This podcast excerpt records Ildefonso Guajardo recounting U.S.-Mexico trade negotiations during the Trump administration: pressure from U.S. negotiator Robert Reich to concede on the automotive chapter, the U.S. use of Section 232 steel tariffs (with Mexico and Canada initially exempted), and Mexico's strategic retaliations targeting U.S. goods affecting Republican districts rather than broad steel tariffs. Guajardo explains he resisted permanently forgoing targeted reprisals; the negotiation later closed under the incoming López Obrador government which accepted that restriction.
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Al negociador americano Robert Reich le urgía que yo aceptara sus condiciones para un sector que era muy importante para Trump, que era el sector automotriz. ¿En abril, en mayo tuvimos que ir a una junta de ministros a París, a la OECD, y ellos ya habían lanzado un arancel contra cero en el famoso, una acción que se llama 232, a la cual habían exceptuado a México y a Canadá, y como amenaza me dice, si no me aceptas el cierre del capítulo automotriz, te voy a quitar la excepción y te voy a hacer que tus acereros paguen el arancel del 25% entonces yo le contesto adelante, haz lo que tengas que hacer, o sea, yo no voy a cerrar la automotriz como lo quieres? Entonces nos pusieron aranceles. ¿El sector acerero mexicano se ejecutó? Sí, claro, el sector acerero mexicano se puso reclamó y me pidió que yo impusiera aranceles en acero de Estados Unidos al importarse a México y mi razonamiento con los aceros fue no le voy a poner aranceles acero americano porque eso me va a hacer más caro mis enseres domésticos, mis autos, cosas que yo exporto. Sin embargo, el equipo analizó las importaciones mexicanas de Estados Unidos que pudieran tener repercusiones en distritos republicanos con gran influencia en Washington. Entonces agarramos específicamente Bourbon de las Carolinas, agarramos manzanas rojas de Seattle, agarramos. Hicimos una colección de impacto que nos daba permiso al tratado de responder exactamente por el daño ocasionado por el acero. No fue ojo por ojo, fue algo más inteligente, no fue. Fue dónde es donde la administración Trump recibir presiones de su propio partido político, del Congreso, para estarle viendo todos los días que estás afectando a sus electores y a los 30 días ya tenía yo la llamada de Robert Leihzer que quería sentarse a resolver el tema porque nos habíamos cobrado esa agresión con agresiones estratégicamente definidas, o sea, cuando empezamos a sentarnos porque ya íbamos hacia el cierre de la negociación, lo que pasa es que en la parte final me quiso hacer aceptar que OK, ellos quitaban los aranceles, yo quitaba lo que había puesto, pero que acep. Aceptaba en el futuro no volver a utilizar represalias distintas al sector afectado. Y entonces yo le dije, tampoco logré esto, precisamente por eso yo no te voy a dar mi instrumento que me permite presionar y entonces no cerramos inmediatamente ya llegó el gobierno de López Obrador y cerró aceptando ese condicionante, o sea, cosa que también tienes que estar consciente, no puedes ceder aquellos puntos en los que tienes la capacidad de balancear un poquito la mesa.