Gina Diez Barroso reflects on a mid-career turning point when she questioned continuing in real-estate development and felt frustrated that Mexico lacked higher-education institutions that train creatives to compete globally. Drawing on her creative family background and belief that the brain (and education) should not be split into left/right, she decided to pivot toward founding an educational institution/university to ‘pave a path’ and leave a legacy that helps young Mexican creatives succeed without seeing their opportunities limited by borders.
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Y no fue porque creas que me entró la crisis de los 40, no me entró para nada la crisis de los 40 ni nada, pero lo que me pasó fue que me empecé a cuestionar a dónde quería ir, si iba a seguir creciendo en el era de construcción y de desarrollos inmobiliarios y qué tanto me daba ese camino y la realidad es que me daba en el sentido de haber logrado, si quieres llamarle así, pues estar en un mundo donde generalmente no había mujeres, pero yo nunca me cuestioné si era hombre o mujer, entonces tampoco crees que ese era mi motivo, pero sin embargo vivo yo muy frustrada de muchas cosas en aquel momento y mi frustración también, soy de las que me frustro y actúo, no me frustro y vivo frustrada, azotada. Entonces me frustraba mucho porque yo vengo de un mundo creativo, tengo hijos creativos, yo estudié diseño, mi familia es una familia que si quieres luego tocamos el tema, pero mi abuelo fue una persona visionaria en el mundo creativo también, entonces todo este mundo es de donde yo vengo y me molestaba muchísimo dos cosas, una que teníamos nuestros creativos mexicanos se nos iban y se nos iban porque no había en México una institución, una universidad en donde realmente los enseñara a competir con el mundo. A mí me molesta un poco que la gente vea que su mundo es fronterizo, me entiendes, o sea que tu mundo se limita a las fronteras, yo creo que en el momento que tú haces algo que está limitado por la frontera norte, la frontera sur, creo que te queda chico el paquete. Yo creo que hay que pensar que el mundo hoy por hoy tiene la suerte, especialmente los jóvenes, y a mí me pasaba desde que yo tenía 40, pues que el mundo ya no hay fronteras, entonces yo decía cómo es posible que nuestros jóvenes se están yendo porque en México no existe una universidad ni un colegio donde los incite a ser verdaderamente creativos y que conquisten el mundo y que siga habiendo esta estupidez de los papás de que si eres creativo te vas a morir de hambre, entonces te empiezan a meter el rollo de que si el papá es abogado tienes que estudiar abogado, si el papá es contador tienes que estudiar contador, cuando la realidad es que todo lo creo que lo que más se necesita en este México es la educación, voy a dar mi tiempo y parte de mi dinero que había ya hecho en educación y entre más veía, en dónde menos quería yo dar. Entonces, bueno, realmente es lo que quiero hacer en el tiempo que me queda de vida. No, no es lo que yo quiero dar. Entonces tengo que hacer un camino, un cambio de camino y ver a dónde me quiero dirigir. Y la realidad es que al ver que no había donde yo me quería dirigir, fue cuando ¿Sabes qué? Sé lo que hace falta. Creo que entiendo lo que hace falta. No puedo creer que alguien tenga que dividir el lado derecho del lado izquierdo del cerebro. El cerebro es uno. Entonces dije, voy a hacer algo donde yo crea que perfecto, lo que se necesitaba, lo que no sabía, dónde podía yo hacer. Entonces cuando voy a hacer una universidad, y fue cuando cambié el camino, dije, esto es lo que yo necesito. Necesito empezar a pavimentar mi camino para dejar un legado. Entonces yo personalmente siento que hay una cosa que definitivamente en la vida nos lleva, que es el camino de los legados. Yo creo que todos sabemos que nos vamos a morir algún día. Eso es una seguridad. Es lo único que hoy, especialmente hoy, sabemos que nos va a pasar. Y en la medida que sepamos que nos vamos a morir, pues qué padre el día que cierres los ojos digas, oye, qué buen legado. Di no. Qué padre haber cambiado la vida de ciertas personas. Ahí fue cuando hice mi giro.