Interview conversation (YouTube) between Sharon Zaga and Oso Trava exploring tensions between family life and Sharon’s commitment to Holocaust education and survivor support. Sharon recounts personal anecdotes: moving with young children to pursue museum visits and plans, exposing her children to Holocaust material, converting a planned museum into a fund to help economically vulnerable survivors, extreme dedication that strained her marriage (divorced after 9 years; husband present and emotional at an inauguration), and the emotional and safety-related fears raised by her work. The interviewer asks whether she has feared for her safety or family because of exposing uncomfortable truths about institutions or governments.
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Porque yo de alguna manera nunca engañé a mi marido de temas de infidelidad, pero sí lo engañé de quién iba a ser yo, porque cuando me conoció tenía 16 años y parecía que iba a ser una esposa tradicional, que es lo que él quería y de repente le salgo con que quiero hacer esto y si no era lo que él quería. Y por ejemplo me acuerdo que mi hija era bebé, nos fuimos a San Diego, apenas empezaba a hablar y le dije oye tengo que comprar un vestido en Los Ángeles pero quería ir al museo del holocausto de allá y me la llevé y se despertó y me dijo vio tantito y me dijo ya me quiero salir del holocausto porque ya se sabía esa palabra y no hablaba, o sea mis hijos crecieron con eso y el museíto de mi casa lo tuve que quitar obviamente porque un día entró y dijo ¿Por qué hay cabezas o algo así y entonces mi esposo me mañana, ahorita mismo quita eso, no quiero eso en mi casa? Y tenía razón de todo o yo me desvelaba aprendiendo para mis conferencias y le decía no puedo ir a cenar, no puedo hacer esto. Empecé a conocer sobrevivientes y muchos de ellos vivían una condición económica crítica, empezamos a querer ayudarlos, interrumpimos la idea hacer el museo por hacer un fondo para apoyar esto. Me hacía absurdo que una persona en los últimos años de su vida nos decía no tengo para comprar carne, no tengo un refrigerador, ese nivel, pero no quiero pertenecer a una lista, no quiero pertenecer a una comunidad, no quiero que me ayude, no quiero estar traumas de la guerra Y entonces ahí sí me me desemboqué por completo en conseguir esa ayuda, no tenía límite ni lugar en donde estuviera, pedía donativos a los sobrevivientes, hay gente que tiene literal hambre y él me decía no es lugar, momento, espera. Teníamos complicaciones de obviamente de que yo era muy apasionada, muy entregada y él me decía oye es que los niños están chavitos, no quiero que los dejes y yo le decía voy a tratar pero estoy con todo en esto Y obviamente no fue la causa de mi divorcio porque me divorcié a los 9 años de casada. Mi esposo fue ya divorciado en la primera fila de la inauguración y lloraba, me veía así wow. Me decía pasó Pero no, o sea, sí estoy súper consciente y él también que nuestra relación no era la relación que nos iba a llevar a estar casados 50 años. Independientemente del museo, si complicó más que, pues básicamente él me decía es que algo te poseyó, así el museo, esta idea es tu meta más grande y nada antepones a esto. Y era cierto.
Y así como pusiste a tu familia en la línea y tomaste decisiones, pues estás en un mundo en el que de cierta manera alumbras rincones muy oscuros que nadie quiere ver o que nadie quiere aceptar que existen. Y a veces eso genera un poco de, no voy a decir recelo, pero sí de denegación y la gente puede tratar de ocultar eso todavía más a costa de lo que sea, sobre todo cuando estás hablando de gobiernos o de gente en el poder. ¿Tú alguna vez has tenido miedo por ti, por tu vida, por tal vez tu familia, por lo que estás haciendo?