Tere Cazola started baking pies in her Mérida kitchen while teaching school, a side business that grew into a Mexican brand with over 100 locations. She built it over four decades, but later faced a devastating loss when her son was murdered. She speaks about grief, resilience, and how honoring her son's memory guides her forward.
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Mira, es un día que no se me va a olvidar jamás, porque tenía yo ese entusiasmo, esa pasión de decir: "Sí lo voy a lograr". Imagínate, estaban recién salidos del horno y se los di a probar. Me los compraron todos, ¿no? Pero me encargaron más para el día siguiente. A mí no me interesaba que me pagaran. A mí lo que me interesaba que me dijeran es que les encantó lo que hice. Me puse a hacer mis primeros pies sin saber que es el primer día de muchos años de hacer eso y muchas cosas más.
Tere es una de las empresarias más queridas y admiradas del sureste de México. Hace más de 40 años empezó horneando pasteles y pies en la cocina de su casa en Mérida mientras era maestra de secundaria y madre de 4 hijos. Lo que comenzó como una simple forma de generar ingresos para su familia terminó convirtiéndose en una marca icónica con más de 100 sucursales, más de 90 productos que forman parte de los momentos más importantes de miles de familias de México y miles de trabajadores con ella.
El sufrimiento que te toca, que no depende de ti, te va a tocar. Seas bueno, hayas cumplido bien, hayas hecho todo lo que tengas que hacer, te va a tocar.
Asesinan a mi hijo, ¿no?
Fue un golpe mortal para mí. Todas las luces de mi vida se apagaron. Pero después reflexioné porque él siempre admiró a su mamá. Yo creo que a mi hijo no le gustaría ver a su mamá así. Yo tengo la convicción, la certeza que cuando tú sabes perfectamente bien lo que quieres, Y eso que tú quieres va a ser un bien para compartir, las cosas se dan.