In this episode of Cracks Podcast, host Oso Trava interviews diver Gerardo del Villar about a memorable dive in which a large female tiger shark (tiburón tigre hembra) dominated a school of about a hundred sharks. Gerardo describes how the safety diver (referred to as the "buzo de seguridad") acted as a set of "eyes in the back" to monitor unseen threats, and how the shark repeatedly approached and nudged his camera housing while he tried to photograph it. The conversation highlights the shark’s confident, leader‑like behavior, the diver’s calm response, and the surprising discovery of a freshly shed pink‑tinged shark tooth that Gerardo retrieved and kept as a souvenir. Throughout the dialogue, both speakers convey awe, respect, and a touch of humor about the close encounter, emphasizing the importance of safety protocols and the visceral sensations of being in the presence of a powerful predator.
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Y como el quinto día de repente nada más veo la señal de tu cai y hace como la seña de tigre y sale esta hembra hermosa, era hermoso el tiburón, o sea, se le veían así, yo digo como estrías de lo gorda que era, fuerte. Y hazte cuenta que llega esta hembra
y todos los demás tiburones no se
quedan quietos, pero pásale ¿No? A la señora que. Porque es la que mandaba, o sea, era De todos esos 100 tiburones que había, ella era la que mandaba.
¿Y empieza a pasar y empiezo yo, digo, yo lo veo y digo voy a hacer lo mismo, nada más que
a diferencia de Bahamas, en Bahamas no traes buzo de seguridad, estás enfrente y
yo te digo oso, atrás de ti
viene el tiburón, te volteas porque aparte como es muy espacioso tal, pero aquí sí me pusieron un buzo de seguridad, que el buzo de seguridad su función es ser tus ojos en la nuca, porque dicen por ahí que el tiburón peligroso no es el que ves, sino el que no ves, y bueno, no solo bajo el agua, no?
Y entonces le digo ya vamos a
la caja y el museo de seguridad se pone más como activo, o sea, más este, más como nervioso, entonces me agarraba y me jalaba y entonces yo me le adelantaba y venía el tigre y venía precioso y le tomaba la foto y yo no las veía como me veía con el ojito, porque les ve el ojito, como que les vibra, no me veía como hacía contacto con
el ojo conmigo y yo cada vez
me le cruzaba y me le cruzaba
y luego detrás de la caja y
de repente el tiburón, pues yo hacía exactamente lo mismo que los tiburones tigres
de lava y de repente el tiburón desaparece, se va, volteó a verlo, ya no está por ningún lado, le digo Héctor y el tiburón, pero imagínate la cantidad de carnada que hay, pues está
lleno de tiburones y de peces, entonces de repente no ves, o sea, estás,
no ves nada y llega el tiburón,
de repente nada más siento, estoy así con mi cámara listo, buscando y nada más siento un golpe en la espalda así fuertísimo, así pero duro, así como que mi buzo de seguridad me pega
y me baja y volteo y pasa
hasta la silueta negra arriba tapando el sol, ya sabes, así impresionante, arriba de
mí y volteo a ver Héctor y
Héctor nada más así hablando, tratando de hablar con el regulador y yo sí, yo sí, cerquita.
El tiburón llego, empiezo a tomar fotos,
el tiburón seguía muy insistente conmigo después, o sea, se acercaba y me golpeaba en el housing de la cámara y lo redireccionaba yo muy tranquilo. Terminamos el buceo y fíjate que pasó
algo muy curioso, empiezo a subir y se me acerca tu calle y me dice, oye Gerardo, este, bueno, no, me
dice, bajo el agua me hizo y me abre y traía este diente del tiburón que se le. Los tiburones mudan muchos dientes, entonces le
había caído el diente y estaba todo
rosita todavía, la encía del diente está toda rosita, agarro, me lo guardo así en el hueto para que no se