo iba a volar, o sea, las noches antes ya no dormía preocupado, le escribía una carta de despedida por si pasaba algo en el avión. Es decir, empezó a afectar en muchas facetas de la vida. Entonces, el día que vino, que fue uno de los primeros pacientes que yo vi, le hice revivir esa escena La angustia, la escena, lo que él veía, si está dentro de la escena, si está fuera. Se ahogaba. En ese momento yo no hacía lo del nervio vago. Y en 3 sesiones, esa escena, pueden pasar muchas cosas: que el cerebro deje de ver la escena, que se diluya, que uno vea la escena como algo externo, ya no propio de uno. Una cosa curiosa: yo tengo un amigo que es neurocirujano, que se llama el doctor Jesús Martín Fernández, que es un fuera de serie, que opera despiertos a los pacientes para para preservar sus emociones. Y que un día, pues, hablando de esto, le dije: «Me encantaría que un día, con tus técnicas de neuroimagen, hagamos un MDR a la vez para ver qué pasa en el cerebro». Porque hay intuiciones, O sea, intuimos ciertas cosas con el tapping relacionado con los ojos, con el sueño REM, rapid eye movement, que es donde se procesan las emociones por la noche y la memoria. Hay una serie de intuiciones. Yo llevo muchos años detrás de esto, pero a día de hoy, si tú me dijeras: «Marian, ¿qué crees que hay detrás?» 100%, no lo tengo claro. Solo sé que funciona. Y es de esas cosas a veces en la vida, que ha pasado muchas veces en la medicina, que es que uno descubre algo y llega a ello. Yo ahora que estoy preparándome una, para mi libro nuevo, un tema muy importante de la somatización, como muchas veces se han llegado a descubrimientos sin entender bien por qué se llega a ese descubrimiento, pero uno sabe que funciona. Y medicaciones, por ejemplo, el trastorno bipolar, cuando uno empezó a dar litio y Depakine, que eran sales, no entendía bien por qué, pero se sabe que funciona. Y entonces ha tardado muchos años en ver el mecanismo oculto por el cual el cerebro se estabiliza. Tengo alguna intuición, pero como es intuición y no está demostrado y no es ciencia todavía, te prometo que cuando lo sepa te llamaré para contártelo bien.
Hay muchas cosas que quiero quiero desempacar aquí. Uno, hablabas del nervio vago, y yo he estado viendo y me salen muchos anuncios en redes sociales de aparatos que presumen estimular el nervio vago, que te pueden ayudar con el HRV o tu variabilidad del ritmo cardíaco, que te ayuda también estar más tranquilo. Estos aparatos que estimulan el nervio vago, ¿funcionan? ¿Hay alguno que recomienda? O sea, y más allá de una, de un uso terapéutico, un uso tal vez diario Vale.
Pues mira, hace como un año, año y medio, un amigo mío que es médico del sueño, el doctor Javier Álvarez, que es maravilloso, me habló de un aparato y entonces me lo recomendó un paciente mío que yo le había derivado. Este paciente que tiene unos problemas de insomnio terribles y que lo había probado todo, se lo compró y me dijo un día: «Marían, he empezado a dormir». Y entonces pues me compré el aparato para probar.
¿Qué aparato es?
Este se llama Pulsetto. Es un aparato muy sencillo. Ahora te lo enseño porque lo tengo por aquí. Y entonces es como que te lo pones en el cuello Va con una aplicación y te estimula el nervio vago. Entonces, yo lo he utilizado muchísimas veces. Es muy sencillo, lo uso mucho, pero hay diferentes tipos. Es decir, hay una estimulación del sistema nervioso parasimpático incluso poniendo un aparato que se llama NESA, que lo estoy usando ahora mismo, por ejemplo, con una paciente que tiene un cuadro de sensibilización central por una situación traumática muy fuerte, donde empezó con vértigos y tiene todo el sistema nervioso alterado. Vértigos, fotosensibilidad, mareos, muchísima ansiedad, muchísima angustia. Entonces yo siempre digo que estas cosas es bueno que sean recomendadas por alguien. ¿Por qué? Porque al final aprender a estimular el nervio vago es maravilloso. Por ejemplo, uno cantando en la ducha estimula el nervio vago. Es decir, hay masajes que estimulan el nervio vago. Es decir, hay contacto con, pues, con tus animales, con personas. O sea, es decir, hay muchas cosas hoy en día que sabemos que estimulan el nervio vago. Y el nervio vago regula, genera calma, ayuda a bajar el estado de alerta. Entonces, el problema es comprar sin que alguien te lo haya recomendado, porque es como todo. Es como si tú me dices: "María, ¿los suplementos funcionan o no funcionan?" Pues sería la misma respuesta. Yo recomiendo mucha suplementación porque para mí la suplementación es una manera de forma natural de regular la inflamación corporal. Y para mí la inflamación está íntimamente relacionada con la salud mental y con la atención. En un mundo donde estamos en una crisis de atención. Tú me dices todo eso que recomiendan, pues tienes que hablar con alguien que sepa, porque claro, tampoco se trata de tomarte todos los suplementos. Se trata de según cómo estás tú, cómo está tu sistema inmune, cómo es tu ritmo de vida, el deporte que haces, qué te voy a recomendar a ti. Yo siempre de base recomiendo a las personas más o menos lo mismo, pero cada persona—
¿Cuál es ese stack básico?
Yo recomiendo vitamina D. Es decir, en México no sé, pero aquí en España los niveles de vitamina D son muy bajos. ¿También en México recomiendan vitamina D? Importante saber que la vitamina D hay que tomarla con alimento. Entonces no hay que tomarla, porque mucha gente la toma en ayunas o incluso se hace ayuno, entonces no se absorbe y los niveles siguen bajos. Yo recomiendo omega-3. Está el omega-3, pues tomarlo en cápsulas o separado: DHA y EPA. El EPA es más para el componente cardiovascular y antiinflamatorio, y el DHA el mental. Mis pacientes casi siempre les incluyo DHA. Importante, el omega-3 también con alimento. Para que se absorba bien. Esto es importantísimo y ayuda a bajar inflamación. Y yo recomiendo el magnesio. Pero, ¿qué pasa con el magnesio? Que hay muchísimos tipos de magnesio. Entonces, hay magnesio para todo el tránsito intestinal, para descansar bien, para mejorar la atención y concentración, para bajar un poco el flujo de tensión mental. Entonces, según la sintomatología que uno tiene, pues yo suelo recomendar magnesio. ¿Esto con qué tiene que ver? Con que nuestro organismo Por el ritmo de vida que llevamos todos hoy, estresado y acelerado. De hecho, dicen que desde 1880, que el mundo se empezó a industrializar, le metimos el por dos a la vida. Ahora ya estamos en el por cien. Pero claro, el cerebro del ser humano siempre ha estado diseñado para hacer una cosa a la vez. Es decir, nuestro cerebro está muy diseñado para poder enfocarme en una cosa y luego en otra. Puede aparecer que podemos hacer 50 cosas a la vez. Puedo conducir a la vez que contesto un WhatsApp y cambio la música y hablo con mi hijo y me maquillo. Por decir algo. Y entonces, lo que esto produce en el cerebro es una alternancia de la atención. Entonces, descubrí hace unos años en la universidad, tú vas cambiando de foco, pa, pa, pa. Y el tema es cuán rápido eres capaz de cambiar de foco. Pero lo que se ha percibido, lo que se ha visto, es que nuestro cerebro se vuelve menos competente y se cansa más. O sea, es decir, sí que podemos hacer varias cosas a la vez. Es decir, podemos alternar constantemente la atención. Te estoy contestando a ti un WhatsApp, estoy hablando con una persona, estoy comiendo. Parece que estamos pudiendo hacer muchas cosas a la vez, pero eso tiene un coste. Un coste de degradación cognitiva, es decir, empeoran nuestros recursos de atención. Y los recursos de atención están muy liderados por una zona del cerebro que se llama la corteza prefrontal, que es la zona que se encarga— Tiene como dos áreas, una es más de atención, concentración, resolución de problemas, y la otra es como más de empatía, más emocional, de ponerme en el lugar del otro. ¿Qué produce eso? Que hay como una especie de TDAH mundial, un ADD, como dicen los ingleses, los mexicanos, un trastorno de déficit de atención mundial. Para mí es el gran diagnóstico del siglo XXI. Tenemos una crisis de atención, nos cuesta más prestar atención, conectar con la persona que tenemos delante, escuchar hasta el final una noticia, leer hasta el final un libro, estar sin querer mirar el teléfono, la pantalla. Es que nos cuesta, porque nuestro cerebro está constantemente recordándonos que hay un aparato a nuestro lado que puede tener un mensaje, una notificación donde nos digan: te quiero, vales la pena, eres el mejor, te necesito, quiero estar contigo, lo que has comprado está a punto de llegar a tu casa. Es decir, la validación externa ha funcionado siempre muy bien en la conducta del ser humano, y las pantallas están ahí para recordarnos que alguien nos quiere, alguien, algo. Y si no ChatGPT, que está constantemente recordándonos y tratándonos con un cariño, que somos unos genios, que somos unos. Bueno, a mí me preocupa mucho, porque claro, cuando tú tienes una relación con ChatGPT en la que ChatGPT todo el rato te trata con cariño y con mimo, cuando luego te topas con la gente normal de la calle donde algunos no te tratan así, pues yo tengo muchos pacientes que están enganchados a su relación con ChatGPT y lo usan hasta de terapeuta. Bueno, de hecho, en el 2025 La primera búsqueda en ChatGPT fueron temas emocionales y en el 24 horas información. O sea, es decir, en un año hemos pasado de, hemos pasado de la información a buscar temas emocionales. Pero bueno, terminando texto, la suplementación es importante porque este ritmo de vida acelerado que llevamos nos lleva a vivir inflamados. Esa inflamación de bajo grado Es decir, los estados de alerta mantenidos hacen que nuestro eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, que es el que detecta las alertas, esté constantemente activado y estemos segregando cortisol todo el rato. Ese cortisol que en un momento agudo es antiinflamatorio, cuando es de forma crónica empieza a producir una inflamación de bajo grado crónica y activa muchas enfermedades autoinmunes, neurodegenerativas, todo. Incluso hay psiquiatras que opinamos que hay muchas depresiones que provienen de estados de alerta permanentes. Te lo explico de otra manera: cuando hice mi residencia en Londres y estuve unos meses en Londres, estuve unos meses rotando en un departamento de neuropsiquiatría que existía en el hospital del King's College. Entonces había un médico que veía depresiones resistentes, gente que nunca se curaba de la depresión, con historias durísimas y tal. Y mandaba y les hacía pruebas pruebas de imagen, y entonces de cerebrales. Entonces había un médico que solo miraba pruebas de imagen, y entonces me tocó rotar con él, iba todas las mañanas 2 horas, y las pruebas de imagen pues uno sabe mucho o es muy difícil de interpretar. Entonces este médico, que era un tipo bastante peculiar, pero como muy bien delgadillo, pelillos así, y entonces él siempre decía, me decía: «El cerebro está inflamado». Y me decía: «Estos cerebros están inflamados, aquí hay algo, no». De Inflamed Mind, que luego un profesor de Inglaterra publicó un libro que La mente inflamada, pocos años después. Pero por entonces este decía: «Aquí hay algo, hay núcleos del cerebro que yo veo inflamados, pero esto no sabemos todavía lo que es». A día de hoy ya intuimos que ese estado de inflamación corporal debido a los estados de alerta mantenidos pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Por lo tanto, a veces no son los antidepresivos los que nos curan, son antiinflamatorios. Dietas antiinflamatorias, suplementos antiinflamatorios o incluso antiinflamatorios como tal, como pastillas. Entonces, yo hay pacientes que no trato desde el antidepresivo, sino desde la antiinflamación.
Hablabas hace un momento de este loop de validación, de gratificación inmediata, y en tu primer libro hablas de este concepto de las carreteras dopaminérgicas. Cuéntame un poco qué son, cómo las estás— 8 años después, creo que el mundo nos ha cambiado y nos ha dado más de eso. ¿Cómo lo estamos viviendo hoy?
Mira, el libro de las carreteras dopaminérgicas es el último, que es Recupera tu mente. El primero, yo al principio lo hice con una base neurocientífica hormonal, porque a mí me encanta un concepto que se llama la psico-neuroinmunoendocrinología, que es psiconeuroinmunoendocrinología. De esto vamos a hablar en la charla, le voy a dedicar en la charla nuestra de mayo, porque te lo cuento así un poco de primicia. Desde hace un par de años tengo en mi cabeza que tenemos que las carreras sanitarias, medicina, enfermería, farmacia, tienen que estudiar el estrés. Hay que estudiar el estrés, es decir, No podemos olvidarnos de que el estrés nos enferma. Y entonces he querido introducir en la universidad una asignatura, que ahí estoy luchándola, pero que creo que el año que viene en alguna universidad española la vamos a conseguir meter, que es la medicina del estrés. Explicarle a los futuros médicos o futuros sanitarios cómo el estrés nos enferma, sabiendo que según la Universidad de Harvard, entre el 30% y el 80%, es un porcentaje altísimo, o sea, con una variabilidad muy grande, pero que es un porcentaje muy alto. De las consultas de atención primaria provienen de gente que somatiza, ¿no? De temas emocionales. Entonces, ¿qué significa esto? Que la psiconeuroinmunoendocrinología está unida. Psico, la mente. Neuro, sistema nervioso. Inmune, las defensas. Endocrino, los pensamientos y las emociones. Las emociones son descargas eléctricas desde el sistema límbico, hay un impulso Las fibras nerviosas tienen un impulso eléctrico que llega a diferentes zonas del cuerpo, llega a las glándulas desde donde se libera diferentes células o componentes de nuestro sistema inmune y endocrino. Por ejemplo, nuestros leucocitos, que son todo el conjunto del sistema defensivo del cuerpo, donde están los linfocitos T, los linfocitos B, etcétera, tienen receptores millones de receptores en su membrana para diferentes moléculas. O sea, es decir, los leucocitos tienen receptores, nuestro sistema inmune tiene receptores para el cortisol, para la dopamina. Es decir, mi sistema inmune está escuchando cómo yo gestiono las diferentes batallas del día a día. Yo suelo decir que tener buena salud mental es llevarme bien con mi voz interior, cómo yo me narro mi vida, porque al final Yo aquí veo gente que tiene vidas traumáticas, pero te lo cuenta y dices: «Qué barbaridad, cómo lo ha integrado de bien». Hay gente que tiene una suegra horrible y parece que tenga una catástrofe diaria en su familia. Es decir: «Tengo mala suerte, nadie me quiere, estoy solo». Todo eso tiene un impacto directo, activa el estado de alerta. Yo interpreto cuando me hablo mal que el mundo me habla mal. Esto es un estudio neurocientífico reciente. Es decir, siempre que yo me hablo mal, interpreto que el mundo es una amenaza para mí. Me estoy diciendo que todo el mundo me odia, que nadie me quiere, que soy un desgraciado. Mi sistema inmune lo está escuchando. Mi sistema inmune es el que me tiene que proteger si aparece el cáncer, si aparece la infección. Durante muchos años se pensó que la medicina dependía del virus. De hecho, Louis Pasteur, que fue el que descubrió por primera vez los microorganismos y las bacterias y algunas de las primeras vacunas, decía, lo decía en francés, estudié en un colegio francés, pues me acuerdo de esto, decía: el germen lo es todo. Y entonces: "Todo depende del germen". Y a la vez había un tipo que se llamaba Claude Bernard que decía: "No, el terreno, el cuerpo, lo es todo". O sea, todo depende porque tú y yo agarramos el mismo bicho, tú quizá te pongas enfermo y yo quizá no. Entonces, en el lecho de muerte, Louis Pasteur dijo en francés: "Le germe n'est rien", o sea, "el germen no es nada", "le terrain est tout", "el terreno lo es todo". O sea, descubrieron que ese fondo del cuerpo, ese terreno, El sistema inmune es todo. Como yo tengo mi sistema inmune y cómo se conectan mis fibras nerviosas. Claro, hay fibras nerviosas que conectan el cerebro con todo el aparato intestinal a través del nervio vago, por ejemplo. Es decir, a las glándulas donde se segregan las células inmunitarias llegan a través de fibras nerviosas. Del cerebro a mi cuerpo todo es fibra, fibras nerviosas, neuronas. Entonces, es como si este PNEI fuera una grandísima centralita donde todo está comunicado. Por lo tanto, muchos problemas endocrinos tienen que ver con temas inmunitarios, otros temas inmunitarios tienen que ver con temas emocionales o con el tema nervioso. Esto lleva a que las especialidades tenemos que estar unidas. En pleno siglo XXI, los especialistas son cada vez más especialistas en algo. Conté el otro día con un compañero, bueno, hace un año de la carrera, que me dijo: Marían, Yo he hecho traumatología, me dijo él. Hacía años que no le veía. Y le digo: «¿Ah, traumatología?» Y me dice: «Sí, soy especialista en el dedo gordo del pie.» Y me dijo: «¿Y tú?» Y entonces yo le dije: «Bueno, yo depresión, somatización, trauma.» Y me dijo: «Pero, ¿cuál es tu súper especialidad?» Y entonces, claro, me quedé callada y me dijo: «Es que el dedo gordo del pie es clave para caminar, para los problemas de espalda, para las migrañas. Somos la clave de la felicidad.» Y le dije: «Entonces tu trabajo y el mío son complementarios, ¿no?» el dedo gordo del pie, que por supuesto si me pasa algo en el dedo gordo del pie le voy a ir a ver. Pero yo abogo más por una medicina integral, una medicina donde todas las especialidades seamos capaces de comunicarnos y de llevarnos. Dicho esto, me has hecho una pregunta muy importante que es sobre las carreteras. Las carreteras fueron un concepto que yo empecé a trabajar con pacientes en los últimos años. Yo cuando estoy aquí saco siempre mis hojas y a mis pacientes les dibujo. Dibujo fatal, pero me encanta hacerlo punto, como en forma de esquemas, los llevan y así recuerdan lo que han trabajado en consulta. Entonces, es muy simple, muy sencillo, y todo reduccionismo siempre es una pérdida de información, pero creo que ayuda muy bien a entenderlo. Tú imagínate, te voy a dar un ejemplo muy sencillo. Tú imagínate que un, que una familia va los domingos a visitar a los abuelos. Vas a visitar a los abuelos y la abuela hace un bizcocho riquísimo, cocina algo buenísimo, el abuelo te da unos pesos, unos dólares, unos euros según donde estés y juegas a un juego de mesa. No, en España es igual, parchís con los abuelos o al dominó. En México, ¿qué se juega? ¿Qué juego de mesa hay?
Yo creo que juegan ajedrez también algunos.
Ajedrez, vale. Pues al bingo, al dominó, al ajedrez. Y entonces ese hábito es como si fuera una carretera cerebral donde circula un poquito de dopamina. Para que lo entendamos, es un símil. Imagínate, 20 bolitas de dopamina circulan por ese hábito Está bien si el bizcocho de la abuela, aparte de bizcocho, hay cookies, o hay pues no sé, quesadillas, y hay no sé qué, pues habrá más. Si el abuelo quizá ese día nos da un poquito más de dinero, habrá más. Pero es un plan. Imagínate que esos niños, esos nietos, les regalan la Play y empiezan a jugar los fines de semana a la Play. La Play no es una carretera de 20 bolitas de dopamina, es una autopista alemana de 8 carriles. Circulan miles de bolitas de dopamina y está diseñado para generar cada vez más dopamina, para engancharme más. Engagement, enganchar, es conseguir liberar cada vez más dopamina. Para que tú lo entiendas, todo lo que engancha más es que te libera más dopamina, que te ayuda a querer más. La dopamina es el deseo y el placer, pero sobre todo es la anticipación del deseo y del placer, es qué va a pasar. Por eso las redes son tan adictivas, porque es a ver qué me encuentro. Cuando empezó Facebook, no sé si te acuerdas, siempre era la misma página. Entonces tú veías la misma página que se dieron cuenta que había que cambiar con los algoritmos. Porque si tú te metes, cada vez que te metes tiene que haber algo distinto, porque si siempre hay lo mismo, no te apetece verlo con tanta intensidad. ¿Cuál será la sorpresa? La anticipación del deseo. Tú imagínate que a esos niños les regalan la Play y llega un domingo y dicen: "Hay que ir a ver a los abuelos". "No me apetece". "Qué aburrido". "No me apetece". ¿Qué ha pasado? Que entre esas 20 bolitas de dopamina, las miles de bolitas de dopamina, Pues eso ya no apetece. Pero es que cosas como la Play, yo los llamo ladrones dopaminérgicos, que es que roban, roban entre comillas. No olvidemos que esto es un símil, pero roban la dopamina de la carretera de los abuelos. Y la carretera de los abuelos está vacía. Es que no me apetece, me aburre, no me apetece ir. Entonces, entre una serie y un libro, el libro puede ser la bomba, pero las series están diseñadas para engancharte. Entonces, que oye, un momento, que Agarras el libro y de repente dices: «No, es que no me engancha, no me engancha, no me apetece, es aburrido, no me acuerdo». Serie, la comida, empiezas a comer fruta y tal, y de repente te pasas a tomar por merendar galletas dulce de leche, chocolates, libera mucho más dopamina. Cuando vuelves a la fruta es que la fruta no sabía nada, ¿entiendes? O sea, casi la pornografía y el sexo. Es decir, es que hay muchísimos hábitos hoy en día que cuando los sustituyes por los que son más dopaminérgicos, cuando vuelves al anterior, te parece aburridísimo. Pero entonces tú me dirás, vale, ¿y eso por qué es un problema, María? Porque el cerebro necesita aburrirse, porque el cerebro necesita ir en modo lento, porque la felicidad está en esos pequeños detalles. Es que quizá tienes que ir a visitar a tus abuelos, es que quizá la fruta te conviene, es que quizá poder leerte ayuda a tener introspección. Es decir, No todo lo dopaminérgico es malo, es decir, no todo lo que nos produce placer o anticipación de placer es malo. Al revés, uno se levanta por la mañana con la ilusión de que va a comer con alguien que le apetece, que quizás se va a tomar un vino, que va a comprarse algo o que le van a pagar por algo entretenido, porque tiene algo que le va a producir esa situación. En Estados Unidos se planteó hace unos años, un psicólogo, me parece que es de Silicon Valley, planteó en LinkedIn Hagamos ayuno de dopamina. Esto es ayuno de dopamina, esto es el plan americano. Pues no se usan, no se usan las pantallas, se come súper sano, se utiliza un boli y un papel. Pero claro, es que no podemos hacer desaparecer el mundo dopaminérgico de nuestra vida. Para mí, el ayuno dopaminérgico significa que eso que me tiene más enganchado, que me perjudica, lo modulo de vez en cuando. ¿Qué es TikTok? Pues de repente estoy un mes sin TikTok. ¿Qué es? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Qué es el alcohol? Pues yo, por ejemplo, a mucha gente le digo: «Vamos a pasar un mes sin alcohol». «Ah, María, que yo bebo poquísimo». «Vamos a intentarlo». Al tercer día dices: «Ay, Dios mío, esto es horroroso».
¿Por qué?
Porque te das cuenta que esa cervecita, ese vinito, ese no sé qué... Entonces, se trata... Por supuesto, la dopamina, yo no quiero reducir, porque parece que todo es dopamina, pero es para que entendamos cómo es el cerebro. Es decir, enganchados a todo lo dopaminérgico, nos cuesta muchísimo más volver a la calma, al silencio, a la meditación, a la contemplación, al asombro. Y todas estas cosas que te acabo de decir son básicas para mantener un cerebro sano, para tener un cerebro que no se enferma. A lo largo de, si tú te pones a ver a lo largo de la vida cómo sanaban a las personas, le decían: se va al campo. Lo mandaron al campo, estuvo en el campo 6 meses, volvió y se había curado. ¿Qué hacía en el campo? Pues bajar el frenético mundo de la ciudad Hace 200 años o 300 años, dime tú cuál sería el frenético mundo. Pero era volver a la naturaleza, a pausar el sistema nervioso, ¿no? Entonces, si supiéramos que con este ritmo de vida acelerado los psiquiatras y los psicólogos estamos sin consultas, no hay problemas de ansiedad y la gente no está agobiada, te diría: "Oye, pues efectivamente el cerebro ha cambiado y lo que necesitaba era vivir acelerado, estresado e hiperestimulado". Pero me da la sensación de que este mundo tan acelerado en el que nos hemos metido no nos está haciendo mucho bien.
Tengo una pregunta. Hablabas hace un momento de la voz interior. ¿Cómo ayudas a tus pacientes? ¿Cómo puedes ayudarme a mí o a cualquier persona que esté escuchando el día de hoy a modular, cambiar la manera en que nos hablamos a nosotros mismos?
Pues mira, hace esto, es que fue hace mucho tiempo, me di cuenta en consulta que me di cuenta que parte de los problemas que veíamos tenían mucho que ver, aquí en terapia, con cómo una persona se trataba, con cómo se narraba su historia. Por ejemplo: "María, llevo 2 años en el paro, no llego a fin de mes, no tengo dinero, lo estoy pasando muy mal". Y entonces yo le decía: "Vale, pues vamos a... Dame el currículum, vamos a intentar...". A mí me gusta mucho pedir a la gente el currículum porque como aquí hay gente de repente que viene un día y te dice: "María, necesito un administrativo, necesito a alguien que me...". Y entonces yo digo: «Tengo uno». Entonces, a lo largo de mi vida siempre digo que aquí tengo una pequeña agencia de contrataciones. La hago con todo mi cariño, ¿no? Pero siempre tengo gente que digo: «Ay, yo te voy a recomendar a alguien». Entonces me paso la vida recomendando desde médicos a cualquier cosa. Y entonces había gente que me decía: «No, no, si es que no me van a elegir a mí, no vale la pena. Si es que no me va a salir bien, ¿para qué voy a ir a esto? Fui, pero sabía que no me iban a elegir». Entonces yo decía: «No puede ser bueno». Es decir, no conozco a nadie que siendo pesimista le vaya súper bien en la vida. No conozco a nadie. No significa que haya que ir de optimista irrealista y desconectado. Es decir, muchas veces pensamos que el optimismo es negar la realidad. No, para mí el optimismo es saber lo que me está pasando, entender lo que me está pasando, aceptar lo que me está pasando, pero contármelo de una manera que no me tenga bloqueado hasta tal punto de no poder salir de ello. Es decir, si yo tengo una situación crítica en mi trabajo porque el ambiente es malísimo, porque últimamente no me pagan a final de mes, no se trata de decir: "No pasa nada, soy súper feliz" y negarme. Porque la represión emocional, negar y desconectarme de mí mismo, es una forma de estado de hiperalerta por lo cual el organismo acaba somatizando. Es decir, el cuerpo no va a mentir, acabará expresando con síntomas, famosa somatización de la que te hablaba. Ese conflicto interior que no estoy expresando, que estoy reprimiendo, pero acaba saliendo a través del cuerpo, a través de la ansiedad o la depresión. Significa que yo, conociendo mis circunstancias, intento buscar una manera de narrármelo que no me bloquee. Pero hay gente, y esto yo me di cuenta, que era: es que no valgo lo suficiente, no me van a querer si no soy delgado. No soy bueno en esto, soy mala madre. Es decir, como unas afirmaciones con una dureza que yo empecé a buscar de dónde venía. Pero, ¿de dónde viene esto? No valgo lo suficiente, nadie me quiere, soy torpe. Es que yo siempre he sido torpe, Marian. O sea, como yo no soy muy válido, entonces empecé a decir, ¿de dónde viene esto? ¿Quién te lo ha dicho? Y entonces realmente empecé a darme cuenta que muchas de esas frases venían de muy atrás, de muy atrás, tan atrás que lancé con mi segundo libro, Encuentra a tu persona vitamina, un concepto de estas cosas que hago yo, tipos similes para hacer las cosas más sencillas, pero que son similes, que lo llamé la grabadora interior. Que dije, cuando uno nace es como si naciera con el cerebro en blanco, vale, sí, recuerdo que luego hay gente que llamarían, estos son similes, entonces en ese cerebro en blanco Se empiezan a grabar cómo me hablan mis padres, cómo hablan de mí, cómo me hablan a mí. "Es que tu hermano, si fueras como tu hermano". "Eres un torpe, qué mala suerte hemos tenido con este tema tuyo". Y entonces, ese niño o esa niña pequeña va integrando. O sea, tú al final, cuando hay gente que viene a la consulta, y una época de mi vida que trabajaba mucho con niños, ahora mucho menos, yo le decía: "¿Cómo es tu forma de ser?". Ese niño que venía de 8, 9, 10 años, la niña me decía: "Mi padre dice que soy desordenado, mi madre dice que soy torpe". Mi padre dice que soy súper egoísta. Mi madre dice que soy el que generó los problemas en casa. Es decir, uno se define con cómo le han dicho sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus profesores, qué son. Y eso genera una identidad, eso genera mi voz interior. Y de repente tengo 40 años y digo: es que yo soy el menos listo de mis hermanos, yo soy el menos exitoso de mis hermanos, que yo siempre fui muy perezoso, es que yo siempre tuve poca fuerza de voluntad desde pequeño, y entonces Soy incapaz de decir, pero a ver, ¿cómo que por qué dices eso? No, es que de toda la vida. Entonces eso me llevó a hablar con también a nivel de educación. Yo como madre, no, que tiendes a etiquetar a tus hijos y que es muy difícil, ojo, Pero claro, me acuerdo hace un tiempo, lo conté una vez en un supermercado, que una madre tenía, iba con dos hijos que iban con la compra, y uno de los dos se le cayó y había un yogur y se puso al suelo Y le dijo: «Es que mira que te digo veces, es que eres tan torpe, ojalá fueras como tu hermano». No, no, como 70, y yo estaba viendo la escena, y esta cosa mía de le digo, no le digo, le digo, no le digo, no, que al final me acabé acercando porque el otro solo lloraba y decía: «Mamá, perdóname». No, una escena, pero que nos puede pasar a todos. Es decir, que es que esa pobre señora hizo lo mejor que podía en esas circunstancias, pero claro, ese niño, yo soy el torpe, mi hermano es el que lo sabía hacer bien. Entonces tú, uno de repente se hace mayor Entonces uno se da cuenta que algunas de las cosas con las que se identifica tienen mucho que ver con esas etiquetas. Que no se trata de culpar a los padres o a los profesores o a los abuelos, se trata de entender que, oye, pues lo hicieron lo mejor que pudieron. Pero es que eso tiene una influencia en cómo yo me hablo con 40 o con 30 o con 50. Que es que esa frase es— La semana pasada que vi a un paciente aquí que le van a hacer una entrevista de trabajo y va a tener que hacer una prueba de inglés. Me dice: «Estoy muy preocupado, Marian, porque yo siempre he sido el que peor inglés ha hablado en mi casa y tengo miedo de que no me elijan por esto». Y le digo: «Pero, ¿quién dice que hablas mal inglés?». «Bueno, es que en mi casa todos tenían mucha facilidad». Digo: «Pero que ellos tuvieran mucha facilidad no significa que a ti se te dé mal. Es que a ellos se les daba muchísimo mejor que a ti». Entonces nos pusimos a hablar en inglés y habla perfectamente inglés. Está claro que no sea un inglés de Eton, pero es un buen inglés. Pero hubo que hacer ese refuerzo, ¿no? Entonces hay que ver si la voz interior viene de algo del pasado. Hay que ver si la voz interior tiene que ver con algo de mi presente. Es decir, estoy deprimido, y como estoy deprimido, cuando uno está mal, cuando uno está triste, no me hablo bien, considero que el mundo no me quiere, que no tengo oportunidades, que nadie me va a entender, y por tanto no voy a salir de esto. Y me siento muy solo. Entonces, en ese caso, las depresiones están muy vinculadas a ese discurso negativo. Hay personas en las que diagnosticamos esos estados depresivos por cómo empieza esa voz interior: yo no me merezco estar aquí, tengo síndrome del impostor. Y empiezan estados depresivos leves, pero muy pegajosos y enredosos. Y luego hay veces que hay gente que cuando, por ejemplo, me dicen frases tipo— yo le digo a la gente, no, en consulta: dime tus 5 o 10 peores frases que te dices: soy mala madre, nadie me quiere, estoy solo, soy feo, horrible. El otro día lo hablaba con una madre que me decía: es que, Marín, yo soy mala madre. Yo veo al resto por Instagram, hablamos de esto, pero todo el mundo, qué madres, veo a todas en la puerta del colegio, y yo que voy acelerada. Yo soy una mala madre, Marín, yo soy mala madre. Entonces hay un ejercicio que lo leí hace años en algún libro que me Que luego lo modifiqué un poco, pero que decía 5 pasos. No soy mala madre, soy mala madre, soy mala madre, 100% mala madre, no soy mala madre, 100% mala madre. ¿Qué emoción produce en mí cada vez que pienso esto? Es decir, ¿cómo me llega al cuerpo? ¿No me da un nudo en el estómago? ¿Me pongo triste? ¿Tengo ganas de llorar? ¿Me mareo? ¿Cómo sería tu vida si no te volvieras a decir soy mala madre? Me descargaría. Y finalmente: ¿Soy buena madre? Puede ser verdad, puede ser verdad. Yo quiero muchísimo a mis hijos, lo hago lo mejor que puedo. Pero claro, decirme soy mala madre es poner mi cerebro en un tema fundamental de la vida en estado de hiperalerta. Entonces hay que identificar qué es aquello que me digo. No se trata de negar la realidad, es decir, he tenido mala suerte en la vida, puede ser. Porque tenía mala suerte, me casé mal, invertí este dinero y me equivoqué, confié en esta persona que no tendría que haber confiado, mis padres me abandonaron. Ok, vale, pero esto no puede determinar constantemente tu vida todo el rato, todo el tiempo. Tengo que aceptarlo, tengo que usar ese pensamiento, tengo que ver si yo he sido capaz de gestionar la rabia, la frustración de esa situación. Es decir, que a veces uno tiene que hasta tener que venir a terapia para gestionar la ira. Oye, te tienes que enfadar por esto. Ayer, con una paciente, he descubierto que tuvo una violación. Le dije: quiero que te enfades hoy en sesión. Quiero que te enfades, que grites, que llores, que digas todo lo que te salga. No me lo reprimas más. 40 años reprimiendo. Entonces lloraba, gritaba. Digo: deja de reprimir. Y ahora vamos a empezar a narrarnos la vida de otra manera, ya sabiendo lo que pasó. Es que claro, haces una pregunta tan— es la base de mi terapia.
Hace un momento hablabas del estrés crónico y cómo estás tratando de de generar más conciencia a nivel médico. Y tocaste justo ahora un tema de algo que creo que genera mucho estrés, no, es esta comparativa constante con narrativas perfectas que sobre todo nos alimentan las redes sociales. ¿Qué efecto está teniendo eso en nosotros el día de hoy? Y ¿cómo podemos posicionarnos de una forma objetiva contra todos los estímulos de perfección, de expectativas de lo que tenemos que ser, de comparativa, de gratificación inmediata, cuando nosotros nos conocemos tan imperfectos como somos en realidad.
Bueno, yo creo que si hubiera que decir un ítem, una característica de la infelicidad de aquello que no es claramente felicidad, pondríamos el compararnos, el estar constantemente comparándonos. Es decir, si yo tuviera que decir qué está presente en la gente infeliz, diría que está constantemente comparándose con el vecino, con el hermano, con el primo, con el jefe, con el compañero de trabajo. Es decir, está. Y las redes sociales, de forma inconsciente, es decir, cada vez que te metes en tu aplicación, sea LinkedIn, ojo, Constantemente.
Bueno, es que ahí todo el mundo, claro, millonario, todo el mundo le han ascendido, le han dado un puesto nuevo, ha publicado algo importante.
Entonces automáticamente, aunque tú no quieras, ya te has posicionado. O sea, tú te metes en Instagram, en TikTok, y tú ves a una chica delgada, una chica que se pone un vestido, digo por mujeres, no, que se maquilla y cómo le queda el maquillaje puesto. Tú ves a un tipo haciendo deporte, a una madre de familia que te cuenta cómo lleva a sus hijos al colegio, como tal, que entonces el desayuno que les ha preparado. El plan que hemos hecho estas vacaciones, y entonces 7 fotos de... Y entonces lo primero que tú haces es decir: ¿Y yo qué? Yo hago este deporte, yo hago este plan, yo tengo esta relación de pareja, yo gestiono así a mis hijos. Y entonces hay un punto en el que, ¿cuál es el problema? Que tú haces un scroll y entonces te sale la que ha hecho un plato saludable en 3 minutos, que te pone 3 ingredientes en 3 minutos saludable, que te vale 3 euros, por decirte. Y entonces lo pone delicioso, y tú en vez de eso te estás comiendo una hamburguesa, un helado, no sé qué. Y entonces dices: ¿Qué estoy haciendo? Si en 3 minutos puedo comer de forma saludable. Entonces te frustras. Y: ¿Por qué yo no gestiono bien mi vida? ¿Qué me pasa? El siguiente es alguien haciendo deporte. El siguiente es alguien vistiéndose de forma tal. El siguiente es alguien haciendo pesas, según tu algoritmo, claro. El siguiente es alguien contándote que va por la calle visitando unos pueblos preciosos de no sé qué lugar. Entonces, claro, en un minuto, no sé cuántos, no lo sé porque no lo he calculado, no has visto X imágenes o vídeos en el que cada vídeo o cada imagen te ha recordado algo de ti que podrías hacer mejor en todas las facetas de la vida: tu alimentación, tu físico, tu forma de vestir, tu relación de pareja, tu relación familiar, tus viajes, tu ocio, cómo tiene colocada la casa, dónde compra, cómo se viste, los chollos que encuentras. Entonces hay un punto de ¿y yo qué estoy haciendo con mi vida? Y en vez de que eso te arranque a hacerlo, está la frustración que te genera, que sigues hasta que te llegas a un estado de apatía, tristeza o frustración total. O sea, es muy complicado, a menos de que hay gente, pues oye, que tiene algoritmos, pues es un partido de fútbol, un partido de tenis y tal. Pero en general hay un punto en el que los algoritmos nos llevan a compararnos siempre.
Y yo creo que va más allá de las redes sociales. Hoy digo el tema del desarrollo personal, que es algo en lo que tú has construido una carrera. Yo, este podcast es un podcast de desarrollo personal. Hay veces que parece que lo único que hace es hacernos ver lo que no estamos haciendo bien.
Justo. O sea, yo, por ejemplo, yo no, yo no tengo, o sea, yo tengo unas redes sociales, pero me las llevan. De vez en cuando me la descargo, soy de las que me la descargo, me la quito porque intento no tenerla. Pero yo misma, conociéndolo, alguna vez que me tengo que meter para buscar alguna cosa, Me abrumo. A mí mis algoritmos me llevan a todo tema de well-being, de crecimiento personal y no sé qué. Y digo, uff, cantidad de información, por Dios. O sea, a mí misma, cómo me agobia.
Digo, yo dejo de seguir a gente porque digo, es que no estoy haciendo lo que están haciendo ellos, y me frustro. ¿Cómo gestionas ese nivel? Yo el otro día estaba en una cena con mucha gente que está muy metida en este rollo de desarrollo personal y siempre tienen mentores y sesiones y grupos. Y les dije, sabes qué, yo ya decidí que hay que bajarle dos rayitas. Entonces, ¿qué es lo que haces tú? ¿Cómo gestionas tú esta ansiedad de lo que no eres?
Bueno, yo hace un, hace unos meses me tuve que volver a descargar Instagram porque he tenido un tema de inteligencia artificial con deepfake, con más de 500 canales falsos. Y entonces, bueno, he tenido que agradecer a YouTube que después de muchísimo ya hemos conseguido que el 80% se quite, pero Ha sido un año muy, muy complicado para mí porque era un desprestigio, en mi opinión. La gente me mandaba vídeos que no eran míos. Entonces yo decía: es que esto no tiene nada que ver con lo que yo hablo. Y entonces yo supongo que por los algoritmos y tal me tuve que estar metiendo en YouTube y en tal para ir viendo qué se me habían quitado, qué no habían quitado y tal. Entonces claro, todos los algoritmos me ponen temas de cortisol, estrés. Entonces llegó un día que estaba yo buscando cosas y digo: Yo no sé nada, yo no sé nada del cerebro, yo he perdido, he perdido. Digo, qué horror. Y entonces me entró como una angustia porque empecé a ver, todo eran, claro, todas las personas que deben de hablar de algo parecido a lo mío en todas las redes sociales por el algoritmo. Entonces era un tío japonés con subtítulos, una persona de Brasil, un no sé qué. Y entonces dije, Dios mío, no estoy al día, no estoy al día, tengo que dejar de seguir adelante. Entonces me quité el teléfono, me fui a hacer deporte, volví y dije, no, lo que tengo que quitarme es Instagram, lo que tengo que quitarme Instagram, porque uno hace lo que puede. Quiero decir, yo no puedo estar al día, y mira que intento estar, pero que no puedo estar al día de lo que las redes sociales me están informando. Entonces yo soy bastante dada a tener un control temporal, porque a día de hoy, por cómo están diseñadas, hay una psicóloga americana que lo llama el optimismo cruel, y es que es pensar que nosotros podemos gestionar esto solos. Como creo que leí en el libro de Crisis de Atención de Johann Hari, creo que lo leí en su libro, que decía: no es como poner en la puerta de un colegio una mesa llena de chucherías y caramelos y tal, y pretender decirles a los niños: cuando salgáis del colegio a las 5 de la tarde, 4 de la tarde, 3 de la tarde, que nadie agarre ningún caramelo porque es malo para los dientes, es malo para tu salud, es malo para el azúcar, es malo. No, o sea, es utópico, es un optimismo cruel, no. Pues Yo creo que hay una parte que es muy difícil solos conseguirlo. O sea, te tienes que hacer tanta violencia en algo que es una vulnerabilidad del ser humano, que es la validación, el saber, el estar informado. Es que está dentro de nuestra esencia. Entonces creo que a veces hay que ponerle puertas al campo. Y entonces a veces es decir: «Mira, 10 minutos, lo que me toque, y ya sé que esto es un escaparate». Porque es un escaparate. O sea, la gente Cuando sube los filtros, me decía un cirujano plástico hace un año, que a él le vienen ahora las chicas con la foto del filtro. No, óperame así, quiero así, que me quede la cara así. Y van a los dermatólogos y a las cosas estéticas. Quiero esto, no. Claro, tú te estás viendo y luego te miras en tu espejo de tu casa y te pegas un susto. Porque claro, entonces yo entiendo que todo el mundo quiere estar guapo, si es que es normal, es que la belleza siempre ha atraído a lo largo de la historia. El problema es que cuando nos enfrentamos a la vida real no estamos siendo capaces de gestionarlo, porque la vida real, pues como decías tú, es imperfecta. Es que, es que las familias son imperfectas, las vidas son imperfectas, nuestra salud es imperfecta, nuestros hábitos son imperfectos. Y estamos viendo un escaparate donde vemos vidas perfectas o gente que busca hacer cosas en todas las facetas de la vida. O sea, si aquí el problema que yo veo es que tú te metes en un escaparate de vidas donde tienes al que hace deporte, al que está de viaje, al que está cuidando la alimentación, al que se compra, a la guapa, al delgado, al no sé qué. Entonces es tal la cantidad de facetas de la vida a las que es imposible llegar. Porque yo siempre digo que hice un podcast sobre esto de la mujer pluscuamperfecta, y es la mujer que piensa que tiene que tener las 8, 10, 15, 20 facetas de su vida siempre al 10. Siempre perfectas. Es imposible, nos enfermamos. El perfeccionista es el eterno insatisfecho, vivimos en estado de alerta. Entonces hay que aprender a renunciar y decir: oye, voy por, ahora es mi familia, ahora es mi cuerpo, ahora es mi salud, ahora es mi relación de pareja, ahora es mi trabajo, ahora es la reforma de mi casa. Es decir, son diferentes temas.
Dices que conciliar es elegir y renunciar sin culpa.
Total, elegir Y renunciar sin culpa, eso es conciliar. Es decir, durante mucho tiempo hemos pensado que conciliar era llegar a todo. Para mí conciliar, y 4 hijos y una consulta, ha significado renunciar sin culpa. Decir, pues yo tengo menos vida social, viajo menos, he dejado de viajar por España, por ejemplo, que antes iba a dar conferencias, pero la logística familiar me era imposible, me era muy complicada, no conseguía yo llegar. Hay cosas que he tenido que decir que no. Es decir, para ir a tu viaje, tú y yo sabemos, pues, que tenía que conciliar con un tema familiar importante, y hemos buscado la manera de poder hacerlo, pero era muy complicado. Y creo que para poder conciliar uno tiene que tener las prioridades muy claras. Ojo, que las prioridades de hoy quizás no son las prioridades de dentro de un año. Es que quizás las prioridades de hoy es que tengo un hijo enfermo y tengo que estar más en casa, o quizás las prioridades de hoy es que estoy en un momento profesional importante y tengo que hacer algo más por lo profesional. O quizá ahora tengo un familiar enfermo y tengo que estar más acompañando a este familiar al médico. Es decir, pero cuando uno tiene claras las prioridades y sus valores, elegir no se hace tan complicado. Pero cuando uno no tiene claro sus valores y sus prioridades, vive abrumado constantemente. ¿Por qué? Porque uno entra en el FOMO, el fear of missing out. Tengo que estar en este evento, tengo que ir a la escuela de mis hijos, tengo que estar en este tema profesional, tengo que estar guapo, ir al gimnasio. Es que no se puede. Yo creo que no se puede, al menos, y yo incluso recomiendo aprender a delegar, a renunciar y decir. Yo lo dibujo con mis pacientes con una línea y con flechas, y le digo: hablemos de todas las facetas de tu vida, tu relación de pareja con tu esposo, con tu esposa, con tu novio, tu salud, tu ocio, tu trabajo, tu dinero, tus hijos, tus padres, tus amigos, tus facetas. En mi caso, la lectura, la investigación, Y decir, vale, en este momento de la vida, ¿a qué le tengo que dedicar tiempo? Y que va a salir un poquito perjudicado. Nada puede suspender, México, que se dice reprobar, nada se puede reprobar, pero, y menos la salud. Y habrá momentos en la vida en el que uno tenga que decir, ya, pues es que ahora me tengo que cuidar porque es que si no me voy a enfermar. Pero efectivamente es elegir y renunciar sin culpa, porque la culpa es el gran veneno, ojo, la culpa, y sobre todo la culpa en la mujer, es como una especie de voz interior negativa que nos machaca constantemente. No conozco ninguna mujer que trabaje, que concilie, que tenga hijos, que tenga familia, que no me diga que en algún momento del día tiene culpa. Que estamos aquí, pero estamos ahí, estamos ahí, pero estamos aquí. Debería haber hecho esto más. Y esa culpa nos arrastra tanto y nos quita energía, nos genera tristeza, nos bloquea, nos impide muchas veces crecer o entregarnos de la forma más sana posible, sea la parte profesional, en la parte afectiva, en la parte de pareja. Porque si siempre hay una pata que falta, siempre.
¿Cómo lidiar con la culpa? No creo que sea exclusivo para las mujeres. Entiendo que las mujeres puede ser más común verlo, que se exprese, pero yo creo que todos en algún momento sentimos culpa de no estar siendo lo que podríamos ser, ¿no? ¿Cómo lidiar con esa culpa? ¿Es bajar nuestras expectativas? ¿Es permitirnos la imperfección?
Es una mezcla de las dos. Yo creo que hay una culpa a veces que es real, es decir, pues tengo abandonado a mi familia por mi trabajo y me siento culpable. Entonces siempre es importante escuchar de dónde viene, porque cuando hay algo ahí que surge hay que escucharlo, es decir, no hay que anular. Si uno tiene a su padre enfermo en una residencia que está o que vive solo y mi voz me dice: "No estás yendo a ver a tu padre", no se trata de decir: "Ay, no lo voy a escuchar". Es: "Oye, pues quizá no estás yendo a ver a tu padre". Y quizás es que esa voz la tienes que escuchar, y quizás eso te está diciendo algo importante. Y ahí uno tiene que integrar eso, porque si no, si es el padre, luego fallece, ojo, que esa culpa es horrible. Y eso sí que luego es difícil de desenquistar. Pero si tu padre está enfermo y tienes 3 hijos y estás separado y divorciado y no tienes dinero para llegar a fin de mes y estás todo el día trabajando, pues es cuestión de prioridades, ¿no? Es decir, es saber también poner las cosas en contexto y en perspectiva. Cuando nos entra la culpa, escribir, escribir es fundamental, lo digo yo muchísimo. Escribir, hoja de papel, escribir, escribir: me siento culpable por esto, esto, esto, esto y esto. Y desengranar el qué. Me siento culpable porque últimamente no me cuido, me siento culpable porque mis padres sienten que no estoy pendiente de ellos, porque mi esposa, mi esposo, mi novio, mi hijo, mi trabajo, este tema del negocio, mis amigos. Es decir, Me siento culpable porque no estoy haciendo las cosas bien en alguna faceta. Entonces, con sinceridad, a veces yo lo llamo las ventajas del pensamiento negativo, pero entre comillas. Es decir, oye, vamos a entenderlo. Y habiéndolo entendido, decir: de esto, que tengo razón y que puedo cambiar. Porque yo cambio mucho la culpa por: lo hago lo mejor que puedo con las circunstancias que tengo. Entonces, expectativas. ¿Qué pretendo? ¿Ir al gimnasio todos los días? ¿Tener hijos? ¿Ir a trabajar? ¿Estudiar? ¿O cuidarme? ¿O llevar la casa? ¿Cocinar? Todo es posible. Entonces, ¿qué pretendo? Pues con las circunstancias que tengo, lo hago lo mejor que puedo. ¿Hay algo de todo esto que me está enfermando? ¿Qué me está diciendo esta enfermedad que no estoy escuchando? ¿A qué debería decir que no? Hay una frase que yo le digo mucho a mis pacientes: ¿a qué deberías decir que no ahora mismo? ¿Dónde tendrías que poner un límite? Quizá no tienes que ir a todo lo de este tema, quizá tienes que dejar de quedarte hasta las tal hora en el trabajo. ¿Dónde tengo que poner un límite en mi vida para no sentir culpa, para proteger mi salud física o sanarme si ya tengo la enfermedad, y para mejorar los vínculos con los míos? Porque eso es lo más importante que uno tiene que proteger en esta vida. Y a veces ese ejercicio de sinceridad para salvar culpa es: ¿dónde tengo que empezar a poner un límite y dónde tengo que decir que no?
¿Qué rol juega el entorno, la gente de la que nos rodeamos? Hablas, escribiste tu segundo libro, ¿no? Encuéntrate persona vitamina. En estos discursos que nos hacemos a nosotros mismos, en las expectativas, los estándares con los que nos medimos, ¿cómo pensar en el entorno?
Decía Ortega y Gasset: yo soy yo y mis circunstancias. Claro, las circunstancias influyen muchísimo. Las circunstancias para sobrevivir. Vamos a empezar, ya sabéis que me gusta a mí ponerlo todo muy en contexto. El ser humano no está diseñado para ser feliz, el ser humano está diseñado para la supervivencia. El ser humano está diseñado para la supervivencia, el ser humano está diseñado para amar y ser amado, y el ser humano está diseñado para encontrar su sentido de vida. ¿Esto qué significa? Que yo no me puedo levantar por la mañana y pensar: yo quiero ser feliz todo el rato, todo el tiempo, porque eso no es posible. Y la búsqueda de la felicidad constante, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, es un factor de estrés. Yo tengo que saber que mi cerebro está diseñado para la supervivencia, es decir, para detectar amenazas y poder salir vivo de esa amenaza. Históricamente, el león, el dinosaurio, la lanza, la guerra, la bomba, el terremoto, lo que sea, ¿no? En los últimos años pues no aparecen leones en la casa, pero hay otro tipo de amenazas. La supervivencia física la entendemos muy bien, pero está la supervivencia emocional, supervivencia afectiva. Que mi pareja, esposo, esposa, novio, novia, me diga: «Tenemos que hablar», y tenemos que hablar, es un pico de cortisol porque te van a abandonar. Y entonces la supervivencia afectiva, y es la traición, y duele igual que no me quieran, duele igual que me abandonen, que me den un golpe, en la misma área cerebral. La supervivencia profesional, no tener trabajo, tener unas condiciones laborales complicadas, tener un negocio que no funciona, no llegar a fin de mes, supervivencia económica. Tantas, tantas, tantas personas más en el mundo hoy en día que no llegan a fin de mes, que no tienen dinero para pagar su alquiler, su hipoteca, la salud de sus hijos, su salud, su comida, su vida, ¿no? Entonces son otros tipos de supervivencias, pero que activan el mismo sistema de alerta, el mismo eje hipotálamo-hipofisario-adrenal. Por lo tanto, esas circunstancias pueden activar mi estado de miedo. Supervivencia física, supervivencia emocional, supervivencia afectiva, supervivencia social, que yo me sienta distinto, que no esté integrado. La gente que migra a otros países, a otros lugares para empezar una vida mejor, y de repente pues todo es nuevo. Todo es distinto, no tiene amigos, no tiene apoyo, se siente solo. Entonces, supervivencia social. Y luego saber que la supervivencia, ese estado de alerta, se activa igual cuando es algo real o imaginario. Y si no me quieren, y si me abandonan, y si mi hijo está en las drogas, y si no llego a fin de mes, y si me tiran del trabajo, y si, y si, y si. 90% de lo que nos preocupa no sucede, pero eso nuestra cabeza en ese momento no es capaz de verlo porque estamos diseñados para la supervivencia, y por lo tanto nuestro cerebro va a pensar siempre negativo en una circunstancia para buscar métodos para sobrevivir. Por lo tanto, estamos diseñados para la supervivencia. El entorno, las circunstancias influyen poderosamente. Y claro, muchas veces en ese estado de supervivencia, nuestro estado de alerta modifica, como decíamos al principio, nuestro sistema inmune, nuestro sistema nervioso, nuestro sistema hormonal, pero también nuestro sistema emocional. Estamos más irritables, más impacientes, más ansiosos, más tristes. Nos cuesta más vincularnos con las personas. Nos cuesta más gestionar bien nuestra relación de pareja, nuestra relación matrimonial. Estamos mucho más en estado de alerta, de pena, de tristeza. Y entonces pues las relaciones de familia son mucho más complejas. Entonces claro, por supuesto que el entorno, pero igual que el entorno puede ser un factor de estrés. Cuando hablo del entorno me refiero por un lado a las circunstancias y a las personas. Y hay personas en nuestra vida con las que convivimos que son un factor de estrés, que nos suben el cortisol, nos activan el estado de alerta. Una suegra, una madre, un padre, un exmarido, un hijo, un yerno, una nuera, un hermano, un cuñado, que de repente son personas que es que las tenemos en casa, las tenemos en nuestra vida, o un jefe, compañero de trabajo, pero son personas que alteran todo nuestro sistema nervioso porque nos traicionaron, porque nos hicieron daño, porque nos humillaron, porque no nos quieren, porque no nos protegen.
¿Cómo lidiar con eso?
¿Cómo lidiar con eso? Identificarlo, primero de todo, identificarlo. O sea, si yo tengo a alguien en mi vida que es un factor de estrés, mal llamadas personas tóxicas, porque nadie es tóxico, es tóxico el efecto que producen en nosotros. No etiquetar a nadie tóxico, porque esa persona que llamamos tóxica trae su propia mochila de problemas que muchas veces descargan en nosotros por sus inseguridades, por sus miedos, por sus heridas sin resolver, y nos las lanzan a nosotros. Pero tener identificado quiénes son esas personas que activan mi estado de alerta: alguien de mi trabajo, alguien de mi familia, alguien de mi pasado. Alguien, ¿no? Y por qué lo hace, qué pasó, por qué esa persona activa mi estado de alerta. Es por cómo me trató, es porque me humilló, es porque me despreció, es porque me hizo de menos, porque me abandonó. Es decir, es porque no estuvo a la altura de lo que yo esperaba. Pero comprender, que es una gran frase de mi padre, comprender alivia. Comprender por qué pasó esto, por qué pasa en mí y qué pasó, o sea, darle un contexto. A esta circunstancia? ¿Qué pasó para que esta persona se colocara en este lugar donde yo sentí que yo, esta persona, ya no era un lugar seguro? Entonces, a veces uno se tiene que distanciar, pero otras veces uno no se puede distanciar. Entonces, claro, es que hay veces que es que esa persona la tengo en casa, la tengo en mi familia, la tengo en mi entorno. Porque una persona mal llamada tóxica no es al que ves una vez al año en tus vacaciones. Porque esa persona, pues oye, ya la lidiarás. Es la persona que tienes en tu vida, en el día a día. Y entonces a veces no puedes deshacerte de esa persona porque está ahí. Entonces tienes que intentar protegerte tú, entender las cosas, prepararte antes de estar con esa persona. Si tú tienes que ir a comer con tu suegra y es tu suegra esa persona, antes de ir a comer con tu suegra, hacer un ejercicio. Porque si llegas, como decimos en España, a pelo, Puede ser que la comida te siente mal y acabes soltando un improperio, un grito, un enfado, o que somatices. O puede ser ese esposo. Y a veces es intentar entender por qué eso está sucediendo. ¿Es porque esa persona te envidia? ¿Es porque esa persona querría estar en tu lugar? ¿Es porque esa persona espera más de ti? Intentar también entender, a veces cuesta, y es un ejercicio que yo hago mucho en terapia con los pacientes, porque hacemos mucho esto: dime quién te sube el cortisol. Entonces, intentar entender las circunstancias de esa persona que no toleras. Porque a mí, a lo largo de la vida, en mi propia vida personal, me ha sucedido que gente que yo consideraba que en un momento dado podían activar mi estado de alerta, buscando entender sus circunstancias, hay que hacer un ejercicio, ojo, que no es tan sencillo a veces, y decir: "Vale, me voy a poner en su lugar, y ¿por qué creo que se comporta así?". Todo se relativiza. También esas personas tienen sus propias luchas internas y también se han sentido amenazados y también se defienden a su manera. Y quizás su manera de defenderse es un ataque hacia ti. A veces hay que protegerse, ojo, y a veces hay que separarse temporalmente y no dedicar tanto tiempo a esas personas. Y hay un consejo que yo suelo dar, es que esa persona que te ponga en estado de alerta, a veces, que a veces el ser humano es un poco torpe, ¿no? Pero solemos contarle algún secreto. Esa persona de trabajo, ese familiar, sabía algo tuyo que no sabes por qué en un momento dado se lo has contado y entonces tiene un arma. Entonces, ser más prudente con lo que compartimos con esas personas.
Has hablado mucho de trauma y de situaciones muy personales que ves aquí en la consulta, pero también tratas mucho con empresarios, emprendedores. Y bueno, vas a estar ahora a principios de mayo en Crack Summit. ¿Cómo todo esto que hemos hablado el día de hoy impulsa, afecta, habilita al éxito empresarial?
Bueno, es que a mí un concepto— A ver, claro, tú has dicho una cosa muy importante. Yo me dedico al trauma. Pero cuando uno ayuda a las personas a salir de las situaciones difíciles, hay un concepto muy bonito que es: seamos líderes de nosotros mismos, intentemos hacer algo bueno con nuestra vida, tomar las riendas. Y a mí me encanta también observar personas que lideran, observar, acompañar, ayudar, potenciar esas personas que pueden liderar, deportista, un empresario, Gente pues que está ahí también en primera fila y que puede hacer mucho bien con su testimonio, con su vida, con lo que difunden y divulgan en sus empresas o en sus negocios. Y el concepto del liderazgo, que también hablaremos de ello el día de la conferencia, es algo que me encanta, ¿no? Que para mí un líder es una persona que tiene un mensaje. Un líder empresarial es una persona que tiene un mensaje: ¿qué quiero con mi empresa? ¿Qué quiero con mi negocio? Sabe comunicarlo. Fundamental. Es decir, cómo cuentas tu negocio, tu idea, tu proyecto, tu sentido de vida, tu ilusión. Es optimista al respecto. ¿Qué significa esto? Que lo narro desde un punto de vista donde quiero que la gente diga: "Lo quiero". Y tiene cierta coherencia con su vida. Es decir, si tú tienes a un jefe que tú notas que su vida es un caos, que miente, que su vida personal O sea, tú no te quieres convertir en tu jefe porque hay algo de él que tú rechazas. Es decir, esa coherencia, esa sensación de que esa persona tiene una vida poco ordenada entre lo que dice, entre cómo trata a las personas. A mí, por ejemplo, me pasa alguna vez, pues cuando tengo aquí a algún paciente o algún empresario y de repente le suena el teléfono, ¿no? Entonces puede ser su secretaria, puede ser su madre, puede ser su hijo. Entonces, ¿cómo le contesta? ¿Cómo le habla? Pues eso te ayuda a entender cómo es esa persona. Un líder es alguien que tiene que propulsar ideas, propulsar negocios, mejorar una ciudad, un país, dar oportunidades a las personas. Entonces, durante muchos años se pensó que estos líderes era bueno que su inteligencia emocional no estuviera muy desarrollada, porque claro, la empatía era una vulnerabilidad. Yo abogo por lo contrario, yo abogo porque uno no tenga miedo de abrirse, de conectar, de tener empatía, de saberse el nombre de las personas del equipo y de sus esposas o esposos. De saber conectar, de tener un huequito en su memoria, en su hipocampo, para preguntarle que cómo va el problema de su hijo, cómo va el problema de su madre. Es decir, darle ese componente emocional. Porque claro, el que es un líder es mucho más fácil seguirle, mucho más fácil estar unidos en ese proyecto y sentimiento de pertenencia. Y ese negocio, esa empresa, eso funciona mucho mejor. Si uno va solo, aislado, independiente, egoísta, narcisista, pues bueno, quizá el negocio le vaya fenomenal. Pero ese punto, ese corazón, meterle ese corazón al mundo del liderazgo y empresarial es un empuje, y hoy en día lo sabemos.
¿Qué podemos esperar de tu participación en Crack Summit?
Bueno, pues voy a intentar decir muchas cosas en una hora, queridos. Ya has visto que a mí me da salón y me apasiona el mundo de la neurociencia. Yo creo que voy a Quería empezar un poco explicando cómo hemos llegado a poder hablar en un crack summit de neurociencia, de emociones, de psicología, de psiquiatría. Lo segundo es explicar en qué momento de la historia estamos viviendo a nivel emocional y a nivel psicológico. El estado de alerta, la gratificación instantánea, la validación. Y explicar este diagnóstico para mí tan importante que es estar metidos en una profunda crisis de atención y qué consecuencias tiene esto. Vivir una crisis de atención global en la cual nos cuesta mucho más prestar atención, concentrarnos, gestionar nuestros impulsos, tener perspectiva, planificar, tolerar el dolor, el sufrimiento, el malestar. Es decir, esa parte que tanto nos cuesta. Y dar herramientas, dar herramientas para gestionar mejor nuestra vida, para entender mejor nuestra salud, para proteger nuestra salud mental, para mejorar nuestros vínculos, Hablar del liderazgo empresarial y hablar de todo aquello que son las cosas que nos funcionan. No tipo scroll, que la gente se agobia y diga demasiadas cosas, sino que cada cual diga de estas 5 cosas, del deporte, de la contemplación, de la meditación, siempre con una base neurocientífica, porque cuando uno lo entiende es mucho más fácil que lo integre en su vida. Si uno sabe que el estrés activa el cortisol y uno sabe que el deporte modula Pues ese eje es mucho más fácil que uno decida, o aprender a respirar, es decir, mecanismos que nos ayuden a regular nuestro sistema nervioso y nuestro sistema inmune.
Y para cerrar, Marían, porque sé que tienes 12 pacientes el día de hoy, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Ay, qué bonito, me ha planteado. Es que es claro, si me hablas del cielo, yo soy una persona de fe, yo tengo fe. Entonces yo diría que no tengan miedo a mirar al cielo. Es decir, mirar tanto a la pantalla nos ha quitado capacidad de contemplar, de observar, de agradecer y de trascender. Y gran parte de la vida consiste en poder trascender no solo lo material, lo físico. Y mira que a mí me gusta la neurociencia, sino ver nuestra pequeñez en medio de un mundo extraordinariamente maravilloso. Poco lo que han pasado con los astronautas viendo desde la luna la Tierra, ¿no? Y también volver a asombrarnos, volver a asombrarnos a a ver la belleza, a ver el mundo interesante. Entonces diría: vuelve a mirar la vida con ojos nuevos. Volver a mirar la vida con ojos nuevos y dar las gracias por eso, por esa pequeña cosa buena que te pasa cada día.
Marianne, qué increíble poder platicar contigo. Gracias por el tiempo. Eres una crack.
No, no, no, por Dios.
De comunicar. Aparte, es riquísimo hablar contigo y siempre que lo he podido hacer lo he Lo disfruto mucho. Gracias por estar aquí. ¿Dónde puede la gente seguirte, saber más de los próximos libros, contactarte?
Bueno, yo creo que importante, canales oficiales, por favor, porque todavía no están eliminados todos los fakes. Y entonces, en los fakes, aunque hay cosas que no están del todo mal, no soy yo. Entonces, canal oficial en YouTube, canal oficial en Instagram, que es el mejor Instagram porque es el que trabajamos más, la página web, Marían Rojas Tapé. Y ahí lo tienen. Y los podcast, Los podcast todavía no estamos en el mundo del deepfake. El tuyo, por supuesto, y mi podcast en Spotify, que ahí tienen casi todos los temas más importantes de los que hemos hablado. Y cuando una persona lo quiera trabajar y profundizar, están los 3 libros, que para mí es como su momento de introspección. Y cuando uno escuchó el podcast, luego en el libro es como que uno nota que yo le hablo, porque están hechos con mucho mimo y mucho cariño. O sea, que espero que, uy, perdón, espero que a la gente le ayude. Y le inspire para cuidarse mejor. Algo que quieras agregar, darte las gracias por darme este altavoz, decir que me interesa siempre ayudar, que soy consciente que hablo de temas sensibles y que hay mucha gente que cuando le llegan remueven cosas, y que le den un momento a la pausa, porque la intención mía siempre, siempre, siempre es ayudar, no juzgar. Ya nos juzgan demasiado en este mundo. No juzgar y acompañar en estos procesos interiores que todos y gracias de corazón, Oso, por venirte hasta España.
No, gracias. Y nos vemos en México el 6 de mayo.
Ahí estaremos.
Muchísimas gracias. Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte todos los días, de lunes a viernes, puedes registrarte para recibir Oso Trava Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a cracks.la/correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Trava y espero que tengas una semana de cracks.










