TERE CAZOLA | De MAESTRA a EMPRESARIA, Rechazar a BIMBO y REPOSTERIA | CRACKS PODCAST #380

In this episode of the CRACKS Podcast, host Oso Trava interviews Tere Cazola, founder of the artisanal bakery Telecasola. The conversation covers Tere’s strategic thinking about expansion through dark kitchens, her cautious approach to scaling, and her decision to decline a purchase offer from Bimbo, emphasizing ownership and brand integrity. Tere recounts the personal tragedy of losing her son Jerry in 2017, how that loss fueled the construction of a new production plant dedicated to him, and the role of faith and gratitude in her life philosophy. She discusses the integration of technology in a handcrafted business, from Office 365 tools to a future rewards app, and the challenges of maintaining product authenticity against imitators. The interview delves into family governance, the development of a family protocol with external consultants, and the involvement of her children and grandchildren in the company. Tere shares her continuous learning mindset, recent focus on health and nutrition, and her passion for personal development. The episode also highlights the opening of a new café‑style store on Paseo de Montejo, its menu innovations, and the vision for further expansion in Mexico City. Finally, Tere offers a motivational message—always look for the "cómo sí" (the how‑yes)—and provides contact information for listeners.
Chapters
Mira, es un día que no se me va a olvidar jamás porque tenía yo ese entusiasmo, esa pasión de decir: "Sí lo voy a lograr". Imagínate, estaban recién salidos del horno y se los di a probar. Me los compraron todos, ¿no? Pero me encargaron más para el día siguiente. A mí no me interesaba que me pagaran. A mí lo que me interesaba que me dijeran es que les encantó lo que hice. Me puse a hacer mis primeros pies sin saber que es el primer día de muchos años de hacer eso y muchas cosas más.
Tere es una de las empresarias más queridas y admiradas del sureste de México. Hace más de 40 años empezó horneando pasteles y pies en la cocina de su casa en Mérida mientras era maestra de secundaria y madre de 4 hijos. Lo que comenzó como una simple forma de generar ingresos para su familia terminó convirtiéndose en una marca icónica con más de 100 sucursales, más de 90 productos que forman parte de los momentos más importantes de miles de familias de México y miles de trabajadores con ella.
El sufrimiento que te toca, que no depende de ti, te va a tocar. Seas bueno, hayas cumplido bien, hayas hecho todo lo que tengas que hacer, te va a tocar. Pues asesinan a mi hijo, ¿no? Fue un golpe mortal para mí. Todas las luces de mi vida se apagaron. Pero después reflexioné porque él siempre admiró a su mamá. Yo creo que a mi hijo no le gustaría ver a su mamá así. Yo tengo la convicción, la certeza que cuando tú sabes perfectamente bien lo que quieres, Y eso que tú quieres va a ser un bien para compartir. Las cosas se dan.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. No olvides que si eres un empresario o un emprendedor, este episodio te va a gustar y en particular te va a gustar por todos los aprendizajes que trae para ti. Pero si quieres más aprendizajes, mentoría semanal conmigo, la gente de mi equipo y los expertos con los que yo trabajo en mis empresas, y ser parte de una comunidad increíble de personas que piensan como tú y crecen sus empresas, entonces tienes que ser parte de mi membresía Cracks Business School. Si quieres saber más, ve a cracksbusiness.com y te veo en la próxima mentoría. Hoy tengo como invitada a Tere Casola. La puedes encontrar en Instagram como @terecasolab. Hoy Tere y yo hablamos de sus inicios humildes, de las decisiones difíciles que tomó para apostar por su negocio. Hablamos del crecimiento de su empresa, siempre financiada con sus propios recursos, y de lecciones de vida, resiliencia y familia que han marcado su camino como una de las emprendedoras más importantes de México. Espero que disfrutes de esta gran plática con una tremenda mujer, Tere Casola. Pues Tere, bienvenida a Cracks Podcast.
Es un honor realmente estar aquí. Me encantaba la idea de que te iba a conocer, que te iba a ver. Porque te he visto muchas veces, pero a través de una pantalla, no en vivo como ahora.
Pues qué linda, el gusto y el honor es mío y de todos nosotros. Caminamos hace poco, creo que fuera por Polanco, y durante el Reto Gana Tu Mañana, y pasamos por una de tus tiendas y empezamos a hablar de ti, y conocí tu historia, y me parece espectacular lo que has construido a base de trabajo, de disciplina y de buena voluntad. Y quiero que me cuentes todo, porque aparte, detrás de esta gran empresa que es Telecasola, hay una gran mujer. Y me gustaría empezar por el principio. Te decía que no hay muchas entrevistas tuyas. Si bien hay un par de documentales por los 40 años de la empresa, yo quiero que la gente sepa de dónde vienes. Tú vienes de una familia con una mamá costurera, un papá taxista en Mérida, Yucatán. Cuéntame, ¿cómo fue tu niñez?
Bueno, mira, realmente, como tú dices, completando todo esto, además de todo lo que dijiste, de mucho esfuerzo, mucha disciplina, mucho trabajo, ¿no? Además, y siempre la gente me ha preguntado de cuándo comienzo ahora, ¿no? O sea, lo que es el emprendimiento. Pero todo eso es el resultado, yo creo, de lo de atrás, de todo lo que fue la niñez. Mi madre, que en paz descanse, ya falleció hace muchos años, era una modista, pero si viviera en la actualidad sería una modista, sería, ¿cómo le llamaríamos? De alta costura, sí, de alta costura, porque a ella le encantaba mostrarnos esos dobladillos invisibles, la costura, cómo la hacía. En fin, le dedicaba muchísimo tiempo, pero como que era su pasión, le encantaba más que cobrar, le encantaba que todo estuviera perfecto, bien hecho. Y mi papá, taxista, del mismo tipo. El taxista que yo recuerdo que todos los días lavaba su auto, se vestía con— tenía nada más creo que 2 mudas de ropa, pero siempre muy limpiecito y se iba a trabajar. Entonces, como que siempre disfrutando el trabajo, siempre disfrutando lo que estaban haciendo, aunque fuera algo sencillo. Pero lo disfrutaban muchísimo. Y mi abuelita, que fue la parte más importante en mi vida, además de mi madre, que bueno, ella dice que ella fue la que me pidió, ¿no? Yo tengo 3 hermanos, pero que ella pidió a la niña. Entonces, pues ella me cuidó, ella me hizo mi hipilito, mi primer hipilito. Ella me atendía mucho, era una mujer muy correcta, muy educada, sabía mucho, sabía inglés, sabía maya, sabía escribir a máquina perfecto, era una mujer muy ecuánime, cocinaba como los ángeles realmente. Entonces a mí me atendía como si fuera yo una princesa, aunque viviéramos muy humildes y muy sencillos. Acostumbraba a darme mi comida con mi pañito que ella había hecho y había bordado. Y me daba la comida, me calentaba la tortilla de una en una. O sea, yo no puedo que me sienten aquí 4 o 5 tortillas, no. Las tortillas tienen que ser, estoy terminando una y me dan la otra calientita, ¿no? O sea, me cuidaba mucho, me atendía mucho. Y cocinaba arroz y frijol, que era la base de esa alimentación cuando era pequeña, de las cosas más deliciosas que te puedas imaginar, sin tener que extrañar ningún bistec, ningún sirloin, ningún salmón. No extrañabas nada, porque lo que te daba te lo hacía con tanto amor, con tanto cariño, con tanta delicadeza, que te quedabas satisfecho. Y ya más grandecita, cuando empecé a ir a la escuela, mi mamá, mi mamá creo que nada más había terminado tercero de primaria y no tenía muchos elementos como para podernos ayudar en las tareas y todo esto. Y a veces Ella nada más estaba detrás de nosotros diciéndonos que estudien, que hicieran la tarea y hagan la tarea. Y cuando yo a veces no quería ir a la escuela porque me sentía un poco mal: "No, hija, tienes que ir a la escuela, tienes que ir. No quiero que te pase lo que a mí me decía". Entonces nunca permitió que lleguemos tarde a la escuela, que no vayamos a la escuela. Ella nos costuraba nuestras mochilitas. Mi mamá fue como la cuarta hija, algo así, no sé exactamente. Pero a mi abuelita se le murieron todos sus hijos, solamente mi mamá vivió, sí. Y la dio, la dio, se la dio a una tía, como que se la regaló una tía para que no se le vaya a morir, porque mi abuelita era muy, este, pobre, no podía sostenerla. Entonces Eso como que nunca se lo perdonó tampoco a mi abuelita. Y vivíamos en esa sencillez con muchísimo trabajo para sacarnos a todos adelante. Entonces ella quería que yo estudiara, que yo me preparara, que yo tuviera otro tipo de vida, una vida no con tanto sacrificio.
Cuando eres niño, a veces suena como una vida muy feliz, ¿no? Comías muy rico, ibas a la escuela. Sé que era una vida sencilla, pero desde los ojos de un niño y de su inocencia, no hay carencia. O sí había carencia, ¿qué te faltaba a ti en tu vida? Y tal vez conforme fuiste creciendo fuiste siendo más consciente de las carencias en las que vivías.
Mira, en realidad sí hubo mucha carencia, pero no, como es lo único que conoces, o sea, no es lo normal que te vayas caminando a la escuela cargando todos tus libros, regresando a la 1 de la tarde en pleno sol, pero era lo que normal tenías que hacer, no había otra opción, no conocías otra cosa. Entonces no lo resientes. Yo lo que sí resentí es no tener una hermana, sí, como que con alguien que compartir. Yo no tuve juguetes O sea, porque Santa Claus no llegaba a la casa. Entonces, como que también esas son las cosas que se puede decir que me hicieron falta, ¿no? Tener un jueguito de té, una muñequita, algo para jugar, pero no había, no había esos recursos en ese momento. Entonces, yo ahora en la empresa, desde hace muchísimos años, todas las navidades, todas las navidades, se les regalan juguetes a los niños de nuestros colaboradores. Que están más o menos como desde los 2 años hasta los 10, 11 años. Todos los años se les regala juguetes porque sé que eso es muy importante para los niños.
¿En qué momento supiste que querías cambiar tu vida?
Yo creo que siempre, desde que estaba yo muy chica. Tuve la oportunidad de que, bueno, no sé si oportunidad o no, que mi mamá siempre como que fui su su confidente. Siempre me decía, estando muy pequeña, me decía muchas cosas de lo que vivía, de lo que sentía, de lo que pasaba. Y yo dentro de mí, pues, las ganas de salir adelante, de ayudarla, de— yo sabía que la única manera es haciendo las cosas correctas, yendo a la escuela, sacando buenas calificaciones, seguir preparándome. Y en todo ese lapso de tiempo, cuando terminé la primaria, que tenía entre 11 para 12 años, mi mamá me quería inscribir a la secundaria. Pero yo le dije: "Mamá, no, no voy a entrar a la secundaria porque quiero estudiar para secretaria. Quiero estudiar para secretaria para que de esa manera..." Fíjate, desde esa edad ya lo estaba pensando. "...yo pueda pagar mis estudios". Yo quería ser como neurocirujana, algo así por el estilo, algo así de medicina me encantaba. Entonces, pero mi mamá: "¿Y cómo lo vamos a hacer?" Dio la casualidad que conocimos a una persona que era la directora de la Academia Marden en aquel entonces. En aquel entonces casi todas las muchachas estudiaban para secretarias. Y coincidimos en que la íbamos a ver, a ver qué posibilidades había porque no había dinero. Entonces me dieron una beca. Lo mismo que ahora nosotros como empresa Damos becas que no sabemos a quién para que puedan salir adelante en las escuelas. Porque yo sé que alguien, algún empresario, en algún momento dado aportó y gracias a eso yo pude terminar como secretaria comercial y poder tener un trabajo fijo gracias a esa beca.
¿Cómo te vuelves maestra? Porque en el 85, cuando todo esto empieza, tú eres maestra de secundaria. ¿Cómo era tu vida en ese momento?
Yo no fui maestra por haber estudiado. La carrera para maestra. Yo me caso a los 16 años, nace mi primer hijo 10 meses después de haberme casado, o sea que nació mi primer hijo a los 17 años.
Y perdón que te lo pregunte, pero esto es un matrimonio arreglado o es algo que—
No, no, no, no. En ese entonces, te estoy hablando en 1969, no era tan alarmante casarse a los 16 o 17 años, no era tan alarmante. Sin embargo, yo estaba estudiando, fíjate, yo terminé como secretaria comercial. Desde los 13 años estando estudiando como secretaria, trabajaba con un tío los sábados nada más y me daba 15 pesos, haz de cuenta. Y terminé la carrera, empecé a trabajar en una empresa, Industrias Salineras de Yucatán, ya como secretaria. Comercial, ya en forma, y empecé a estudiar. Empecé a estudiar la nocturna, que era mi plan, ¿sí? Terminar como secretaria y seguir estudiando yo, costeándome mis estudios. Entonces empecé a trabajar, empecé a estudiar la nocturna. Salía del trabajo y me iba a la nocturna. En el trabajo conocí a la persona con la que me casé, con la que tuve mis 4 hijos. Y él ya tenía 7 años mayor que yo, ya era un ingeniero, trabajaba en Las Coloradas. Y entonces yo era radiooperadora en ese lugar donde trabajaba, radiooperadora. Y en algún momento hablé por radio con él y cuando vino a Mérida nos conocimos. Y inmediatamente, a la semana, ya nos hicimos novios. Habló con mis papás para decirles que en un año nos casábamos. Y mis papás no dijeron nada. En ese entonces se usaba de que si tú te oponías y si los papás se oponían, como que los hijos se entercaban y que no sé qué. Entonces mejor no dijeron nada. Entonces, como 3, él se regresó a trabajar a Las Coloradas como 5 meses más. Y regresa y seguimos siendo novios. 3 meses antes de casarnos, Volví a hablar con mis papás y les pregunto, les dijo que nos íbamos a casar y habíamos puesto la fecha. Y mis papás les dijeron que sí y nunca me preguntaron nada. Él ya era un ingeniero, ya tenía trabajo, ya todo. Y yo tenía 23 años, yo 16. Entonces no nos dijeron nada. Yo posteriormente, al paso del tiempo, le pregunto a mi mamá: Oye mamá, ¿por qué me dejaste casar tan joven? ¿Por qué nunca me dijiste nada? Porque yo en ese momento me estaba divorciando de tu papá, me dice. Entonces, mi mamá no tiene hermanas, no había manera con la niña, ¿qué iba a hacer con la niña? Porque ella se quería ir a México, no se quería quedar allá en Mérida. Y ella se dio cuenta que me iba a casar con un buen hombre, que ya había terminado sus estudios, que trabajaba y todo. Entonces, No puso ni una objeción. Entonces pues nos casamos y ya casada entonces yo tenía que seguir estudiando. Y entonces seguí estudiando, terminé casada el tercer año de secundaria con mi primer hijo, es más, me lo llevaba en el portabebé y allá los demás estudiantes eran los tíos del niño, del nené, del recién nacido prácticamente, y terminó la secundaria. Después de este hijo nacen los demás hijos y hubo la oportunidad de que yo estudiara en el Tecnológico de Mérida para la preparatoria, que yo no había estudiado la preparatoria. Entonces, con 3 hijos yo entré a estudiar la preparatoria en el Tecnológico de Mérida y terminé como técnico en turismo. Sí, sí me gustó, me gustó mucho la carrera de técnico en turismo. Y después de terminando la carrera de técnico en turismo, ofrecieron en el tecnológico la oportunidad que la primera generación de este técnico en turismo, porque yo fui la primera generación, nos daban la oportunidad de dar clases en una secundaria federal de ciencias sociales. Realmente ciencias sociales no era mi fortaleza, pero yo soy una persona que me considero muy tenaz y podía yo salir adelante con con eso, no. Entonces comencé a dar clases en una secundaria y di clases como 8 años, fui maestra.
Y así pintaba tu vida hasta que un 6 de marzo de 1985 un comentario random te cambia la vida. Cuéntame qué estaba pasando en tu vida 8 años después, o 7 y medio años después de haber empezado a ser maestra. Que llega este 6 de marzo.
Mira, acostumbrábamos allí en el fraccionamiento salir a caminar con las amigas, las vecinas de allá, ¿no? Y éramos muy cercanas, muy cercanas. Todos los días nos veíamos, todos los días platicábamos, teníamos hijos más o menos de las mismas edades y todo, ¿no? Entonces yo les comenté que tenía la preocupación de que pues ya tenía 4 hijos, todos estaban estudiando en una escuela particular, nos salía bastante caro, pero yo no quería sacar a mis hijos de allá. Yo quería darles una mejor educación de la que yo había tenido. Y bueno, ellas sabían que me gustaba hacer pie y me gustaba hacer flanes y me gustaba hacer gelatinas, porque cuando nos reuníamos, pues yo horneaba algún pie o hacía algo como hobby, como hobby total.
Esto lo aprendes de quién.
Mira, yo en mi familia nunca hicieron postres. Ni mi abuelita, ni mi mamá, ni nada. La comida deliciosa siempre, pero no postres. Yo lo aprendo, en ese entonces yo conozco a una amiga del fraccionamiento que su mamá había sido pastelera y me dijo: "Vamos a hacer un pie". Hicimos un pie de queso en ese entonces y fue cuando allá se me despertó la pasión o el entusiasmo de conocer un poco más de eso. Hicimos el primer pie y salió riquísimo, nos encantó. Es el mismo pie que sigo haciendo hasta en la actualidad, después de tantísimos años. Es exactamente el mismo. Entonces yo no sabía hacer pies, pero en ese entonces era muy fácil que las señoras se juntaran y se pasaran recetas. Entonces a mí ya me habían pasado la receta del pie de manzana que hacía para mis hijos, para mi familia. Y quedaba riquísimo. Y ellas sabían que yo hacía eso, pero eso nació a raíz de mi convivencia con las amigas. Entonces me dijeron: ¿Por qué no haces como esos pies, pero para vender? Pero ya se hacen, le digo, no tiene caso. Pero unos chiquitos, sí se hacen unos chiquitos. Pero bueno, fue el tema de chiquitos y dónde los pongo para hornear, porque en ese entonces no había lo que hoy hay, ¿no? Haces así y ya aparece todo donde puedas conseguir, ¿no? Pero ese día, después de dar clases, al día siguiente terminamos de caminar y me quedé con esa idea. Digo, puede ser, puedo intentarlo, ¿no? Y salí de dar clases, dispuse del dinero que tenía para la comida de mis hijos y compré todo lo necesario para hacer el pie de queso y manzana, que me salían deliciosos.
Este mensaje es sumamente urgente y por eso estoy pausando esta entrevista. Me acaba de confirmar su participación en Carac Summit 2026 nada más y nada menos que Alejandro Soberón, fundador de CIE y uno de los emprendedores más exitosos de México en las últimas décadas. Tenemos 2 días extraordinarios preparados con conferencistas de primer nivel que no vas a ver en ningún otro lugar, así como Alfredo Harp, Nilfa Salinas, Diego Bonetta, Eugenio Baeza, Juan Lombana, Adrián Señor Eugenia Rodríguez y hasta Alexandra Zatarain. Vamos a tener un cartel de primera, vamos a tener experiencias increíbles para que conectes con otros emprendedores como tú. Y los boletos están volando, no te lo pierdas. 6 y 7 de mayo, Expo Santa Fe. cracksomit.com. Ahí nos vemos. ¿Vivías al día?
Sí, vivíamos al día. Sí, no totalmente mal, pero Una vida sencilla.
Tomas estos que son, ¿qué? 250 pesos, ¿no dices? Y te vas a comprar. ¿Qué sentiste cuando entraste a este súper por primera vez a comprar tus primeros ingredientes?
Mira, es un día que no se me va a olvidar jamás, porque tenía yo ese entusiasmo, esa pasión, esa enjundia de decir: sí, lo voy a lograr. ¿Lograr qué? Lograr encontrar primero todo lo necesario para poder hacer los pies que iba a hacer, ¿no? Que me iban a quedar ricos, que les iba a gustar a la gente. O sea, todo eso era pues nuevo, ¿no? Eran emociones nuevas. Entonces arriesgué, compré todo lo necesario, fui por mis hijos a la escuela que estaba cerca, todo estaba cerca en ese entonces, les di de comer, hice todo lo que hace una mamá, Que es la tarea, todo. Me puse a hacer mis primeros pies sin saber que es el primer día de muchos, muchos, muchos años de hacer eso y muchas cosas más. Hice mis primeros pies de queso de manzana con todo el amor, el entusiasmo, la pasión. No sé qué emociones más pueden ser en ese momento. Las hice, salieron mis pies, yo me senté a esperar la hora, ya lista para salir a caminar con mis amigas, con la emoción de así como de un niño, ¿no? Que acaba de hacer ese mismo día, ese mismo día se los iba a dar a probar a mis amigas, y si me los compraban, pues mejor, ¿no?
O sea, no era mi plan venderlos en ese momento, porque dice sentía emoción, sentía tal vez la palabra que yo pensaría es esperanza, pero esperanza de, o sea, lo que quiero es entender es ¿Hasta dónde creías que esto podía llegar o cuál era el siguiente paso? ¿Era multiplicar tus 200 por 2?
En ese momento te voy a decir que lo que me preocupaba es que salieran bien los pies, que les encantara a la gente. Y esa sensación de— Como lo mismo que hacía mi abuelita, que ella hacía una comida y lo único que esperaba Su única paga era que le encantara a sus comensales y ya está, ¿no? En ese momento, y no saber exactamente qué más va a pasar, solamente era eso, hacerlos. Entonces salimos a caminar como de costumbre y estábamos caminando y comenzó a lloviznar. El 6 de marzo de 1985 lloviznó en Mérida. Eso es seguro. Hoy es 6 de marzo.
¿Qué día es hoy? Es 12. Acabas de—
Sí, acabamos de cumplir 41 años. Entonces le digo: ¿Qué creen? Ya tengo los pies que platicamos ayer. ¿Cómo va a ser? Sí, ya los tengo. Entonces nos fuimos a la casa. Imagínate, estaban recién salidos del horno, estaban calientitos. Y se los di a probar. Me los compraron todos, pero ya hubiera acabado todo. Me los compraron, les gustó y ya está. No, pero me encargaron más para el día siguiente. Y entonces hice la misma operación al día siguiente: ir a comprar, salir de dar clases, ir a comprar, volver a hacerlo.
Esos 250 pesos, ¿en cuánto se convirtieron de una sentada?
Mira, como ahora lo podría yo pensar, pero en ese entonces no, me alcanzó para volver a comprar todo lo necesario y quizá Quizá me sobró algo, pero no era. Es más, no sabía ni cómo vender, a qué precio venderlos. O sea, no tenía ni idea. Se los vendí y a lo mejor nomás obtuve el dinero para comprar más y ya está, ¿no? Hice más, más y más. De hecho, conservo la libreta de hace 41 años donde se escribieron todos los ingredientes y cuánto salieron y cómo los y todo eso. Está la libreta viejísima, pero ya existe el testigo, ¿no?
Y te dices que te pidieron más y regresaste a hacer más, y que cuando te pedían algo que no sabías hacer también lo hacías.
Sí, nunca he dicho no, nunca he dicho no. Cuando me decía, bueno, porque sabes una cosa, a los muchos años después descubrí que esa era mi pasión. No había descubierto qué era mi pasión, porque yo era la persona que no solamente trabajaba en los pies, sino cuando terminaba todo eso, en aquel entonces, leía todos los libros que podía encontrar de recetas y todo esto. Ya posteriormente, en la televisión, ver el gourmet.com todos los días. O sea, yo terminaba de trabajar y seguía viendo y viendo, y me di cuenta que me pasaba muchas horas haciendo eso que me encantaba hacer. Y es algo que puedo hacer aunque no me paguen. Es algo que podría yo seguir haciendo aunque no gane nada, porque es algo que me apasiona hacer. Y bueno, seguía haciendo los pies y me seguían encargando. Oye, Tere, ¿sabes hacer brownies? En ese entonces no sabía hacer brownies para nada. Y les decía: ¿Cómo para cuándo los quieres? No, cuando quieras, cuando los tengas. OK. En ese momento me ponía yo a hacer inventando las recetas, buscándolo en algún libro, preguntándole a alguien o lo que sea, y sacaba el brownie, hasta que sacaba el brownie que a mí me encantara, ¿no? Entonces les decía a mis amigas, ya tengo los brownies, y les daba los brownies, me los compraban, y estaban deliciosos, y me encargaban más, y me encargaban más. Y yo recuerdo que hice una cantidad de brownies y mis brazos todos quemados de estar horneando y sacando y lavando, y bueno, de muchísimo trabajo, pero muchísimo entusiasmo porque a la gente le encantaba. Y cada vez que hacía yo algo, como las personas eran mis vecinas, mis conocidos, todos, cuando llegaban a buscar el producto y a veces no me lo pagaban porque en ese momento no sabían cuánto era, y se llevaba mi plato además, no. Entonces yo nada más estaba pensando que iban a tener que regresar. Y cuando regresaban, a mí no me interesaba que me pagaran. A mí lo que me interesaba que me dijeran es que les encantó lo que hice. Eso es lo que yo estaba esperando, porque después de un tiempo es cuando tú ya vas entendiendo, ya vas asimilando que lo que haces le gusta a la gente. Mientras tanto no tienes esa certeza si le está gustando o no. Tú estás haciendo y, ¿será que les esté gustando? Y cuando te vienen a comprar más y cuando te dicen: Nos encantó, toma tu plato, toma el dinero y quiero 20 más o quiero 50 más o voy a tener una fiesta. Entonces todo eso te vas emocionando y cuando te preguntan: "Oye, ¿y me haces un pan?". "¿De qué quieres?". "Pues uno de mantequilla". "Ah, lo mismo, sí, sí, se lo hacía ahorita". Y empiezas a hacer la receta. Cuando una comadre me encargó el pastel para su hija, para mi ahijada de 15 años, pues el primer pastel que iba yo a hacer. Y yo lo llevé, pues era mi ahijada, yo se lo estaba regalando. Y en la fiesta Era de 3 pisos, imagínate, y el pastel se estaba yendo de un lado a otro. Yo le dije: por favor, ya reparte el pastel, porque si no va a haber un accidente aquí muy grave. Entonces todo eso, todo lo que ha sucedido, todo lo que ha sucedido en ese ensayo y error, que se puede decir, siempre me ha dejado una experiencia de cómo lo debo de hacer.
Cuando empezaste a hacer diferentes cosas y empiezas a crecer, pues de una forma empírica y desordenada. Hacer tantos productos diferentes, ¿no te quitó el enfoque? ¿O hubo algún momento en que dijiste, bueno, soy, pero solo soy esto? ¿O siempre voy a decir que sí? Hoy creo que tienes más de 90 tipos de productos. ¿Cómo vas afinando lo que haces y lo que dejas de hacer?
Bueno, en un comienzo yo voy haciendo lo que la gente va pidiendo, no, no, no se hace un estudio de mercado ni nada por el estilo, ni las preferencias, no había para hacer eso, ¿no? Sino que a mí me preguntan: Oye, ¿tienes un cheesecake? ¿Tienes algo de cheesecake? Pues en ese momento no tengo el cheesecake, creo un cheesecake y algo de chocolate, un pastel de chocolate, y creamos el pastel de fudge. Hice muchísimos pasteles de fudge, que cuando haces el fudge te quemas todo hasta los ojos. Bueno, una cosa muy complicada. Ahora no, lo hacemos con un equipo, pero es muy complicado. Entonces vas haciendo todos los productos, pero además mi fortaleza es crear productos. Esa es mi fortaleza, crear productos. Eso es lo que me encanta hacer. Descubro que eso es lo que me encanta hacer, crear productos. Entonces vamos haciendo y hay cola de productos y cola de productos. Y ahora entonces tenemos el tema de in and out, o sea que esos productos como se vuelven muchos y no se venden tanto porque están muy ricos, pero no es No es tanto lo que se venden, se ponen y en épocas especiales, o sea, se salen de línea y en épocas especiales salen, que el Día de la Mamá, el Día del Papá, el 24 de diciembre, salen esos productos que son deliciosos.
Y cuando salen es una locura.
Y cuando salen es una locura porque es nada más por una temporada corta con edición limitada y se van todos los productos. Y así, y así, por eso tenemos muchos productos.
Dices que a los 6 meses esta locura de pedidos y de crecimiento y de solicitudes, tomas una de las decisiones más difíciles, que fue dejar la docencia. Tú dices que no te encantaba ser maestra, pero lo hacías con disciplina. Aún así fue muy difícil dejarlo. ¿Por qué fue tan difícil? ¿Cuál era, cuál era este diálogo en tu mente de lo que podías estar construyendo, pero tal vez todavía no era evidente? Y lo que estabas dejando a un lado, que era tal vez seguro.
Como bien dices, yo daba las clases y ciencias sociales no era precisamente mi fortaleza. Y cuando encuentro lo que realmente era mi pasión y en 6 meses pude comprobar que sí estaba en la preferencia, cuando menos de mis cercanos, yo tomo la decisión de dejar de dar clases y estar de lleno haciendo pies u otros productos. Es difícil porque tu plaza de maestro, o sea, todos, todos defienden la plaza, la plaza de maestros donde tiene las vacaciones y tienes muchas ventajas, y combinaba con, con mis hijos, no, o sea, sus vacaciones de ellos y todo esto, no, que era la parte fácil, pero no era lo que realmente a mí me apasionaba. No me veía en un futuro siendo una maestra de tiempo completo, creciendo en en ese campo. Pero sí, sí es difícil renunciar a esto que habías logrado y que muchas personas querían tener, y renunciar. Pero, pero yo creo que fue una magnífica decisión dejar esto y meterme de lleno a los pais.
¿Alguien, tu esposo, tu familia, alguien te ayudó a decidir, a balancear un poco estos dos planes que podías tener en la mesa?
Mira, yo creo que eso no, eso fue algo muy personal mío, porque nada más yo podía sentir qué es lo que pasaba conmigo comparando dar clases o haciendo mis pies y encantando a nuestros clientes. No, no, no, este, no, yo tomé esa decisión.
¿Y en qué momento sientes que esto ya es algo que tiene energía propia? Dices que una de las grandes diferencias que viste al inicio es que hacían changarreo.
Ah, sí, sí, sí. Bueno, yo seguía haciendo los pies e iba a los lugares a ofrecerlos. Mis amigos, no, no tenía la casa, era la casa. Primero fue la cocina de la casa con la licuadora viejita, la batidora, la estufa que ya estaba medio desbaratada. En fin, allá, allá con eso comenzamos, sí. Y yo le vendía a los que me encargaban y me sobraban algunos pies durante esos primeros 6 meses. Que fue de mucho ensayo y error, y qué funcionaba y qué no funcionaba, y cuántos tenía yo que hacer. Los que me sobraban los llevaba a la escuela donde daba clases para la venta en la cafetería. Sí, entonces se fue, se fue cubriendo todo, ¿no? Se fue cubriendo todo. Había un lugar que se llamaba el Smoking Club, que ya no existe ahora en Mérida, donde vendían unos sanguchitos deliciosos. Entonces fui a ofrecerlos los pies, los ofrecimos en los cines, en algunos hospitales, en donde vendían jugos, Jugos California, y otra panificadora que no tenían pies y yo se los ofrecí encantados. Entonces tenía yo muchos lugares donde entregar pies. Entonces todos los días, a partir del 6 de marzo hasta la fecha, yo nunca he dejado de hacer. Primero fueron pies, brownies, pasteles, panes, pasteles. Y muchísimas cosas más hasta el día de hoy.
Y todo desde la cocina de tu casa en un inicio. ¿Cómo escalas eso?
Todo de la cocina de la casa. Y después de la cocina de la casa fue una recámara, el comedor, la sala.
Ponías hornos en la recámara, en la recámara.
Sí, bueno, pero en la recámara que estaba abajo y que era más como bodega o algo por el estilo, no. Entonces como que sacamos todo lo que estaba allá para poder trabajar y hacíamos Pero solamente eran los padres en ese entonces, ¿no?
Tú y ¿quién más?
La muchacha que ayudaba en la casa, con ella comencé, nada más con ella. Y después unas primas empezaron a trabajar conmigo, y o sea, después otras personas, pero eran como 3 o 4 personas en la casa, cubrían y se iban. Sí.
Y dices que la gente empezó a revender también tus productos y que empezaron. Oye, una historia de, no sé si eran tus sobrinos, que se pagaban viajes a Cancún vendiendo tus paellas.
Buenísimo eso, porque ahora que ya están grandes y me lo dicen: oye, tía, porque ya en mi edad todos son tías, ¿te acuerdas cuando te les compraban los pies? Me compraban los pies, los llevaban en unos contenedores y se pasaban en julio y la mitad de agosto a la playa, junto al mar, pasaban en todas las casas junto al mar vendiendo los pies de nuez. En ese entonces era de nuez y de queso y de nuez. Y pasaban y los vendían todos. Sí, les digo, les resultaba. Después de tanto tiempo les pregunté, ¿les resultaba? Tú no sabes, nos íbamos una semana a Cancún, pero fabulosa. Entonces ellos disfrutaban mucho vendiendo porque después tenían una semana para disfrutar en Cancún, los muchachitos como de 15 o 16 años.
En esta primera etapa suena como que todo fue de bajadita, ¿no? Fácil. Y estoy seguro de que no fue así. ¿Cuál crees que fue el momento más duro, más difícil para ti? ¿Hubo algún momento en el que dijiste: oye, esto no es lo que me esperaba y tal vez este no es mi camino?
No, no, no. Siempre sentí que eso es lo que me apasionaba. Siempre, siempre sentí que lo que me apasionaba. Solamente que ya se estaba complicando muchísimo en la casa. En la casa trabajé del 85 al 90, 91, como 5 años. 5 años y medio. Entonces ya la casa se había convertido en una fabricita sin horario. Mis amigos clientes me podían llamar a las 11 de la noche un domingo para encargarme algo para que yo se los entregara el sábado a las 8, o sea, el domingo a las 8 de la mañana, o cosas así complicadas, no, en cuanto a tiempos y no tener horarios. Entonces, y eso es importante por mis hijos, estaban creciendo y se levantaban para ir a la escuela y ya las máquinas estaban funcionando y entre el desayuno y los pies y todo se fue complicando, ¿no? Entonces tuve la oportunidad de conseguir una casa a una cuadra de donde yo vivía. Porque para mí siempre fue muy importante estar cerca, porque sentí que era un trabajo muy absorbente y por lo que yo comienzo, que es precisamente darles una mejor calidad de vida a mis hijos, yo no podía alejarme e irme a otro lugar a trabajar y descuidarlos. Pero mira, yo tengo la convicción, la certeza, que cuando tú sabes perfectamente bien lo que quieres, y eso que tú quieres va a ser para un bien, no solamente para ti, sino para un bien común, un bien para más, o sea, un bien para compartir, las cosas se dan. Las cosas se dan porque yo pensé que yo necesitaba un lugar para trabajar, pero cerca, cerca de la casa, ¿no? Cerca de que yo no podía descuidar a mis hijos. Entonces me dijeron hay una casa que se está vendiendo aquí cerca, pero en ese momento tampoco tenía yo el dinero para comprarla. Entonces hablo con la señora y me dice cuánto costaba la casa, y le digo, ¿le puedo dar 20 mil pesos y se lo pagando como en 2 años? Y me dijo que sí. Y ay, qué padre. Entonces yo le di ese dinero anticipo y me hizo las escrituras de la casa. Yo pude no pagar, no seguirle pagando, pero yo ya era dueña de la casa. Yo se los pagué muy rápido, como en un año se lo terminé de pagar, y ya conseguí la casa a una cuadra donde yo vivía, y mis hijos ya sabían cualquier cosa donde yo estaba, no había ningún problema. Entonces eso fue fabuloso. Allá se llenó la casita, tuve que techar todo el patio. Ya no había dónde trabajar más, alquilé una casa cerquita para tener materia prima, para tener la administración, la incipiente administración que tenía que tener, y abrir ya puntos de venta. Además de que ese fue mi primer punto de venta, abrir otros puntos de venta.
Para que quiero llegar a eso, pero tú te estás volviendo empresaria en al vuelo. Empezaste pues como cocinándole a tus amigas, y en qué momento, al primero Me gustaría saber de ti, ¿cuál crees que es la diferencia entre una empresaria como la que eres hoy y una emprendedora como la que fuiste?
Bueno, la emprendedora, como bien lo decimos, emprende. Sí, en ese momento no sabes casi nada, nada más eres experta. En ese entonces no era tan experta, pero me gustaba en lo que quieres hacer. Sí, y yo he tenido la, pues no sé si la cualidad de ser ecuánime y estar esperando los tiempos. Y no, no me desespero ni me angustio, sino que los tiempos se van dando y como que se van madurando y se dan como consecuencias, se dan, y yo sigo creciendo y siento la necesidad de otro y se dan y sigo creciendo. Cuando yo ya estaba en el tecnológico con otra casita de más para tener lo que es la materia prima y la otra casita que alquilaba y los puntos de venta, y ya todo estaba lleno, ya no había manera de seguir trabajando y era complicadísimo, dije: tengo que hacer una otra planta de producción. ¿Dónde la voy a hacer? ¿Cómo la voy a hacer? ¿Con qué dinero la voy a hacer? Pero tengo que hacerla. Y todo se va dando. Apareció un terreno que era ideal. No tenía el dinero completo para comprar todo el terreno y pregunté si me podían dar la mitad. Después me arrepentí porque no lo compré todo, ¿no? Pero nada más tenía para la mitad. Y después, con el poco dinero que me quedaba para empezar a construir, pero tenía la certeza de que se iba a poder cumplir, se iba a poder hacer. Como que eso de consultarlo con la almohada, para mí es como dejarlo en manos de Dios. Sí, ese es el camino, eso quiero hacer, paz, y lo que sigue, y lo que sigue, y lo que sigue. Realmente nunca me ha defraudado, siempre se ha dado, siempre ha seguido así.
Oye, Tere, ¿y nunca tuviste en esta etapa, porque yo sé que hoy tú das muchas pláticas en universidades y en órganos empresariales ¿Tú no tuviste algún mentor en esa época? Alguien que al menos te enseñara cómo funcionaba el mundo de los negocios.
Mira, afortunadamente yo siempre con alguna plática con alguna persona, con algún contador, con alguien que en ese momento yo necesitaba alguna ayuda, algún tema, y lo platicaba, siempre obtenía la respuesta, siempre tenía la respuesta. Y los primeros contadores con los que con los que trabajé en la empresa que todavía estaba yo en el tecnológico así chiquita, que me hicieron el primer reglamento incipiente que debía yo de tener, que mi materia prima, yo mi materia prima la tenía como en mi casa todo abierto, todo. No, me dice, tienes que poner una rejita, tienes que cerrarle, ponerle un candado. Y además siempre he sido obediente, ¿no? O sea, si las personas que saben más que yo eso me están diciendo, eso es lo que tengo que hacer. Obediente y disciplinada, ¿no? Hacerlo. Y crecemos. Y ya con el tiempo, sí, no recuerdo a quién contratamos de algo para crecer, pero sí me he apoyado de alguien en algún momento, en algún paso, no, para crecer. Pero que yo te diga exactamente algún, exactamente qué mentor, no. Pero sí te puedo decir que soy como esponja, siempre que hablo con cualquier persona, no importa la a qué se dedique, puede ser hasta alguien que limpia, pero siempre hay algo, algo, hay algo bueno que me van a dejar, algo que puedo implementar, algo que puedo copiar, algo que puedo seguir. Sí, entonces eso creo que ha sido una gran ventaja.
Oye, y este momento en el que empiezas a poner puntos de venta, no, porque una cosa es tener tú la cocina y la producción y otra cosa es vender, no, y vender ya con costos fijos, no nada más andar dando ruleta en coche. ¿Cómo cambia tu manera de ver el negocio cuando entiendes el efecto de un punto de venta? Y sobre todo me interesa que me cuentes cómo se dio, porque entiendo que fue un punto de inflexión importante, la tienda en el aeropuerto.
Mira, abrimos las tiendas, sí, y ya tenía yo que controlar las tiendas fuera de mi radio de acción donde está la planta, no. Entonces empezamos a crear cómo controlar el producto para que siempre esté fresco. Entonces le empezamos a poner que un numerito, que una etiqueta, o sea, empezamos a estar inventando cómo hacerle, no, para que el producto no fuera, o sea, esa tienda no fuera algo contra mí, sino cuidamos el producto. Entonces vamos, vamos observando qué se va requiriendo, qué vamos necesitando, qué tipo de vehículos, porque comencé también a entregar los productos en moto. Fíjate, o sea, pasteles en moto. Entonces sí, preguntando, checando qué motos podían no vibrar tanto, que tuvieran buena suspensión para que—
Metiste a ese nivel de detalle.
Sí, todo ese nivel de detalle para poder llegar, que llegue el producto bien. Entonces eran todo, todo, todo, nada me podía ser ajeno, absolutamente nada. Todo teníamos que hacer. Y empezamos poniéndole etiquetas del teléfono a los productos, le poníamos una etiquetita del teléfono para que cuando lo probara la otra persona dijera dónde, mira, aquí está el teléfono. Entonces fue de boca en boca, y precisamente por eso el producto, o sea, la empresa tiene mi nombre, Tere Cazuela. Porque, oye, ¿quién se lo compraste? A Tere Cazuela. ¿Y de dónde es? De Tere Cazuela. Entonces no podía ponerle otro nombre más que Tere Cazuela. Sí, entonces poco a poco, o sea, fue muy poco a poco. Realmente nunca me desesperé. Quizá En esos momentos yo pude haber estado ya en toda la República Mexicana o algo, si yo me hubiera atrevido a hacerlo más rápido, ¿no? Pero como que siempre busqué todos los tiempos. Hace muchos años alguien que vio cómo se vendían los productos querían hacer todo lo de las franquicias, que yo vendiera franquicias, y que yo con 3 franquicias que vendiera iba yo a recuperar la inversión. Hicieron el trabajo aparentemente Pero yo les dije, bueno, perfecto, pero ¿y el producto? O sea, hicieron todo y el producto, ¿cómo le hago con el producto? No, y allá nos quedamos. Pero no, no, tú ya véndela y todo, no. Yo si hubiera hecho caso y lo hubiera vendido, porque me hubiera llamado la atención el dinero que iba yo a recuperar por vender, porque mucha gente me ha pedido la franquicia, muchísima gente, pero yo sé que iba a echar a perder la marca, porque es un producto altamente perecedero que hay que tener mucho cuidado. Con la rotación, con el cuidado, con la temperatura, todo esto. Entonces ha sido, pero el aeropuerto, cuando empecé con el aeropuerto, primero me ofrecieron una tienda que no estaba en el paso, y nuestro producto como que lo tienes que ver para que se te antoje realmente, ¿no? Entonces yo dije no, no, no, hasta que hubo un momento en que remodelaron el aeropuerto y me pusieron exactamente donde subían las escaleras. Todos me tenían que ver, absolutamente todos. Entonces allá fue el primer punto de venta, ya, o sea, el primer, el primer, se puede decir, una ventana al mundo, ¿no? Donde se podían llevar mis productos a cualquier lugar.
¿Qué pasó después cuando tienes esta tienda que está en el paso de todo mundo y empiezas la diáspora de pasteles, vamos a decir? Le. ¿Cómo empiezas a vivir esto y qué cambia en tu manera de pensar sobre el potencial que tenía tu empresa?
Sí, definitivamente, no solamente con lo del aeropuerto, sino cuando venimos la primera vez aquí en Mérida, cuando fue la Semana Yucatán, cuando venimos aquí en México. Sí, cuando venimos la primera vez, yo no podía creer el rimero de gente que se nos hacía en el punto de venta. Yo decía, esto es increíble, no es posible, no nos daban, sabes, Pues yo creo que ya me conocían por el aeropuerto. Sí, entonces, porque ya me conocían. Por eso te digo, fue una ventana a México, al mundo, porque había gente que me hablaba de Miami, de otros lugares, de que cómo es posible que puedan tener este producto en otros lugares, ¿no? Entonces, y sí, yo creo que eso es darnos a conocer y cada día ir creyendo más en el potencial de la empresa y seguir invirtiendo, ¿no? Al inicio Todo fue reinvertir, reinvertir, reinvertir. Recuerda que yo comienzo para darle una mejor calidad de vida a mis hijos, entonces yo no podía que me dijeran hombre, cómprate esta máquina, compra esto, haz lo otro, vas por allá, porque si no, y si no funcionaba, pues estaba en riesgo.
Y cómo decidías entonces, cómo, porque dices que todo fue crecer y que siempre los lujos o la vida personal quedaba después del negocio, pero al mismo tiempo tiempo, tú dices que lo que querías era justo eso, subir el nivel de vida de tus hijos.
Exactamente. Pero era, pero fue poco a poco y certeramente, no, o sea, no, no poniendo en riesgo nunca nada de ellos, nunca. Entonces fue lentamente, lentamente se fue dando. Y bueno, sí, ahora que tenemos la nueva planta de producción que inauguramos el, el precisamente el 23 de marzo de En el 2023 le inauguramos la nueva planta de producción. Sí tuvimos que pedir préstamos al banco y todo para poder crecer, ¿no? Pero mientras tanto no, o sea, traté de que eso no sucediera.
Hablas mucho tú también de institucionalización de la empresa, y una gran parte de institucionalizar la empresa es pues tener unas finanzas sanas, pero sanas no significa sin deuda. Sí, finanzas sanas optimizadas. Esta idea de no deber, ¿por qué? ¿Por qué fue tan permanente, vamos a decirlo? ¿Por qué nunca te abriste a crecer con un poquito más de riesgo? No sé si decirle riesgo, pero con apalancamiento.
Mira, yo creo que por no tener un soporte más, sí, o sea, en un momento dado Era yo conmigo, o sea, sola, sola. Entonces, si algo no funciona, ¿qué hacía? No, que cómo le— y además había pasado ciertos temas de devaluación y temas de personas que habían invertido, habían tenido, tenían créditos que con cambio de la divisa se volvía un tema completo, que perdían casa, perdían negocios, perdían Como dices, estabas curada de espantos. Entonces yo dije eso, eso no, no. Mi abuelita tenía un dicho de vísteme despacio que tengo prisa. Entonces como que siempre es ese con cautela, siempre con cautela. Y además el producto se estaba vendiendo, había recursos, había recursos para invertir. Entonces yo primero hice mi segunda planta de producción en copo y después la casa donde vivimos, porque tenía la certeza de que eso me iba a dar para la casa y no al revés. Pero eso yo creo que es intuición más que aprendizaje, porque creo que de la manera en que en la niñez, como mi familia, mi mamá aprovechaba todos los pequeños recursos que habían, y mi abuelita, Yo creo que eso es lo que te va dando cómo ir cuidando todo con seguridad.
Empezaste a expandirte a Quintana Roo, a Tabasco, y ahí empezaste a involucrar a la familia. No repartían desde que eran chiquitos, pero empezaste a dar estos territorios. ¿Qué fue lo más complicado de hacer eso, de empezar a expandirte, como dices, fuera de tu de tu zona de control.
Mira, fue, te voy a decir, mi hija Katy, que fue la que abrió Cancún, la verdad es que se puede decir que no me pidió permiso. De repente me dijo, mamá, ya estoy abriendo Cancún y necesito que me entregues producto, y acá hagamos, que miremos, y todo. Y bueno, ya no había manera de echarse para atrás porque yo soy consciente que Yo soy consciente que este negocio es de muchísimo trabajo, de muchísimo tiempo, de muchísima dedicación. Y yo decía, mi hija empezando su matrimonio con hijos y todo, pues dedicarle todo ese tiempo. Entonces como que lo consideré, no, pero ella lo abrió muy bien, es excelente y ya tiene muchos puntos de venta. Creo que tiene como 16 puntos de venta ya.
Y opera como parte de la empresa o es una medio franquicia que es una empresa separada que lleva tu hija?
Es como distribución. Nosotros le damos el producto, él tiene un service, ella termina el producto allá y lo reparte a sus tiendas.
Y es una empresa separada, vamos a decir.
Es una empresa separada, sí, es una empresa separada. Y mi hermano en Campeche hizo lo mismo, precisamente abrió Campeche. Nosotros le damos el producto, él va todos los días por el producto a Mérida y se lo lleva a sus tiendas. Pero como todos hemos estado en el producto, en el negocio, sabemos del cuidado, sabemos todo el esfuerzo, sabemos qué es lo que hay que hacer con el producto. Y entonces eso me da seguridad. Hasta la fecha no hemos pedido dar franquicia, porque es diferente. Cuando demos franquicia, la persona está pensando en el dinero, en cómo ganar más, no cómo cuidar el producto.
Me interesa mucho escuchar, ¿hoy tienes cuántas tiendas? ¿5 o 6 en Ciudad de México?
12, 13, vamos a llegar a la tercera, 13.
Pero empezaste con una estrategia bien interesante, esta estrategia de los dark kitchens.
Sí, sí.
¿De dónde te nace esta idea? ¿Cómo la ejecutaste? Cuéntame un poco de eso.
Mira, realmente nosotros estábamos apenas cambiándonos en la nueva fábrica de producción, pero como suficientemente grande como para cubrir otros mercados Realmente las ideas las tuvieron Ana Pau, que es la gerente de mercadotecnia, que es mi nieta, y mi hija Katy. Vamos a mandar el producto a México, vamos a mandarlo por avión 2 veces al día, llega a la dark kitchen, de allá se reparte por Uber. Y bueno, tuvo una demanda fabulosa.
Ustedes pusieron su propia dark kitchen.
Sí. Entonces allá vendíamos, allá comenzamos y vimos la demanda del producto y empezamos allá a hacer. Mientras se hacía eso, empezamos a hacer el sedis para llevar el producto, tener el producto para terminar de hornear, terminar de decorar y todo, y darle soporte a las tiendas que pensábamos abrir.
¿Qué fue lo más difícil de competir en México? Porque No sé si sea igual competir en Campeche o en Quintana Roo, incluso en Yucatán, que llegar aquí.
Y pues es una ciudad complicada, que apenas más complicadas son las distancias que no nos da la vida, no. Como en Mérida, que es muy fácil surtir todas las tiendas en una mañana o media mañana, eso es complicadísimo. Pero en todos los lugares hay que como que tropicalizar, no. Lo que, lo que más les gusta a Mérida no necesariamente es lo que más les puede gustar. Sin embargo, hay un, este, algo que les gusta a todos, que el arroz cabriolá, bolita de queso y la hojaldra, no. Todo lo demás no es precisamente que les gusta a todos como les gusta en Mérida. Entonces sí es ir conociendo el mercado, y realmente todos los colaboradores que tenemos aquí en la ciudad de Mérida atendiendo las tiendas son excelentes. Y nos ha gustado porque nos da cierta tranquilidad de ver cómo atienden las tiendas. Yo he llegado de incógnito a alguna tienda que no me conocen las personas que están atendiendo, y veo la atención, y veo que está la tienda perfecta, todo el producto perfecto, y me da muchísimo gusto.
¿Sí puedes ser mystery shopper en tu propia tienda?
Bueno, es que, por ejemplo, en esa tienda que fui, creo que fue la Roma, no me conocían porque no tenía mucho tiempo la tienda que se había abierto, no me conocían. Y sí, sí puedo ser, claro. Porque pues llegué hasta de noche y pues no, no me conocían esas personas, no me conocían, pero no sabían que iba yo a llegar. Claro, no prepararon la tienda. Yo llegué y quizás después me reconocieron, pero la atención primera fue excelente.
Y esta estrategia de Dark Kitchen, ¿la has considerado como ya una estrategia formal, parte del proceso de expansión? Es decir, imagínate que te quieres ir a Los Ángeles hoy. Tal vez primero abrir dark kitchens y después ver la demanda antes de abrir una tienda de retail.
Yo creo que sí sería algo interesante de repetir, porque sí, sí, sí, realmente eso nos hace sentir toda la demanda y qué le va gustando más a la gente, ¿no? Sí es algo interesante. Sin embargo, no le hemos metido mucho, mucho, ¿qué te puedo decir? Mucho tiempo a ese crecimiento. Porque todavía tenemos que, como que vamos en etapas, crecemos y tenemos que consolidar. Perfecto, como que es un momento de consolidar. Es como decir estar haciendo un edificio de pisos, no, tienes que consolidar, armar muy bien y seguir. Porque si yo me dejara llevar por todo lo que me piden en todos lados, que quieren franquicias aquí, que quieren productos allá, que quieren realmente no vamos a atender bien, no vamos a dar bien el producto, no nos vamos a dar abasto y puede colapsar todo. Entonces tenemos que ir con mucha cautela por el producto.
Me parece muy curioso este approach. Hace unas semanas entrevistábamos a la fundadora de los helados Mika, que es un helado griego de yogurt congelado que está siendo un fenómeno global. Creo que ya tienen firmadas 200 franquicias y 3 años la empresa. Y es una estrategia completamente diferente, no, no, no sé si una es mejor que otra, pero pues de cómo tú creciste a la fecha, pues creo que es un mundo muy diferente.
Sí, es totalmente diferente. El helado se mantiene en congelación muchísimo tiempo. Digo, Mérida tenemos muchísimo, muchísimos problemas con la electricidad que se apaga cada rato, no.
Entonces hay cosas que el tema que me dijeron que tú has sido muy intencional en desarrollar conexiones, vamos a decirle, un buen networking, y que una de tus razones principales era para conocer a alguien que te pudiera arreglar la luz.
Bueno, eso nada más yo lo sé. ¿Cómo lo sabes tú? No, pero mira, yo te voy a decir, de la manera en la que yo crezco, que yo estudié una escuela secundaria nocturna y cómo fui haciendo mis pininos para crecer y el trabajo y todo, podrás comprender que no tenía muchas relaciones, o sea, muchas relaciones a quién recurrir para el crecimiento ni nada de eso, ¿no? Entonces recuerdo que, por ejemplo, cuando yo empecé a entregar en moto, mi chofer en ese entonces de moto se accidentó el 24 de diciembre, hace muchos años eso, y realmente yo dejé a un lado todo y me dediqué a sacar a ese pobre muchacho porque ya lo habían metido a la cárcel. Iba a pasar su 24 de diciembre allá, ¿no? Entonces dije: no, no puede ser. Pero con un mono no conoces a nadie, entonces te vas a hacer cola, esperas y todo, hasta que al fin lo logré. Y bueno, pasamos a comer cacahuates en la noche, nuestra cena del 24 de diciembre, porque no hubo tiempo de hacer nada más. No, entonces con el tiempo, con el nombre, con el prestigio, con el trabajo, con el esfuerzo, con todo lo que vas haciendo, la gente te va reconociendo y no tienes que hacer nada más. No, ahora la gente sabe que decir Terka sola es mucho trabajo, mucha disciplina, la palabra cuenta. A nosotros nos enseñaron, a mí me enseñaron que que tu palabra es tu palabra, vale. O sea, no, no tienes que firmar a veces un papel, con que tú lo digas se va a cumplir, no. Entonces todo eso te va, te va haciendo que te vayan reconociendo, no. Y entonces, y se van dando, no. Conocí a una persona que es maravillosa, que cuando me dicen, me avisan: Doña Teresa, se fue la luz de Guaymitún y que no sabemos, nos dijeron que 4 horas, ¿qué hacemos? Sacamos el producto, que permíteme, voy a llamar a mi contacto, llámame contacto. Y me contactó, me dice: no te preocupes, ahorita mandamos personal, en media hora va a estar listo. Ah, bueno, ok, esperen media hora, no va a pasar nada. Entonces, pero eso yo creo que nada más se logra realmente cuando saben que detrás de todo esto hay un trabajo, mucha responsabilidad, mucho compromiso. Sí, yo creo que eso es la consecuencia realmente.
En 2006 se corren las malas lenguas que se acercó Bimbo a quererlas comprar. Cuéntame, ¿cómo viviste esa experiencia?
Pues quizá 2005, 2006 o 2007, algo así por el estilo. Era un boom la rosca, las bolitas, era un boom. Toda la gente quería, venían proveedores y se hablaban con mis Con mis colaboradores querían la receta de la rosca, todos imitaban la rosca. Aquí en algún lugar hicieron la rosca, decían igualita a la de Mérida, a la de Yucatán, decían. La rosca de Yucatán fue muy famoso todo esto. Entonces se conocía que estábamos en efervescencia, en mucho crecimiento. Entonces sí se acercó, sí se acercó Bimbo queriendo comprar la empresa. Y mira, en ese entonces yo sentía que era como ese hijo adolescente que le ves un potencial inmenso, pero no tienen los recursos para mandarlo a esa escuela que estudie para que desarrolle todo su potencial. Entonces yo abrí la puerta y escuché qué ofrecían, a ver si a ese hijo lo iban a hacer crecer a todo el potencial que podía. Hicieron todo lo que tenían que hacer, la oferta y lo que fuera.
¿No te apantalló?
No, no me apantalló porque sentí que no iban a aprovechar a ese hijo con todo su potencial. Entonces les di las gracias y les dije que no. Pero quedó como que el estigma, como que yo vendí, que ya los productos ya no eran de Tercazola, que eran de Bimbo. Pero decían: no, pues es que vemos que doña Tere sigue allá. "¡No, pero creo que ya es empleada!" O algo así empezaban a inventar, ¿no? Pero digo, fue tan fuerte que dos directores que pasaron en épocas diferentes en Coparmex, que me preguntaron: "Oye, este..." Dos presidentes de Coparmex que tenían juntas aquí en la Ciudad de México, uno me habla ya como a las 11 de la noche y me dice: "Tere, discúlpame que te hable esta noche, esta hora, pero me están porfiando que le vendiste a Bimbo la empresa. Nosotros nos vemos cada semana, comemos cada semana, ¿por qué no nos has dicho? Dijo: pues porque yo no he vendido nada, pero aquí me lo están asegurando. Pero asegúrale que yo no he vendido nada, ¿no? Y eso me lo han preguntado muchas veces, como que quedó que yo se lo vendí a Bimbo, pero yo no he vendido absolutamente nada, soy la dueña total de Telcasola.
¿Y venderías?
Pues mira, a estas alturas de mi vida, sí, yo ya no sería una decisión solamente mía, sino que toda la familia, mis hijos, ahora mis nietos trabajan en la empresa y lo hacen con mucho amor, mucho cariño, y todos aportan. Entonces ya no puede ser una decisión de que yo voy a vender la empresa, no, o sea, como que tendría puede ser una decisión hablada, platicada y todo, ¿no? No, pero no creo, no creo. Es un legado muy importante para mí.
Este legado, a ver, si tienes una empresa familiar y en 2021 dices que estabas construyendo esta planta, pega COVID, te dicen que frenes la planta, tú decides seguir y decides dedicársela a tu hijo mayor. A Jerry, que fallece antes de que le tocara. Cuéntame un poquito de este momento y cómo te afectó.
Mira, cuando en el 2016 yo estudié el IPADE, que entonces en el IPADE, como cuando sales del IPADE sales así con mucho entusiasmo y con muchas ganas de seguir trabajando y metiéndole muchas ganas a todo, ¿no? Entonces dije, ahora sí voy a hacer la otra planta, porque yo realmente pensé que que en la planta que se decopó era la única y las demás mis hijos le iban a hacer, ¿no? Pero dije, no, sí, yo voy a seguirle metiendo todos los kilos. Y compré un terreno bastante grande, de, bueno, de 3 hectáreas, para poder hacer la siguiente planta de producción. Y por poco a poco, ¿no? Te digo que todo es poco a poco. Y en el 2017 tuvimos la tristeza de que pues asesinan a mi hijo. Entonces fue un golpe mortal para mí y todas las luces de mi vida se apagaron. Se quedé como un alma en pena y como que ya nada tenía sentido en mi vida. Digo, teniendo otros hijos, por supuesto, maravillosos y todo, pero era él, como era el sol de toda la familia, el primogénito, Y entonces cuando él fallece dije, pues yo como que sentí que ya nada tenía sentido en mi vida, ya esto ya. Entonces todo ese impulso que había tenido pues como que se debilitó durante algunos meses, pero después reflexioné porque él siempre admiró a su mamá, este, fue mi fan número uno siempre. Siempre que hacía algo, algún reconocimiento, él era el primero en compartirlo, en sacarlo con sus amigos. Y siempre me admiraba muchísimo, siempre me estaba empujando a todo. Siempre que llegaba a la casa, cuando venía de visita: "Mami, cuéntame, ¿cómo va todo?" Porque siempre me decía: "Mami, ¿qué? ¿Cómo va?" Y enseguida le gustaba. Y todas las noches me hablaba, yo le tenía que decir: "Hijo, ya voy a Más que tal el sueño, porque era como nocturno él y siempre estaba con los temas de lo que quería hacer. Y bueno, entonces yo decidí que ya no iba a hacer nada, pero después reflexionando dije: no, yo creo que a mi hijo no le gustaría ver a su mamá así, a su mamá que no es la mamá que él admiró, que él impulsó, que él con la que él compartió, ¿no? Entonces tengo que seguir haciéndolo. Entonces me entró otro momento y dije, de reflexión, de empuje, de ganas, creo que precisamente impulsado por él, y dije: voy a hacer la nueva planta de producción. Y empecé a hacer la nueva planta de producción. Y viene la pandemia en 2020, ya estaba hecha la, lo que es las bases, la parte, como le dicen, la construcción, la parte los cimientos y todo esto. Y recibo una llamada de un empresario que a la vez otro empresario de aquí de México le dijeron: yo sé que Tere está haciendo una planta grande de producción, dile que se vaya con mucho cuidado, que esto va a tardar y que no sé qué. Bueno, y yo ya tenía el dinero del banco que nos habían dado prestado, ya todo. Y yo dije: yo no puedo dejar esta planta así a mitad porque se va a echar a perder. Cerré los ojos y dije que se termine, ¿no? Y bueno, se terminó la planta. De hecho, entramos a trabajar en el 2021, entramos a esa planta. Todavía no estaban listas las oficinas, pero ya nos teníamos que pasar porque no alcanzábamos en la planta de Copó. Hicimos la planta y el día que la inauguramos, que fue— no la inauguramos ese mismo día porque estaba terminando la pandemia y yo no podía salir a a presumir una planta de producción en ese momento, no. Entonces esperas a que se termine todo lo que es las oficinas. Y hicimos el 6 de marzo del 2023, precisamente cuando cumplimos los— ¿cuántos años cumplimos? 39 años en el 2023.
38, 38.
E hicimos la, este, la inauguración, que fue mágica, mágica, mágica, mágica. Y Y esa planta pues es dedicada a mi hijo Jerry. Él me dio todo ese empuje, toda esa fuerza para seguir adelante.
Te oigo decir, y quien te conoce confirma que eres una mujer de mucha fe, y una frase que me llamó mucho la atención que dices es: agradezco todo lo que Dios me ha dado y también lo que me ha quitado.
Así es.
Explícame qué quieres decir con eso.
Porque todo, al final de cuentas, lo que uno considera bueno o malo, no sabemos realmente qué es. El tiempo te lo va diciendo, el tiempo te lo va dando. Sí, entonces, cuando fallece mi hijo Jerry, muchas cosas se nos van aclarando en la vida. Todo lo que él hizo, sobre todo en los últimos años de vida, todo lo que él aportó lo trascendental que fue todo eso que él hizo. Y además toda la familia se une más, sí, hay más comprensión, más unión en la familia. Y de alguna manera yo siento, bueno, yo no soy de las personas, no sé si esté bien o esté mal, pero yo no siento que él esté muerto. Yo siento que él está Él está en un lugar muy cerca de mí, ¿no? Siempre me acompaña. Entonces, siempre todas las decisiones y todo lo que yo hago, que es precisamente la paz que me da Dios y la certeza que Él me puede dar su compañía, su acompañamiento, ¿no? Entonces, todo eso hace que te vaya enriqueciendo la vida de alguna manera, ¿no? Y que por algo que yo no puedo entender muy bien, pues se fue prematuramente. No lo puedo entender, pero en algún momento, pues quizás hasta dé las gracias, ¿no? No lo sé. Pero sí, para mí esto ha sido muy fuerte y me ha enseñado Que uno no puede decir: ya di todo, ya trabajé todo lo que tenía que trabajar, ya sufrí todo lo que tenía que trabajar y ahora debo de disfrutar. No es así, porque cuando crees que estás así viene algo, ¿no? Y no estás preparado quizá porque tú crees que ya te mereces lo mejor y no es así, ¿no? Nunca, nunca, nunca puede decir uno que que ya acabó, que ya pagó, que ya se merece todo. No, eso no, no, no, nunca, nunca sucede, nunca sucede así. Siempre yo soy de las personas que cree firmemente que el sufrimiento que te toca, que te va a tocar, que no depende de ti, te va a tocar. Seas bueno, hayas cumplido bien, hayas hecho todo lo que tengas que hacer, te va a tocar. Sí, entonces por tal motivo yo no le busco más problemas a la vida que las que me va a dar. Lo demás ya, oye, pasa, no, o sea, no me engancho con esas cosas sencillas y simples y mundanas que realmente no, no, porque me va a dar algo que yo tengo que tener esa fuerza y esa fortaleza, porque no sé qué es, no lo sé, pero mientras lo que yo tenga Para mí lo más importante es el día de hoy, es el momento. Sí, es lo que tengo, lo que tengo, lo que puedo aprovechar, lo que puedo disfrutar, sea una deliciosa comida, una compañía, una plática contigo, lo que fuera. Eso es lo más importante que existe en este momento, es este preciso momento, es todo, es todo con lo que tengo, con lo que contamos. Y es difícil de entender porque generalmente estamos como un péndulo en el pasado o en el futuro, pero aquí en el presente, estar aquí en este presente, que por eso se dice presente, porque es el presente, te están dando presente, eso es lo más complicado que hay. Pero yo trabajo día a día para eso.
Tere, algo que me llamó mucho la atención es que eres muy, muy adepta a la tecnología, tanto a nivel personal como en la empresa. Has hecho muchas cosas por meter tecnología a la empresa. ¿De dónde viene este interés?
Pues mira, yo creo que siempre soy muy curiosa, y creo que por mi hijo Jerry también, que él siempre le gustó mucho eso desde muy chiquito, ¿no? Y siempre él se preocupaba porque su mamá tuviera el último teléfono celular, tuviera el tema tecnología, tuviera todo, no. Entonces, de por sí me gusta, y la empresa, todo lo que hay que hacer. Y es que no se puede, cuando me dicen no se puede, doña Tere, lo peor que me pueden decir, le digo, ¿cómo? ¿Cuántos años hace que se fue el hombre a la luna? Le digo, y nosotros no podemos hacer esto. Siempre les digo eso, no es como un, este, y pero me gusta mucho, me gusta siempre, me gusta tener el último reloj de Bueno, no lo tengo ahorita, pero me encanta porque siempre con ese reloj encuentro mi teléfono. Me gusta, me gusta todo lo que es tecnológico porque de alguna manera te soluciona la vida y te ayuda, te agiliza. Siempre yo hasta a veces a mis hijas les digo, mira, aquí lo apuntas y haces tú esta lista aquí en Notas, y haces así, ya lo encuentras rapidito. Bueno, son maneras de cómo vas, este, pues si ya tienes, estás en este siglo donde ya hay toda esa tecnología, ¿por qué no aprovecharla?
Si te tienes en la empresa, ¿qué tanto han metido tecnología? Porque he tenido aquí invitados que están haciendo ya fábricas enteras con robots, y también invitados que tienen su planta en la que hay 300 mujeres batiendo.
No, bueno, nosotros nuestro producto es artesanal, no, no hay robots, este, artesanal. 100%, pero en lo que podemos, por ejemplo, pues de los puntos de venta con el sistema que tienen, la empresa, nuestro, la comunicación que tenemos por medio del Office 360, no sé cómo se llama exactamente. Entonces, como manera de crecer, nuestro call center, lo que es este, las nuevas maneras de comunicarse por medio de los del chat. Ahora vamos a tener un nuevo sistema de recompensa donde compras y vas a tener toda la información. Nosotros vamos a tener toda la información y ellos van a tener toda la información muy rápida de los productos, de cuánto cuestan, cómo.
Bueno, este tema de las recompensas, y sé que la nueva tienda ya tiene un formato más tipo cafetería, y hablando del del plan de recompensas y la aplicación de Starbucks son millones y millones y millones de dólares los que tienen ahí.
Sí, bueno, pues vamos a empezar nosotros todavía. Y apenas acabamos de abrir esa tienda en el icónico Paseo de Montejo. ¿Sí conoces por allá?
Claro, pues te digo que tengo familia. Y ahora voy en verano para allá, te voy a hablar cuando vaya.
Está maravilloso ese lugar, está espectacular la vista. No, está increíble, te va a gustar.
¿Cuál fue la idea de esta evolución en la tienda?
Pues mira, dar algo más para que la gente pudiera disfrutar el sentarse, disfrutar el paseo de Montejo, de la vista de las Casas Gemelas, y tener el cafecito, poder tener algunos otros productos como el French toast que estamos sacando del arroz cabrioche con toppings diferentes. Entonces poder hacer esa combinación, ¿no? Y un lugar muy agradable, muy bonito, te quieres quedar allá mucho tiempo. Qué bien, qué disfrutar.
Oye, regresando a la empresa familiar, porque bueno, tienes muchos nietos ya, no todos en edad de trabajar, pero has ido involucrando a tus hijos, ahora a tus nietos. ¿Lo han hecho de alguna forma estructurada? Es decir, ¿Desde el inicio tienes un protocolo familiar? ¿Tienes algún tipo de reglas de cómo sí, cómo no, y hasta dónde se puede involucrar alguien de la familia?
Mira, en el 2012 más o menos hicimos esto. En ese entonces estaba con Endeavor y ellos nos ayudaron para poder hacer nuestro protocolo familiar y empezar a trabajar en ello, institucionalizando todo lo que teníamos en la empresa. Desafortunadamente, la vida de la empresa es dinámica, es demasiado rápida y no pudimos consolidar exactamente como debía de ser. Ahora estamos trabajando de nuevo ya con mis hijos más grandes, ya todos participando para poder tener ya el protocolo familiar y simultáneamente ir trabajando en todo lo demás que tenemos que hacer Yo personalmente, el testamento, las acciones, todo lo que se tiene que ir haciendo, no, realmente todavía no estamos en ese.
¿Te está ayudando alguien a ordenar esto? ¿Algún consultor externo?
Ahora estamos trabajando, sí, con un consultor externo. Pero bueno, en el 2012 trabajamos con un consultor externo que era español, que nos recomendaron en ese entonces. Ahora estamos trabajando con una persona que me recomendó un empresario de allá, que es un ingeniero, pero lo vemos de una manera más lenta a nuestro tiempo, porque si no, y aterrizándolo, lo hacemos y lo aterrizamos. No es dejarlo por escrito, sino aplicarlo. Y entonces, aplicándolo, sí se puede esto, no se puede, y todo, ¿no? Lo vamos ajustando. Eso es, no podemos hacerlo tan rápido porque no nos da el tiempo. El giro que tenemos es un giro muy rápido. Termina una estación, unas fiestas, y viene la siguiente. Y vienen las siguientes y con nuevos productos y cuánto. Y todos estamos involucrados en lo mismo, todos respiramos pasteles, y entonces estamos en este, pero sí, sí estamos en ese proyecto.
Hablas de cómo se vendían aquí las roscas iguales a las de Yucatán. ¿Cómo has lidiado con las imitaciones, con las copias?
Yo creo que cuando la persona prueba el producto. Si ya lo probó, si ya probó el de nosotros, ya sabe que no es lo mismo, ¿no? Ya sabe que no es lo mismo. Cuando no lo has probado, pues puede ser que sí te guste, pero al final de cuentas pues todo cae, todo cae por su propio peso, ¿no? Porque hubo una ocasión que me llegó: oye, Teres, que ya llegaste a Costco, que ya están vendiendo tus roscas allá. Eso hace varios años, le digo: no, sí me dijeron que tú estabas dando degustaciones.
No le pusieron un clon.
Sí, que yo estaba dando degustaciones. No le digo: bueno, lo pusieron del color morado, del tamaño y todo, pero pues las pruebas sí no son. De hecho, ya, ya, ya creo que quebraron, pero no siguieron, no. Entonces, y lo mismo han pasado en otros lugares que han hecho la rosca, pero La original es la de nosotros. Y al final de cuentas, eso es lo que busca la gente, porque el probar un producto no es lo mismo probar un producto que te guste y ya, a probar un producto que te guste y lo quieras repetir y lo quieras volver a comer. Sí, esa es la diferencia de nuestros productos. Que después de que comes un pedazo quieres comértelo. Todos me dicen, Tere, es que no puedo comprar una rosca, me la como toda. Claro, porque quieres el pedazo y al rato quieres otro pedazo y hasta que te lo acabas. Sí, esa es la diferencia, porque las otras pueden estar muy buenas, pero que la quieres seguir comiendo, esa es la diferencia.
Desde el inicio, y lo comentas, tú querías estudiar, querías hacer más, has tomado millones de cursos. ¿Te la pasas viendo YouTube? ¿Cómo piensas de la educación continua, del desarrollo personal?
Es importante, eso nunca se debe de acabar. Yo creo que yo voy a estar aprendiendo hasta el último aliento de mi vida. Siempre hay que estar aprendiendo, practicando lo que estás haciendo. Porque no me digas cuánto sabes, sino cuánto pones en práctica. Entonces, eso es lo más importante. De eso que sabes hay que ponerlo en práctica.
¿Qué es lo último que has aprendido o que estás aprendiendo?
Bueno, ahora lo que me ocupa un poco más es el cuidado personal, no, de la salud, de la alimentación. Porque como también bien decía mi abuelita, que te digo que era muy sabia, que la ignorancia es atrevida, no. A veces cuando ignoras algo y lo haces, que estoy comiendo muy sano, en una ocasión una nutrióloga me dijo, le dijo, pero es que como muy sano, no comer más como frutas, yogur, verduras, frutas. Sí, Tere, pero comes como plato de fiesta, me dice. No, nada más comes esto y esto, ya está. No mezcles tanto, no. Pero eso pues no lo sabes, no. Entonces tienes que aprender. Entonces esas son las cosas que estoy aprendiendo de la salud, que es muy importante, porque con el paso del tiempo te vas dando cuenta Que si no tienes salud, pues no puedes avanzar. Y como escuché en alguna ocasión, que con la salud puedes pagar las hipotecas. Hasta las hipotecas se pagan. Pero bueno, eso es una parte de la que estoy, este, que me gusta mucho. Sigo mucho a Beatriz Buyoa.
Ah, sí, sí, qué bien.
Entré al cursito que dio ella.
Ayer estuve platicando con ella, es buenísima.
Sí, yo sé. A Cristina. Biosum hizo mi prueba de ADN en el 2019 y es fabuloso. Eso me encantó.
Que no te fueran a decir que eras alérgica al azúcar, porque no, no, no, no, no, gracias a Dios.
Yo los carbohidratos, mira, no tengo ningún problema con los carbohidratos. Salió que no tengo ningún problema.
¿Cómo te alimentas hoy?
Mira, yo tengo que dejar el espacio de carbohidratos para mí, para mi empresa, no, porque es parte de mi probar. Yo todos los días me como una bolita de queso, hojaldra, lo que fuera que tenga yo que probar, todos, todos, todos los días. Pero, por ejemplo, en el desayuno en la casa me encanta. Yo como huevo todos los días, pero siempre con mucho, con muchas verduras. Le pongo pimientos, champiñones que son magníficos, espinacas, y este, y mi aguacate y mi café. Son las cosas que yo desayuno. Y después en el almuerzo, pues la proteína con verduras, y después mi postre.
¿Cuál es tu, de todos los 90 productos que tienes, cuál es tu favorito?
Como digo siempre, Tengo muchos favoritos según el momento. Yo no soy tan golosa como que en el momento preciso, ¿me entiendes? Por ejemplo, si estoy, como digo, en la orilla del mar, me encanta un pedazo de torta de cielo con el cafecito y con la brisa marina. O por ejemplo, que estoy en una junta y hay cierto estrés, como que una hojaldra es así lo máximo, ¿no? Depende de del momento, o hay mucho calor y se me antoja un pastel de tres leches que está súper mojado y realmente tiene tres leches.
Es que te he oído, ahorita quiero retar lo que acabas de decir, que tus productos se tienen que ver. Yo los he escuchado y nada más de cómo los describes ya me los quiero comer.
Ah, bueno, pues qué bien.
Tienes ahí, ¿cómo cuentas? No sé si es uno de los pasteles de tres leches que describes que tiene cajeta Y escribes como todas estas leches y que a ti te gusta muy mojadito el pastel.
Sí, esa es la característica del yucateco, de los pasteles yucatecos, que tienen que ser muy húmedos, con mucho relleno, muy pesados, que casi se chorrean. Ese es el, es la, los yucatecos así quieren sus pasteles, ¿no? Entonces tenemos, sí tenemos uno que tiene de muy mojado, de 3 leches, pero además además tiene relleno de tres leches y además tiene cajeta. Y bueno, es una combinación maravillosa porque no los hacemos tan dulces, entonces puedes comerte una buena rebanada.
Y es el mismo pastel en Ciudad de México que en Mérida.
Exactamente el mismo. Y sabes una cosa, yo he probado los nuestros productos aquí y no sé si el clima, no lo sé qué sea, pero lo siento más Digo, pero qué rico está esto, de verdad que están muy buenos.
Tienes muchísimas cosas y por lo que oigo muchísimos planes en el plato. ¿Qué es lo que más te emociona para los próximos 12 meses?
Mira, consolidar bien la Ciudad de México, que estemos bien con los productos, todas las que tenemos que estar, nuestras tiendas, que el nuevo concepto que estamos abriendo de cafetería. ¿Piensas abrir alguna Sí, nos gustaría abrir algo, o sea, seguir abriendo ese tipo de concepto, que es más complicado, pero por eso lo tenemos que estructurar muy bien para que pueda funcionar muy bien, e involucrar a mis hijos para seguir trabajando en todo lo que es lo que concierne a la empresa, el protocolo familiar, poder hacer todo lo que tenemos que hacer, y Y bueno, mi misión más grande en la vida ahora son mis nietos. Entonces, estar pendientes de las necesidades y cómo apoyarlos y cómo entusiasmarlos para que sigan adelante. Eso es lo que más me apasiona ahora.
Para cerrar, Tere, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Diría siempre buscar el cómo sí. En mi mente siempre está cómo sí, porque mucha gente te dice: no, fíjate que no se puede por esto, por esto, por esto. Y otra te puede decir, otra y mil, un millón de veces te pueden decir cómo no. Yo nada más que me digan un cómo sí, les pido cómo sí. Sí, siempre buscar el cómo sí, el cómo sí se puede.
Me encantaría rodearme de más gente como tú. Y todos lo deberíamos de hacer. Tere, eres una crack. Está increíble tu historia, la manera en la que la cuentas, tu pasión desbordada. Sé que sigues yendo a la oficina todos los días, es increíble. Y yo creo que vas a inspirar muchísimo a miles y miles de mexicanos, como te lo dije, gente de todo el mundo, como te lo escribí en el libro. Gracias por estar hoy aquí. ¿Dónde puede la gente contactarte a ti? No sé si es algo a lo que estés abierta, que te hagan preguntas, o saber más de Terca Sola, saber dónde están sus tiendas.
Claro, tenemos, bueno, tengo mi Instagram personal de Terca Sola y de la empresa, y YouTube. Estamos en todos lados realmente muy comunicados.
¿Algo que quieras agregar?
Pues mira, me ha ilusionado muchísimo estar aquí, estoy muy agradecida, muy contenta, y sobre todo pues haber podido platicar contigo de muchísimas cosas que que son creo que el cimiento, el origen de poder llegar a estos momentos de terca sola, y a la vez muy agradecida con Dios de todo lo que me ha permitido poder lograr hacer. Y muchísimas gracias a ti por tanta amabilidad de tu parte.
El agradecido soy yo.
Bueno, gracias, gracias, gracias.
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Maravilloso.
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