Allan Cherem recounts childhood memories working in his family’s sock factory (Chernos). He describes being taught to pack, strap boxes, load trailers, and perform rituals for exports to France; he and his brother were given substantial responsibilities early (e.g., Allan received his first car at age 14 to travel for work). Cherem reflects that the early work prepared him professionally but also cost him typical teenage experiences and contributed to high self-expectations.
Questions this video answers
Chernos (a sock factory).
France.
14 years old.
Naucalpan.
Chapters
Fíjate que mi papá, yo me acuerdo desde chiquitito, ellos tienen una fábrica en la familia Cherem que se llamaba Chernos, que era de calcetines. Cuando mis papás divorciaron y estábamos, el tiempo que estábamos con mi papá, muchas veces lo pasamos en las fábricas, porque mi papá siempre fue muy, muy trabajador. En esa época empezó a hacer exportaciones a Francia y entonces yo me acuerdo de chiquitos que íbamos a las fábricas y nos enseñaban a empacar docenas de calcetines, nos enseñaban a flejar las cajas, nos ponían a cargar los trailers, literal. Y además nos enseñaban rituales como aventarle una botella de champaña al contenedor para que se fuera con una bendición a Francia, o sea, cosas que fuimos aprendiendo. Pero mucho de mi infancia, el tiempo con mi papá lo pasamos en el trabajo, o sea, en las FARC, luego mi papá se separó de su familia en los negocios y entonces como que estaba muy solo y entonces desde muy chiquitos nos jaló a mi hermano y a mí como a trabajar con él. Para él era una manera de empoderarnos y de darnos responsabilidad y de enseñarnos y de que pudiéramos tener un futuro brillante como profesionales. Y siempre, siempre nos dio responsabilidades, la verdad es que bastante grandes para nuestras edades. Y creo que eso, por un lado nos sacrificamos. Yo me acuerdo de mis amigos, salían en la tarde de la escuela y se iban a tomar un café, o sea, se iban a hacer como las cosas que hacen los niños de catorce, quince años. Yo me iba a montar, yo mi primer coche me lo dieron a los 14 años y me lo dieron no porque quisieran dármelo, porque me tenía que ir a montar hasta el hípico francés en Arboledas y no tenía que regresar a trabajar a la fábrica en Naucalpan y luego regresarme. Entonces desde muy chiquito me fueron dando esas responsabilidades que por un lado, como te digo, sacrifiqué muchas actividades de los niños, de un chavo de 14 años que está en la casa jugando Nintendo en la tarde o jugando super soccer y esas cosas que tú recuerdas perfecto. Y de nuevo, por el otro lado, creo que me preparó para, no sé, para exigirme mucho y para ponerme estándares muy altos que luego acaban como volviéndome loco, no me dejan disfrutar. Sí, por ahí me contaban que después de montar muchos que se iban turnando las casas a las que iban a jugar Y que tú los terminabas llevando a la fábrica. Exacto, el día que les tocaba, venían a la fábrica, los poníamos a empacar.