Oso Trava argues that traditional generational expectations (e.g., inheriting family careers) can suppress individual talents and produce mediocrity. He asserts that vocation is not necessarily tied to one’s paid job and encourages people of any age to follow curiosities (for example, learning piano at 60), dismissing fear of judgment and promoting active search for personal purpose.
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Vivimos nosotros una generación, sobre todo con nuestros papás, de los papás que decían es que hijo, tú heredarás el despacho de abogados que desde tu bisabuelo inició, entonces tú vas a ser abogado hoy. No, pero es que me vale más tú vas a ser abogado y cuando, cuando te das cuenta que eso en lugar de justo explotar los talentos que cada quien tenemos, en lugar de eso los reprime y creamos gente mediocre. Claro. Y gente promedio, gente promedio, gente que dice pues esto es lo que me tocó, esto es lo que es lo que lo que lo que tuve que hacer y demás. Entonces yo siempre he creído que nunca debemos de dejar de incentivar la curiosidad, de incentivar, o sea, si te gusta, si ahorita tienes 60 años, estuviste trabajando un montón y todo, pero ahorita te llama cañón el piano te gusta, empiézalo, hazlo, o sea, toma clases, haz lo que lo que lo que consideres para eso. Y ojo, la vocación es que es también un tema que podríamos tardar días, pero yo, yo creo firmemente en que la vocación no va amarrada a tu trabajo. Ojo, o sea, hay gente que tiene un trabajo con el cual se gana la vida y su vocación es ayudar los días sábados a alguien en un asilo. Yo, yo creo que nuestro llamado, el llamado que tenemos internamente para tener un propósito aquí en esta vida. Hay gente que dice es que no lo encuentro. Bueno, es que hay que trabajar para encontrarlo. Y la gente me dice y cómo la curiosidad piensa lo mismo, qué te da curiosidad esto, vas a ver, inténtalo. ¿Ay no, que van a decir? Vas. Yo, o sea, le he dicho a mi esposa, a mis hijos que no te dé pena nada. ¿A qué vienes? ¿A que te juzguen los demás? No, no. Hoy quiénes son.