Ultra Maratonista CIEGO | RAFA JAIME #005.

Interview (Spanish) with Rafa Jaime, a blind Mexican endurance athlete. Rafa describes losing his right eye at age 4 and his left eye at 18 due to cancer (operation on 6 November 2006), his adaptation through sport (running, Paralympics, triathlon), and progression to ultradistance events (Ironman, Ultraman, Maratón des Sables). He recounts sensory strategies (echolocation-like hearing, smelling while swimming), training and nutrition approach, challenges finding guides, and plans for high-mountain ascents (Pico de Orizaba already climbed — 5,680 m — and planned Kilimanjaro and Aconcagua expeditions). He also shares personal philosophy: seeing blindness as a turning point, humor as icebreaker, and living for passion.
Questions this video answers
6 November 2006.
Right eye at age 4; left eye at age 18.
Height about 1.91 m; weight reported ~107 kg (during a past training phase).
5,680 meters.
Maratón des Sables, 250 kilometres (multiday desert race).
Chapters
¿Alguien me hizo una pregunta Rafa, si existiera la posibilidad de ver volver a ver a Tomarías? Y claramente les dije no tengo ni la más mínima intención de volver a ver.
Hola, ¿Cómo estás? Yo soy Oso Traba y te doy la bienvenida a un episodio más de Cracks, donde mi trabajo es entrevistar a los mejores en deportes, negocios y tecnología o cracks para encontrar las tácticas y hábitos que los han hecho exitosos. Lo que busco es descubrir sus secretos para que gente como tú y yo podamos implementarlos en nuestra vida diaria. Hoy me acompaña Rafa Jaime. Rafa es un triatleta y corredor de ultradistancias mexicano. A los 4 años Rafa perdió la vista de su ojo derecho y 14 años después, a los 18, la del ojo izquierdo a causa del cáncer. Como atleta se convirtió en el primer triatleta ciego de México, así como el primer invidente en lograr la cumbre del Pico de Orizaba. Rafa ha participado en competencias como el Ultra MX 515 Iron Man, Texas Memorial Herman Championship y el Maratón de sables de 250 kilómetros por el desierto del Sahara. Actualmente es licenciado en Derecho, imparte conferencias en temas de deporte, discapacidad, resiliencia y emprendimiento y tiene como meta alcanzar la cima de las montañas más altas de África y América. En nuestra plática me cuenta sobre la enfermedad que le quitó la vista y la transformación que sufrió su vida después de ese momento. Por ahí de la mitad me cuenta toda una experiencia guiándome por la manera en que experimenta el mundo. Les recomiendo cerrar los ojos y entregarse a las sensaciones que comparte. Para mí fue una de las mejores partes de la entrevista. Así que no los entretengo más, los dejo con esta plática increíble con Rafa Jaime. Pues Rafa, gracias por tomar mi llamada y por estar en el programa. Qué gusto poder hablar contigo.
Al contrario, encantado de poder estar platicando aquí contigo y para todas las personas que nos puedan escuchar.
Buenísimo. ¿Pues mira, quiero entrar a qué es todo lo que pasó en tu vida para llegar a donde estás hoy? Y lo primero que quiero preguntarte Rafa, es de cuando descubriste a tu temprana edad el antídoto contra el bullying.
OK, pues bueno, para aterrizar toda esta parte te tengo que darte una introducción. Soy rafa Jaime, tengo 30 años, soy dos veces sobreviviente al cáncer. Y para puntualizar esto que tú me preguntas, pues bueno, yo a la edad de cuatro años pierdo mi ojo derecho por el tema del cáncer, me tienen que poner una prótesis y pues es muy evidente que yo tengo una prótesis, ¿No? Porque uno de mis ojos se mueve normal y el otro no se mueve. Yo le digo que uno baila reggaetón y el otro no le gusta bailar, entonces pues era muy evidente y como niño pues llama mucho la atención y más cuando estamos en la primaria, yo tenía nueve, diez años, entonces pues mis compañeros me echaban mucha carrilla, me decían cosas, me ponían muchos apodos, que ojo de canica, que puerto, y pues yo andaba madreando chamaco. Y para tratar de ya no estar en este tema como tan conflictivo de estarme agarrando a fregadazos y estar todo el tiempo castigado y todo eso, busco una forma creativa como niño para que me dejaran de decir cosas y a lo mejor el método fue quitarme el ojo y andar persiguiendo sprinkles por toda la primaria. Y te imaginarás que por supuesto que me dejaron de decir cosas porque decían este güey se va a quitar los ojos, vámonos de aquí, pélate. Pero ya tiempo después lo veían como algo muy normal y bueno, incluso esto dio pie a que se acercaran para disipar dudas. Y pues bueno, ese famoso bullying o carrilla como yo lo conocía en aquel entonces, por supuesto que se fue. Nunca faltaba el otro que te seguía diciendo cosas, pero bueno, para mí ya no era un tema que me lastimara emocionalmente.
¿Oye Rafa, entonces pierdes tu primer ojo a qué edad?
A los cuatro años, después de casi un proceso de un año de cáncer.
¿Y mantienes tu vista con el segundo ojo?
Sí, con mi ojo izquierdo mantengo mi vista, mi ojo veía de una manera espectacular, no tuve ningún problema con él porque realmente tuve cáncer en los dos, pero uno quedó intacto, gracias a Dios y me alcanzó para ver 14 años más.
14 años más. Y tu vida era la vida normal de un niño normal que va a la escuela. ¿Cuéntame cómo fue tu vida durante ese tiempo? ¿Cuánto imaginabas que ibas a ser lo.
Que hoy eres en definitiva? No, porque después de haber perdido mi primer ojo, realmente los primeros años para mí fueron 100% normales porque no dimensionaba mucho que era no tener un ojo. Conforme fui creciendo, siempre tuve un contacto directo con el deporte. Yo jugué béisbol, jugué voleibol, jugué basquetbol, jugué fútbol americano, jugué, jugué soccer. Sin embargo, bueno, en el soccer no era muy bueno que digamos porque era, de hecho yo estaba muy gordito, no sé si te acuerdes de un comercial de una refresquera famosa que decían Peruzi, mañana la cancha, haz de cuenta que será yo al último que escogían o al que no lo juntaban porque era malísimo para jugar. Pero siempre tuve un contacto muy, muy estrecho con los deportes. Mi vida en general era normal, era un chavito que andaba para todos lados, manejaba, iba escuela normal o una relación normal con mis amigos, con mis amigas, con mi familia, pero pues ya el proceso cambia por completo a los 18 años, realmente ya mis últimos dos, de los 16 a los 18 yo ya no veía muy bien, entonces dejé de hacer deportes y cuando sé que voy a dejar de ver muy probables, jamás dimensiono lo que sería mi vida después de perder mi segundo ojo a los 18 años, a donde estoy el día de hoy parado.
¿Cuánto tiempo pasó de que supiste que ibas a perder la vista por completo a que finalmente sucedió? Porque según lo que me habías platicado antes, fue una operación planeada.
Efectivamente, fue una operación planeada, yo en octubre, el tema que tengo, la enfermedad que tengo, el otro cáncer, ¿Qué tipo.
De cáncer era, perdón?
Un cáncer en el nervio óptico. En el nervio óptico, a unos cuantos milímetros de mi cerebro. Entonces te imaginarás por qué la urgencia de operarme, ¿No? Porque se iba para el cerebro y ya estábamos hablando de cosas, algo que podía ser incluso mortal. Y pues a mí me da la noticia en octubre, le pido a los médicos que me den la chance de irme un mes a Durango, que el lugar donde yo radico, mis médicos estaban en Guadalajara, yo quería disfrutar mi último mes de vista, a pesar de que ya no era muy buena y pues lo quería pasar en compañía de mis amigos, de mi familia. A mí me operan un 6 de noviembre del año 2006 y a partir de ese momento acá fue un 180, ¿No? Una vida totalmente diferente.
Supongo que tienes una memoria muy vivida de tu último día con visión, cuéntame un poco qué pasaba por tu cabeza.
Sí, por supuesto, de hecho es uno de los días que atesoro en mi corazón, en mi mente. Y es una situación muy fuerte. Lo bueno es que aquí no me van a poder ver chillar si se me salen dos, tres lágrimas. Pero sí es un tema muy fuerte porque yo fui con mi madre a Guadalajara a que me operaran. Llegamos al lugar, a la clínica donde sería intervenido y me dicen que tengo que irme a hacer los preparativos necesarios, ponerme la bata, llenar la forma y todo esto preoperatoria. Y cuando termino todo esto, les pido que me dejen solo en la habitación a la enfermera de mi madre. Y la habitación se quedó en completa oscuridad. Y fue wow. Esto es lo que voy a vivir de ahora en adelante. Mi visión te digo que no era muy buena. Y entonces prácticamente me quedé inmerso en penumbras, en oscuridad y lloraba y pataleaba y me preguntaba si iba a valer la pena vivir así bajo esas condiciones. Y me pasaron muchas situaciones. Me acerqué a una ventana, vi unas cuantas cosas al abrir la ventana y dije no puede ser que esto vaya a ser el último que voy a ver. Y me preguntaba ¿Por qué pasar tanto tiempo en mi vida? ¿Por qué no valoré tantas cosas? Y cuando abro la puerta para salir a que me operen, lo primero que me encuentro es a mi mamá. Y cuando veo a mi madre, quiero ver sus facciones, quiero ver sus ojos, su boca, sus mejillas, su nariz. Y me podía mucho saber, iba a ser la última ocasión que volvería a ver a mi madre. Y me hubiera encantado verla sonreír, ver una expresión totalmente diferente en su cara, pero ese momento no era para una sonrisa. Lo único que me quedó es verla fijamente con la poquita visión que me quedaba, abrazarla, cerrar mis ojos, irme con la última imagen que vería la cara de mi madre.
¿Por qué me dices que piensas en ese día como uno de los días que más atesoras?
Porque de ahí realmente cambió todo. Para mí fue tener una perspectiva diferente de la vida, sentarte y a mis 18 años preguntarte, Rafa, no quieres vivir en un tema de incertidumbre, de miedos, de dudas. Tienes que buscar los medios para salir adelante, para cambiar, para capitalizar esto que tienes ahora. El hecho de entender que no estaba dispuesto a tocar fondo una vez más, darme cuenta que mis padres.
¿Por qué dices una vez más?
Porque en mi adolescencia estuve inmerso en drogas de alcohol. Estaba bien metido en drogas de alcohol.
Previo a la operación, Obviamente.
Previo a la operación durante dos años, mis últimos dos años de vista. Y si esto no me pasa, no toco fondo, quién sabe qué hubiera sido de mí. Entonces, en un principio tú preguntabas, ¿Visualizabas alguna vez lo que haces hoy en día? Ni de chiste. Ni de chiste, porque tenía un entorno, un desarrollo completamente diferente. Entonces ese momento para mí es un antes y un después. Y además porque siempre me acompañas. A pesar de que la recuerdo en diferentes formas, la imagen que más me acompaña, que siempre me acompaña, es la persona que más amo en este mundo y es mi madre. Entonces es como mi estandarte, a lo mejor es como mi imagen de guerra, acordarme de ese momento.
Entiendo. Ahora pasa la operación, tu vida cambia por completo. ¿En qué momento entras a una realidad en la que el deporte se vuelve un apoyo o cómo entra el deporte a tu vida en ese rol o qué rol jugó?
Bueno, para empezar yo tenía que buscar adaptarme a diversas condiciones, tanto en la escuela, tanto en mi vida social, en algo que me diera oportunidades o herramientas. Y lo estaba construyendo. Ya estaba estudiando nuevamente mi preparatoria en el colegio empezaba a socializar y hacer relaciones, que al final del día las relaciones te ayudan mucho para tu crecimiento personal y laboral. Pero me faltaba el tema emocional. Si bien estaba trabajando y estaba echándole muchísimas ganas para salir adelante, sí existían muchos momentos de tristeza en mi vida porque me seguía preguntando si estaba valiendo la pena, que estaba haciendo para vivir bajo mis condiciones de ceguera. Entonces, buscando diferentes formas que hacer y para mantener tranquila la leona, la loca de la casa, que es la cabeza, me refugio en el deporte. En una escuela para ciegos existen diferentes clases que te ayudan a adaptarte a tu día a día y entre una de ellas era correr. El tema era correr sin ser guiado por nadie más que por tu oído. Y la primera ocasión que lo hago me quedo maravillado por esa sensación de libertad, esfuerzo. A lo mejor es algo bien chiquito, correr 100 metros sin ver, a toda velocidad, sin ser guiado por nadie. Pero a mí me dio una sensación como de fantasía, respeto a mi ceguera.
Y dije ¿Cuánto tiempo llevabas sin correr cuando llegó ese día?
Como cinco o seis meses.
¿Y cómo funciona? ¿Cómo me entrenaría yo para correr como loco, a toda velocidad, sin miedo, guiándome por mis oídos? ¿Cómo te entrenas?
En este momento ya no lo practico. Creo que estaría muy bueno retomarlo por esa sensación y esa adrenalina que te genera. Pero en ese momento la escuela tenía una parte, un terreno plano, sin obstáculos, amplio, el maestro se ponía así en metros y él empezaba a aplaudir y aplaudía muy fuerte y nosotros todos los ciegos indebiles visuales, estábamos en el otro extremo. Entonces decía el nombre de uno y pum. Fulanito salía corriendo y decía el nombre de otro después de que llegaba con el maestro y pum. Salía corriendo el otro. Entonces tú tenías que escuchar fijamente los aplausos y mientras corrías prácticamente mi sensación era de déjate llevar, ponle todas las piernas y escucha perfectamente a dónde vas. Y era impresionante la trayectoria que seguíamos totalmente recta, incluso a veces el maestro se quitaba o dejaba de aplaudir unos metros antes porque íbamos directito a él. ¿Por eso te digo que era como unos segundos en los que yo tenía esa sensación de que le faltaba el respeto a mi ceguera y decir carajo, puedo hacer esto? ¿Perdón por la expresión, pero me la pela y puedo hacer otra cosa, no? Entonces yo les digo a las personas que cuando les cuento esto, que en ese momento pasaba situaciones de depresión y para mí esto fue una herramienta, un pretexto de vida para decir tengo un motivo de vida, por más básico que parezca, quiero regresar el día mañana a correr, a tener esa sensación y mis sentimientos, mis emociones de tristeza, de depresión, de estrés, cuando practicaba deporte por completo se iban. Entonces te pregunto, ¿Tú crees que iba a dejar de abrazar el deporte Para nada? Entonces también ahí fue un antes y un después.
¿Y cómo se desarrolla eso? Entonces empiezas a correr, empiezas a regresar y sientes esta libertad y esta suerte de terapia. ¿Y de ahí?
Y de ahí me cuentan que hay para limpias nacionales también, que se pueden correr cien, cuatrocientos, ochocientos, me dicen, todas las distancias que hay.
Pero tú estabas clavado en correr.
Yo estaba clavado en correr y dije vamos, ese niño gordito se fue acabando conforme fui, se fueron las Michelin y se fueron todas esas. Y a los pocos meses, exactamente a los 7 meses de empezar a correr, tengo mi primera experiencia paralímpica. Gano a todo lo que voy, excepto. Lo único que no gané fue el gol ball. Es un tipo de fútbol de salón de tres contra tres, con una pelota que va rodando por el piso, pero se avienta con las manos, tiene unos cascabeles y tú la tapas solamente yéndote por el oído. Eso fue lo único que no ganamos a nivel equipo representando a Durango, unas paralimpias nacionales en Puebla 2007.
¿Y participaste entonces en varias disciplinas?
En varias disciplinas, en cien, cuatrocientos, ochocientos y lanzamientos. Gané todo lo que fui a hacer. Pero es también lo que le cuento a las personas. Me encantaba tanto el deporte, pero ahí descubrí algo. Descubrí que yo no quería estar en un ámbito paralímpico, no por mis compañeros, para nada. Mis respetos para todos mis compañeros, más bien para las personas, no puedo decir todas, pero sí muchísimas personas que nos rodeaban porque nos daban un trato de lástima, de adulación, de pobrecitos, de. De justificar todo lo que hiciéramos, fuera bueno o malo por nuestra condición física. Y es ahí cuando yo descubro que, o le encuentro mi propio significado a la discapacidad, que es una condición emocional, física, que la discapacidad es tener miedo, es ser perezoso, es ser conformista, es no arriesgarte, no amar esa vida. Entonces dije, yo no soy una persona con discapacidad. Así es que ¿Saben qué, señores? Yo me retiro del gremio y a buscar hacer cosas diferentes.
Oye, una pausa un poquito. Cuando corres en 800 metros, 400 metros, que no es una distancia recta, ¿Llevas guía? ¿Cómo funciona?
Sí, ahí ya llevo guía. Va una persona al lado mío, llevamos un lazo que nos separa de muñeca a muñeca, 20 centímetros y realmente la trayectoria de su brazo me va dando la inclinación de la curva. Al momento de cruzar la meta, lo que tiene que hacer el guía es quedarse atrás. Si entra el primero, el guía después que tú estás descalificado.
OK, gracias por aclarármelo, que era una duda que tenía. Descubres que esa discapacidad, en vez de empujarte, te está limitando. Perdón, no esa discapacidad, sino esa definición de discapacidad.
Exacto. Lo que la gente percibía como discapacidad a mí me estaba limitando. Lo que yo sentía de lo que percibía, de lo que yo estaba viviendo. Creo que era un aliciente o era una herramienta diferente. Dije, vamos a materializar, como lo dije en un principio, vamos a capitalizar esto que tengo en una forma diferente y no quise hacer a través de otros deportes. Lo primero que buscaba era como sentirme bien, ¿No? Aparte que como ya no era gordito, ya no me podía engañar en el espejo si me veía bien o no, porque cuando estaba gordito decía, pues no, tú estás gordo. Pero ahora que no veía mi primera, también mi primer. Me empezó a entrar el tema de la vanidad, entonces dije puta y ahora no me veo bien, o sea, si yo no me puedo ver en el espejo y no me puedo engañar, pues mínimo me quiero sentir bien cuando me toque. Entonces estaba muy claro con el deporte, con eso, por lo psicológico y por un poquito el tema de vanidad. Y ahora me enfilé a hacer otros deportes, me metí al gimnasio, que es un tema muy sencillo, que no ocupaba realmente más que mi instructor, tenía un instructor personalizado. Después me involucré a otros deportes y me fueron dando la pauta para adquirir herramientas, desarrollando mis sentidos y poder complementar uno a uno.
Esa es la siguiente pregunta que tenía para ti. Alguna vez te oí hablar de ti como un superhéroe. ¿Cuándo te diste cuenta que tenías superpoderes?
Pues no sé si como superhéroe, pero sí tenía como en los cómics, algunas capacidades que mi condición de no ver me hacían exponenciaron otras cosas de mis sentidos. Cuando voy a boxear me doy cuenta que tengo la cubicación en mis oídos, que puedo saber de personas, cosas sin siquiera tocarlas y sin que estas cosas o personas hagan ruido. Esto fue a través del rebote de los sonidos. Eso es realmente lo que es la descobicación. Y lo citaba cuando lo platicaba, que tú me escuchaste, lo citaba por el superhéroe que se llama Daredevil, el que es abogado, guapo, alto, así como tu servidor y que también no ve igualito. ¿Eso me el box me llevó a eso, desarrollar esa capacidad, luego percibir olores bajo la circunstancia que me encuentre, incluso bajo el agua cuando fui a nadar y cuando dije ahora soy Aquaman, por de qué se trata esto?
¿No Cuéntame cómo pasa eso? A ver, ¿Cómo es eso de percibir un olor bajo el agua?
Mira, te voy a contar la anécdota así tal cual. Fui con un amigo a nadar un viernes a la alberca Olímpica por la noche y pues como era viernes social, la alberca prácticamente estaba vacía. Nosotros íbamos nadando en un carril pegado a la pared y las otras dos personas estaban en los dos siguientes carriles. Entonces cuando yo empiezo a nadar, la cabeza siempre va bajo el agua y solamente se saca de manera lateral para respirar. Cuando mi cabeza se encontraba bajo el agua soltando el aire, yo empezaba a percibir olores y eran olores de un perfume de mujer que olía riquísimo. ¿Entonces yo el padre digo chingazoya, coma pues de qué se trata esto? ¿Se acerca mi amigo y me dice Rafa, pasó todo bien? ¿Te sientes mal o por qué te paras? Y digo no, iba nadando y no me lo vas a creer, olí el perfume a una mujer y huele riquísimo cabrón. Entonces nos metimos al carril de al lado, investigar si la persona se estaba nadando, era niña, chava, mujer, jimena, lo que fuera, pero piolí era femenino. Entonces cuando nos metemos a buscarla, sale mi amigo, se percata que efectivamente era una chava y cuando salgo yo del agua lo primero que escucho es güey, pareces tiburón hasta abajo el agua. ¿Las hueles, no? Entonces esta es la forma en como descubrí por primera vez que yo podía percibir olores bajo el agua. ¿Y en qué me ayuda? Pues cuando yo nado empiezo a oler las esquinas, generalmente huelen diferente. Entonces sé que ya estoy a unas dos brazadas y lo conjunto con el tema de sentir la temperatura siempre los tres metros previos a las paredes antes de dar la vuelta la temperatura empieza a cambiar mucho el agua. Entonces juego con todos estos elementos porque dije hace rato, los conjunto y uno me ayuda a cada cosa o entre varios me ayudan a a tener un desarrollo normal en un deporte.
Superpoderes.
Superpoderes, ándale. Nomás me falta el superpoder de enamorar, ese es el único que me falta.
Estoy seguro que lo estás desarrollando mi estimado.
Pues sí, entonces estas son las. Por eso también me clave tanto de los deportes, ¿No? Porque a través de estas actividades físicas encontraba el desarrollo de mis sentidos. Entonces pues a mí, eso me facilitaba mi día a día, entonces dije yo quiero hacer más cosas, quiero descubrir más cosas.
¿Y seguías haciendo esto por hobby, o sea, a qué te dedicabas cuando no estabas haciendo deporte?
Yo estaba estudiando mi licenciatura en derecho y desde el tercer semestre de mi licenciatura en derecho yo trabajaba en la Secretaría de Trabajo en mi estado, entonces prácticamente yo iba al gimnasio de seis a ocho, iba a trabajar de ocho y media a tres y media, iba a la universidad de tres y media a ocho y media, iba a boxear de ocho y media a nueve y media y a dormir.
¿Y cuándo decides dejar de trabajar o empezar a perseguir metas deportivas más ambiciosas?
No dejé de trabajar porque por ejemplo en aquel entonces la suplementación, la prote, la creatina y todo eso pues me costaba lana.
¿Qué tomabas?
Prote, creatina, óxido nítrico, vitaminas, aminoácidos, era realmente lo que tomaba, pero pues también la dieta de desayunar diez, doce claras de huevo, en aquel entonces pesaba 107 kilos, yo mido 1.91, entonces imagínate. Sí, sí, estaba medio, medio espaldón, bueno pues grandote, piernotas y así atlético para ese deporte no estaba súper mamey porque no, la verdad esos kilos que traía no, para mi estatura era poquito, pero no dejaba de trabajar. Conforme me fui involucrando otros deportes, pues las necesidades económicas eran mayores y tengo una situación que alguien una vez me invita a correr, me invita a correr una carrera y pues me gustó mucho. Después un entrenador, mi ex entrenador Jesús Rivera, al cual estoy agradecidísimo por abrirme las puertas y darme su voto de confianza, un día me invita a hacer triatlón, me invita a su equipo, la primera vez que voy al equipo sin tener años sin correr, el primer sábado que voy con ellos corro un K y me enamoré de la sensación de nunca había corrido en carretera y yo haciendo los ascensos se me hacían pesadísimo, pero escuchaba los carros y yo sentía que rebajaba los carros, esa sensación de libertad y oler y todo esto decía wow, para mí era algo.
Estabas acostumbrado a ambientes controlados, por decir así.
Es correcto, si, algo totalmente controlado, entonces para mí eso fue un wow. Que increíble. Me sacó totalmente de ese ambiente controlado como tú dices, y me enamoré más todavía de esto. Incluso también te voy a confesar, empiezo corriendo, corro mi primer maratón, a los tres meses que empiezo a entrenar, viene el proyecto de hacer un triatlón juntos, Pichu y yo, y conseguimos mi bicicleta en España. Y la primera vez que yo salgo de mi casa a carretera a rodar, nosotros tenemos aquí el puerto de Mazatlán a 250 kilómetros. Yo tenía una hora rodando con un amigo en bicicleta, para que te des cuenta que yo no mencionaba nada y que se me hacía como si estuviera en un sueño, porque volverme a subir a una bicicleta era algo que jamás imaginé que podría hacer.
¿Y cómo funciona? ¿Son tándem?
Sí es un tándem. Si es un tándem, vamos dos personas y es ocasión que te cuento, mi amigo iba enfrente, yo iba atrás y teníamos como una hora ya rodando. ¿Y le digo, oye Isra, ya vamos cerquita de Mazatlán, verdad? Y él se empieza a carcajear de risa, me dice no rafa, llevamos como 30 kilómetros. Pero para mí como si cruzara distancias a una velocidad impresionante, no dimensional lo que estaba viviendo, pero era un éxtasis brutal para mí haberme vuelto a subir una bicicleta increíble.
Y bueno, haces tu primer triatlón y te clavas con eso.
Hago mi primer triatlón, ya nadaba, me empezaron a invitar a nadar a la Presa, pues para perder el miedo a las aguas abiertas, que jamás nadie más de 200 metros en la presa, porque me moría del miedo.
¿Qué es lo que te da miedo?
¿Saber que el piso estaba a 200 metros de mí, eso me daba miedo y sentir las corrientes y si no podía o me sentía mal, cómo le iba a hacer para regresar? Era más un tema de estrés que cualquier otra cosa. Y el 13 de julio del año 2013 nos fuimos para San Gil a correr el triatlón de San Gil. Ahí tenía que nadar, porque tenía que nadar y era la presión como de China hay tanta gente. Y nos hicieron una bonita presentación, una ovación muy fregona en un inicio y cabrón, aquí no te puedes rajar, aquí nada los 1900, porque los nada, porque era distancia 70. 3. Ir disfrutando cada momento de que nadaba. No sabía cuánto tiempo llevaba, no tenía todavía esa noción de tiempo, distancia. Cuando empiezo a escuchar muchos gritos, dije, perdón por la expresión, pero dije ya chingué, ya chingué, ya llegué aquí a la meta, bueno, al menos del agua. Y cuando salí el agua por mi mente pasó esto ya está hecho. Porque mi miedo era la natación en ese momento, pero estaba muy equivocado porque al momento de ir en la bici tiene un ascenso, el último ascenso está sabroso. Y yo no había rodado más de 60 kilómetros.
Nunca habías hecho 70.3 antes.
No, jamás. Y no había rodado más de 60 kilÓmetros. Entonces cuando estamos haciendo ese último ascenso, yo venía Dios mío, ¿Qué estoy haciendo aquí? Pude haber estado rascándome los pompeates en mi casa y aquí vengo sufriendo. Y pasa eso, venimos de regreso de bajada, veníamos bajando a más de 80 kilómetros por hora y fue otra cosa que yo no había experimentado. Y esa sensación de dolor y todo eso se fue y dije wow, wow. Jamás me imaginé sentir el viento a esa velocidad en mis oídos, escuchar cómo rebasábamos ciclistas. Y cuando bajamos a la carrera, cuando bajamos a la carrera pie, simplemente eso fue una fiesta. Simplemente fue disfrutar estar escuchando a mis compañeros, a mis amigos, a mucha gente que nos echaba porras y que nosotros también los empujábamos.
¿Y la salida es mixta, digamos, o salen las parejas en un grupo especial o sales junto con todo mundo?
Salí cinco minutos antes que todos, pero yo era el único ciego, de hecho fui el primer ciego en debutar en México en un triatlón.
No es algo común.
No, no era común, de hecho ellos me decían ¿Qué requerimientos quieres? Y pues ninguno, nos adaptamos a todos. Una de las máximas que uso es que yo no busco que la vida, que las situaciones, que las personas se adapten a mí. Yo quiero ser accesible a la vida, a las personas, a los lugares, a las situaciones que vivo y pues evidentemente tiene que ser el deporte, no pido situaciones especiales.
Increíble. Y llevas esto a los extremos, o sea, eres el primer Ultraman ciego.
Es correcto, el primer. De ahí del 70.3 nos saltamos, yo fui al revés, hice 70.3, luego hice 1 Iron Man, luego un Olímpico y al final un Sprint. Y en el que más sufrí fue en el sprint, sin lugar a duda. Pero después de eso yo me enamoré de la ultradistancia el Iron Man me gustó. Y a pesar de que el Iron Man no es ultradistancia.
¿Qué es ultradistancia para aclarar aquí al público?
Bueno, ultradistancia se le considera por ejemplo la carrera pedestre, hacer más de 50 kilómetros corriendo, nadando. Tengo entendido que ya se le considera ultradistancia arriba de los 5 kilómetros. Acá en el Ultraman es 10 kilómetros nadando, 421 en bici y 84 kilómetros corriendo. Pero antes de entrar al Ultraman, después de hacer mis primeros dos Ironman, me invitan a hacer una caminata de León a San Juan de los Lagos. Unas personas lo hacen de manera religiosa. Nosotros íbamos en un tema totalmente deportivo. La misión de esto era caminar, una caminata rápida de 70 kilómetros, pero después de los primeros 21 kilómetros todos íbamos aburridos y a salir a correr. Entonces no hombre, yo no voy a caminar otros 50 kilómetros. Y empezamos a correr. Cuando termino mis primeros 70 kilómetros, termino con los pies destrozados porque era por la montaña, no era por asfalto, era por montañas. Yo llevaba unos tenis de asfalto súper delgaditos. Terminé con mis pies hechos pedazos, pero durante todo el camino que mis pies iban sangrando y golpeados, era más mi convicción por ir adelante, adelante. Y para mí correr 70 kilómetros fue algo más padre aún que correr un Aeroman. Eso una cosa totalmente diferente. Te desconectas, yo lo pienso que tienes una meditación activa, porque el tema que viví del dolor ahí me tuve que concentrar y disfrutar otro tipo de cosas o concentrarme porque lo estaba haciendo. Entonces desde ese momento yo dije yo quiero hacer ultradistancia, quiero hacer ultradistancia. Me metí a correr K. Uno los terminé, otros no, Porque evidentemente correr montaña para una persona que no ve, y lo digo realmente, no es fácil. Y deja tú solamente para mí, para mi guía.
Es lo que te iba a decir. Debe. Debe de ser difícil encontrar a gente que no solo tenga la capacidad de hacerlo, sino además de guiar y mantenerte el ritmo. ¿No?
Por supuesto es complicado. En el triatlón tengo que buscar personas altas porque si no, no le dan a Mi bicicleta talla 57, 59, más o menos en ese rango. Correr en la montaña trail running no es fácil, necesitas una persona tranquila, una persona que se relaje. Yo les digo, no te preocupes, prefiero caerme y levantarme, que vayas estresado, porque tu estrés me lo transmites, es hacer un equipo a todo momento. ¿Y te digo, evidentemente hay carreras que no he terminado, hay otras que sí en la montaña por condiciones obvias y otras no tan obvias por novatadas que tuve en un inicio, pero prefiero intentar que me digan es que está muy.
Difícil para Cuál es la carrera de la que más te acuerdes con dolor por no haber terminado, la que más te haya frustrado?
Maratón de Sables, los 250 kilómetros en el desierto del Zara.
Cuéntame un poco de esa experiencia.
Esa carrera me dejó marcado porque es una carrera preciosísima, quizá no llevaba la calma suficiente porque quise correr cosas que no debí de haber corrido. Por ejemplo, mucho lugar de piedra, Mucho lugar de piedra, eso lo debí de haber pasado, hubiera perdido minutos, pero mis pies hubieran estado sanos. Lastimé mis pies los primeros 13 kilómetros. Los primeros 13 kilómetros de 250, sí, lo lastimé muchísimo y en el kilómetro 117 ya no podía con el dolor, El dolor era tanto, el estrés que generaba era tanto. Desde el segundo día tenía unas heridas impresionantes en mis pies, porque esta es una carrera multidía. Desde el kilómetro 30 que amanecí el segundo día, yo ya llevaba mis pies muy lastimados y yo me iba haciendo coco wash, me iba diciendo nadie se ha muerto por tantito dolor y hombre, iba tratando de jugar con mi cabeza, familia, amigos, me motivaba.
¿Esa mentalidad la aprendiste tú de algún lugar? ¿Fue algo que desarrollaste tú solo? ¿En qué te apoyas en esos momentos de tanta carga, de tanto estrés, de tanto dolor?
En las vivencias que he tenido antes, en las partes que pasé con mi familia, con todos mis temas de enfermedad, las situaciones que hemos pasado, familiares difíciles, más allá también de mi enfermedad. La vida misma te prepara, la vida misma te prepara en cada situación y lo puedes plasmar en lo que haces. Yo a veces agarro de mi día a día para el deporte y de mi deporte para mi día a día. Eso es lo que creo que me ha ayudado un poco. Evidentemente tengo muchas situaciones todavía que pulir, pero ese momento me ayudó mucho para aguantar quizá hasta el 117. 113, no recuerdo exactamente el kilómetro, pero fue un momento en el que el estrés, mi cuerpo me dijo ya no puedo más y se desmayó, lo fregón que le digo a todo mundo, es que bueno, mínimo me sacaron en helicóptero y volé por marroquí en helicóptero, de lo bueno, lo malo, pero es una carrera la cual precisamente hace unas semanas estuve platicando con una amiga, Lorena Olvera, y estamos pensando a ver si la hacemos juntos en 2020-2021.
¿Qué aprendiste de esa experiencia?
Aprendí a ser más mesurado, aprendí que el trabajo en equipo es importantísimo, que aquí se ocupan de dos, no de uno, que no hay para el ego. Aprendí que la paciencia es una de las herramientas más importantes en las condiciones más críticas.
Y eso te ha servido como lección más adelante en tu vida. ¿Te acuerdas alguna vez precisa que hayas dicho estoy a punto de cometer el mismo error que cometí en Marruecos?
Sí, claro, claro. Mira, yo te voy a decir algo, realmente para mí es muy difícil conseguir guías y más por lo que me gusta hacer hoy en día, correr ultradistancia, triatlones, carreras de ultradistancia, ultramaratones, lo que sea, es más difícil porque no a todas las personas les gusta esta distancia. El tema de mi trabajo y el trabajo de mis compañeros, de mis amigos que me ayudan, a veces no compagina, no cuadra. A veces he buscado personas de otros países, de otras ciudades y prácticamente los conozco en el momento y me he dado cuenta que está padre, está padre generar la confianza en una persona, pero aprendí que un equipo se trabaja parte a parte y si tú llegas a un evento y ese equipo no está embonado durante la carrera va a haber mucho desastre, mucho desastre. Entonces creo que eso me lo ha enseñado en otros eventos que a lo mejor yo quisiera decirle sí a muchas personas que también les agradezco, que me dicen oye Rafa, vamos a aventarnos, pero no puedo aventurarme tanto a eso porque sí es importante una comunión.
Y en estas situaciones no te has vuelto a topar con esa, digamos, mentalidad que te topaste en Panamericanos, en las que sientes que te tratan diferente y que tal vez has tratado hasta probablemente, no sé, eso fue lo que pasó en Marruecos, que quisiste probarte que podías y que podías más que la gente que sí veía. No sé.
Sí, sí, sí me ha tocado, sí me ha tocado, pero hasta cierto punto es normal. También muchas personas me dicen ay, es que es ignorancia la sociedad, le digo que no es ignorancia el tema como lo que estoy haciendo bajo las condiciones en que la estoy haciendo no es algo muy común. Entonces qué mejor forma que yo darles la información a las personas y el día de mañana a mí me encantaría, si fue el primer Ultraman ciego del mundo, si fui el primer triatleta ciego de México, si soy el único corredor de montaña en México, eso verdaderamente los títulos son cosas personales, lo que yo a lo mejor también me gustaría que algún día fueran 50 ultramanes ciegos en el mundo, que fueran 150 corredores de trail running en México, que fuéramos 100 triatletas mexicanos ciegos. Lo que también busco es abrir campo y levantar la mano y decir señores aquí estamos, sí podemos, tenemos la capacidad.
Y hoy cuando te estás preparando para un evento extremo como estos, ¿Qué es lo que pasa por tu cabeza? Cuéntame por ejemplo, el día antes o la mañana en la que vas a correr una gran distancia o nadar una gran distancia, ¿Cómo preparas tu mente? ¿Qué rituales sigues para programarte para este momento?
Mira, no soy mucho de rituales en sí, lo único que pienso en ese momento un día antes es mañana es el gran día, estás aquí, no me pongo nervioso, tengo. Yo creo que desde mi primer Ironman no me pongo nervioso en una carrera porque ya voy a disfrutar porque probablemente los escenarios se vean muy adversos a mí, pero yo voy a buscar el cómo sí me voy a disfrutarlo y si dura un día, si dura 12 horas, si dura multidía, digo cabrón, disfruta porque esto es como una fiesta, una fiesta que dura tantas horas, tantos días y es solo para ti. Me encanta porque es un tiempo de reflexión donde estás en comunión con tus mejores virtudes y con tus peores demonios y creo que es la parte más importante porque a pesar de que voy con mi guía, tenemos más que guía, me gustaría llamarlo compañero o amigo de aventura, a pesar de que estoy con él, pues existe la conversación, pero hay un punto donde ya no lo está y lo que más le cuesta al ser humano es convivir consigo mismo. A mí me encanta eso porque a cosas que me daba vuelta, cosas que no quería afrontar de mi día a día se me presentan ahí es el mejor momento para resolver.
Platicaba hace poco con Germán Madrazo, esquiador olímpico mexicano y me decía exactamente lo mismo, que lo más difícil es ganarle a tu mente y es la que te mete el pie o la que te empuja del otro lado de la meta.
Correcto, totalmente.
¿Ahora, tú tienes algún trabajo digamos fuera de la carrera? ¿Trabajas con algún coach o alguna metodología que te permita en esos momentos apoyarte en alguna técnica que te ayude a vencer esos pensamientos negativos?
No, realmente no me he apoyado. Ahora sí que me da un chapuzón en YouTube para buscar técnicas de motivación activa, de reflexión. Hace unas cuantas semanas fui parte de un diplomado de Sport coaching, yo di una ponencia pero me hicieron un modelo como de preparación antes de un evento y bueno, de todo este tipo de situaciones me he empapado y creo que me ha gustado mucho, me he vuelto una persona bastante serena, antes era medio chillón y no quiere decir que llorarse malo, pero dejaba también que mis emociones me controlaran mucho y ahora puedo disfrutar del dolor, puedo negociar con él, lo puedo sobrellevar y más que eso creo que aprendo a disfrutar el camino y las personas que están conmigo en el camino.
Rafa, estos videos de YouTube, ¿Hay alguno que me puedas recomendar o algo que pueda yo buscar o que la gente pueda buscar para entender cómo es en lo que te estás apoyando?
Mira precisamente aquí un nombre en específico no tengo, pero si pones Sport Coaching puedes encontrar muchísimos vídeos o meditación activa, así tal cual, puedes encontrar muchísimos vídeos y hay varias líneas que seguir ahí y está padre porque está guiado.
Sí, voy a incluir algunos links ahí en las notas del episodio. ¿Cómo te alimentas ahora? ¿Cómo es la alimentación de un Ultraman?
Te puedo decir, tengo que buscar dos tipos de alimentación porque lo que menos puedo tener es dos tipos de sobrepeso. El sobrepeso físico porque no te beneficia mucho porque estás cargando peso extra y el sobrepeso emocional, entonces me tengo que poner a dieta de las dos. Evidentemente tengo una dieta semi balanceada a pesar de que no estoy muy fit, yo más o menos me manejo en el 18.17% de grasa corporal, tengo buenas reservas de grasa pero busco mantenerme lo más delgado posible. Lo más importante de esto es, creo que el after más grande es el sobrepeso emocional en el día a día nos encontramos con situaciones familiares, de pareja, en el trabajo, tres. Y a veces eso te merma mucho en tu entrenamiento y no se diga en un evento, porque a final de. Es como un vasito de agua que lo vas llenando de piedras y cuando lo llenas, pum. Revienta y salen cosas que no deben de salir en un entrenamiento y mucho menos en una carrera. Creo que la mejor alimentación para eso, la tranquilidad, la coherencia, la relajación, ¿Cómo te lo puedo decir? El dejar el sentido de pertenencia a las cosas y a las personas, el desapego es la palabra correcta, la parte de fluir, lo que es muy importante. La alimentación te la puedo decir, la normal te la puedo decir, comer tantas calorías y etc. Pero al final del día de eso se encarga una nutrióloga, la otra me corresponde a mí.
¿Quién es tu nutrióloga?
Lorena Olvera.
OK. ¿Es con la que quieres correr esta carrera?
Es correcto. Y es amiga.
Ultraman también, Picuda y Bonsi también, quien nos presentó.
Claro, claro, claro. Y de hecho, Bonnie, ahorita Ivón Vargas es mi entrenadora, ya soy parte de los Bull Sharks.
Muy bien, sí, estuve en la plática que diste hace poco y bueno, ya vi que estás ahí hasta reclutando gente para correr etapas contigo del Maratón de la Ciudad de México.
Sí, claro, con la empresa que trabajamos ahora sí que voy a tener diferentes chambelanes para correr el Maratón. La empresa les puso un reto y bueno, pues yo me sumé, me sumé al reto, pero para que ellos mismos me ayudaran también a correr parte del Maratón. ¿A lo mejor ir platicando, irlos jalando o que me vayan jalando, quién quita, no?
Y ahora si tu viejo, tú, ese adolescente emproblemado que tal vez no se da cuenta conscientemente, pero muy en el fondo sabe que tal vez le quedan contados los días de visión, te viera hoy, ¿Qué crees que diría?
Le diría que buen giro le dio a la vida. Le diría que seguramente el regalo más importante o la herramienta más importante o el milagro más importante o la bendición más importante, lo mejor que le pudo haber pasado en la vida al Rafa de ahora, haberse quedado ciego.
¿Creería lo que ve?
Probablemente no, probablemente no lo creía. Yo creo que no lo creería. No creo que lo hubiera creído porque visualizaba cosas muy chiquitas muy cortitas.
¿Cuál te acuerdas que era su meta?
Su meta era Tomar, ver de dónde conseguía dinero, a ver a ver quién se ligaba y que eso fuera por años, ver con quién se enfiestaba, a ver dónde conseguía drogas, esa era su meta.
Qué impresión. Como bien dices, tal vez fue el mejor regalo que le pudo dar la vida.
¿Sin lugar a dudas, y de hecho este fin de semana, esta semana perdón, estuve trabajando para una fundación que apoya niños con cáncer en Tijuana, la Fundación Castro Limón y alguien me hizo una pregunta Rafa, si existiera la posibilidad de ver, volver a ver a Tomarías? Y claramente les dije que no tengo ni la más mínima intención de volver a ver, si existiera la cura médicamente o tuviera un deseo o lo que fuera, no lo tomaba, no lo tomaba.
¿Crees que estás más abierto a disfrutar el mundo sin tu visión?
Totalmente receptivo, totalmente receptivo, de hecho de ahí nace, de esta vida que tengo nace mi proyecto de vida es conocer el mundo, conocer países, lugares, provincias, municipios, personas, culturas, a mi familia, a mis amigos, hacer todos los días amigos, dejar algo positivo en las personas, sonreírles, un abrazo, una frase, un aliento, un chiste, un beso, una historia que contar.
¿Cómo experimentas el mundo hoy a través de tus carreras? ¿Cuáles son las sensaciones? ¿Qué es lo que percibes?
Imagínate que cuando inicia una carrera es como si abrieras un libro en blanco, a lo mejor no en blanco en un capítulo, en el capítulo 16, todavía no sé cuántos chingados capítulos tiene mi vida, pero imagínate que vamos en el 16 y el capítulo inicia con que estoy parado con un amigo y con 1250 corredores de 51 países diferentes en el Desierto del Zara, mis sentidos están extasiados sintiendo el viento fuerte y que lo único que te recorre por el cuerpo es arena finita, escuchas el grito de más de 1200 personas, diferentes idiomas, en el fondo se escucha una canción de Highway to hell de AC DC, escucha los helicópteros pasar enfrente de ti y conforme vas avanzando te vas imaginando en ese libro personas diferentes, japoneses, europeos, sudamericanos, africanos, con diferentes cualidades físicas, con diferentes rasgos físicos, a pesar de que no los viera, los estoy fotografiando en mi cabeza. La Sensación del Sol es algo que jamás había sentido y te quema y te deshidrata. Y subir una duna, sientes como los pies se te mueven, pero que jamás habías repetido, más que un par de ocasiones cuando entrenaste en dunas, pero que jamás habías repetido esa sensación que estás trepando una duna y no sabes cuándo se acaba, y que probablemente en la cresta de esa duna, en el pico de esa duna, pudieras ver la meta. Pero a lo mejor tu cerebro te está engañando y todo sigue siendo pura arena, puras montañas. Escuchaba todo lo que estaba a mi alrededor con mucha cautela, tratando de esquivar si había un escorpión o escuchaba una serpiente, y me moría de miedo de eso. Cuando escalaba alguna montaña en el desierto, en la misma carrera, me daba un pavor meter mis manos y mis dedos entre las piedras y la arena, que algo me fuera a salir después de subir montañas y estar hasta arriba, unas montañas casi en vertical, escuchar como el viento pegaba a tu alrededor, y escuchar una inmensidad, un vacío gigantesco. Ahí en el libro había una nota al pie, y decir ¿Qué tan lejos has llegado? Y no se trata de estar hacer lo que los demás no han hecho, lo que tú nunca imaginaste o pensaste o estabas encaminado a hacer. Todos los momentos de ahí son de éxtasis, incluso cuando mis pies iban sangrando, porque sabía que cada paso, al momento de flexionar mi arco, se abría la herida y que sangraba. ¿Sería que cada paso tenía un sentido, tenía un valor, tenía mucho esfuerzo llegar, cruzar la meta del primer día, quitarte los zapatos, quitarte la camisa, quedarte casi en calzones debajo de una jaima, que es una tela nada más sostenida por dos troncos? Era la gloria. Escuchar muchas personas bajo condiciones no muy cómodas, riendo y llorando. Verdaderamente me daba la sensación de que no estaba en una carrera, estaba en una fiesta, estaba en una experiencia de vida, que más allá de intentar ser el primer latinoamericano ciego que lo iba a lograr, estaba siendo mi carrera de mi vida. Por eso tengo ese saldo pendiente. Ese tipo de experiencias tengo, y ese tipo de experiencias son las que escribo día a día en el libro de mi vida.
Qué increíble, Rafa. Yo me tomé la libertad de cerrar los ojos para escucharte y me llevaste ahí. Voy a. Voy a poner una nota para que la gente lo haga. Porque el detalle con el que vives estas cosas, que tal vez nosotros los que vemos ni siquiera notamos, es de recalcarse, de recordar.
Ya se me salieron milagros otra vez.
Qué increíble. Cuéntame Rafa, ¿Qué estás haciendo hoy? ¿Qué es lo que quieres lograr? La última vez que hablamos me contaste que tienes metas muy ambiciosas.
Sí, mira, pasa algo, lo comentaba hace unos momentos, para mí cada vez se vuelve más difícil entrenar por mi trabajo. Yo me dedico a dar conferencias de desarrollo humano, empresariales, todas con un toque motivacional o también pues mi conferencia testimonial. Todo el tiempo estoy viajando por esto y a veces compaginar con otras personas, con mis amigos para entrenar es muy complicado. Y también la realidad de esto es que cada vez tengo menos amigos guías para entrenar. Vaya, porque amigos tengo un chingo guías para entrenar, muy pocos, tengo dos o tres. Y esto, te voy a ser honesto, me frustraba mucho y tuve que buscar mis condiciones para ser autosuficiente y poder entrenar. Comprarme mi propio remo, comprarme una bicicleta y un rodillo electrónico para entrenar tal cual con las sensaciones de la calle, una caminadora, pesas, crear mi propio crossfit en mi casa, adaptar todo lo necesario para entrenar yo solo. Esto me llevó a darle un giro a lo que estoy haciendo. Ya no puedo correr triatlones como quisiera, ya no puedo correr carreras de trail running como quisiera. Sin embargo, todos los días nado, ando en bici, corro, hago crossfit, hago remo, para que el día que esté la oportunidad de que alguien me diga, Rafa, vamos a hacer un tri, Cabrón, ya estoy entrenado, vámonos. ¿Cuándo es? Mañana. Entonces, lo que he tratado de hacer hoy en día es otra cosa. La montaña siempre ha tenido algo especial para mí y ahora me estoy involucrando un poquito, poco a poco, a lo que es la alta montaña. He subido el Pico de Orizaba, la montaña más Alta de México, 5.680 metros de altura, Listazíhuatl de 5.200 metros de altura, La Malinche, que me parece que son 4.600, voy por el Nevado de Toluca y a seguir entrenando en estas montañas. Esto lo puedo entrenar en mi casa corriendo un poquito, de vez en cuando, cuando tenga amigos irme a la montaña sin tener dependencia de alguien, solamente el día que vaya a la montaña está un buen amigo y guía, Axel Palomares y Erick Ortiz, que son quienes me acompañan a la montaña y aquí he roto con esa dependencia y es lo que me gusta ahorita es actualmente lo que estoy haciendo y esas experiencias que he tenido estas montañas, me he enamorado por completo, me he enamorado y tanto es así que este año en septiembre voy a subir el Kilimanjaro, la montaña más alta de África, a 5.800 metros de altura y posterior cerraremos el año el 28 de diciembre estaremos iniciando el ascenso a la Concagua, la montaña más alta de América, por la cara de Mendoza en Argentina, a subir los 7.000 metros de altura de esta montaña increíble.
¿Ya está planeado, ya está agendado, ya tienes tu equipo?
Ya está planeado, ya está agendado, tenemos algunas cosas de equipo, evidentemente vamos a generar un récord porque en el Kilimanjaro ya lo han subido personas que no ven, sin embargo ahora lo vamos a hacer de una forma diferente, vamos a subir por Kenia y vamos a bajar por Tanzania, entonces voy a ser la primera persona en el mundo que no ve, que hace esto y voy a ser el primer latino ciego que sube también la Concagua. Ahorita estamos buscando sponsors a quienes venderles este proyecto y que hagan parte de la imagen y de los derechos de lo que vamos a hacer como una campaña publicitaria para ellos y poder así sufragar los gastos que todo esto implica que pues más o menos de todo, todo nos va a salir como en 350 mil pesos.
Estoy seguro de que vas a conseguir el apoyo, digo, es una hazaña impresionante.
Esperemos que lo podamos conseguir y si no, ni modo, a seguir trabajando duro, pero de que vamos este año, este año vamos.
Y si hay alguien que escucha esto y te quiere apoyar, ¿Cuál sería la mejor manera de hacerlo?
Pues si son empresas me pueden mandar un mensaje y les puedo hacer la exposición del proyecto. Si son atletas común y corriente como uno y quieren apoyar con algo en especie, también me pueden localizar en mis redes sociales e incluso estaría padre y no sé, podemos buscar alguna forma también en yo brindarles algo extra, como te dije, yo me dedico a dar conferencias, podemos armar algo padre para la escuela de sus chavos, para sus empresas, para todo esto. A final de cuentas yo a esto me dedico y a esto vivo.
¿Tienes alguna campaña fondeadora, Kickstarter, algo así que pudiera la gente donar ahí? Porque creo que también podría ser buena idea.
De hecho la vamos a meter en marzo, ahora en marzo la vamos a meter para fondear de marzo a julio. Los aviones de hecho los compramos en marzo para Kenia y nos vamos a aventar así sin tener las cosas, pero pensando que con la chamba y con lo que podamos fondear va a salir todo.
Cuando la lances, por favor no dejes de comunicármelo y lo puedo incluir en el newsletter de los viernes y obviamente colaborar a la causa.
Hecho. Muchísimas gracias Rafa.
Cambiando un poquito de tema, veo y me encanta por eso platicar contigo y creo que es una de las partes que más me gustó de la plática que te oí dar. Eres una persona con mucho sentido del humor, pero aparte un sentido del humor negro. ¿Siempre fuiste? ¿Siempre fuiste así o fue algo que desarrollaste por algún motivo? Platícame un poco por qué.
No, siempre, siempre he sido así, siempre desde niño he sido alguien muy extrovertido. En mi casa me enseñaban a contar chistes desde chiquito y de los colorados y mis papás son súper dicharacheros, son muy desmadre, eran muy desmadrones porque ya están más grandes, ya están más tranquilos, se apaciguaron los leones, pero a ellos les aprendí todo eso. A mi hermana creo que no lo robé, lo heredé por completo. Creo que eso ha sido o ha afortado mucho mi carácter. Puedo decir que lo que soy, mi forma de ser y todo, no es una pantalla, no es algo estudiado, no es algo que venda, es realmente lo que soy y es el reflejo de mis padres y de mi hermana.
Y me imagino, bueno, de lo que platicaste ese día también y mi experiencia personal es que con eso desarmas por completo cualquier incomodidad que alguien que no ha tenido experiencia tratando a gente invidente puede tener. Que a veces somos idiotas y hasta nos sentimos incómodos cuando no hay razón para hacerlo.
Claro, sí, sí. ¿De hecho, pues para romper el hielo uso el humor negro, este tipo de cosas para que? Primero para poner como sacar de su zona de confort a las personas en decir pues como no lo sé tratar o pienso que los tengo que tratar de una forma diferente, que eso es lo correcto, más bien que las personas piensan que los tienen que tratar de una forma diferente. Ellos dicen, pues no, mejor no los trato. Entonces para sacarlos de su zona de confort, yo voy y les tiro un chiste humor negro, o les hago una broma o algo así, se quedan fríos, pero como ven que me río y que no me incomoda, de a pie a romper ese hielo. Eso es lo que he utilizado mucho. Y lo otro precisamente les digo, a mí no me tienes que tratar diferente, porque no soy diferente, soy un chango común y corriente como cualquier otro. Por el hecho de no ver, no tienes que tener una forma de actuar anormal como lo haces con los demás. Y otra cosa, a mí no me digas ni Rafita, ni Cieguito, ni el de la discapacidad, ni el invidente. Mi nombre es Rafa Jaime, ese es mi nombre. No tengo que tener un adjetivo por lo que tengo físicamente. Ya si me quieres decir papacito, mi rey, pues ya es algo extra, ¿No? Pero dime Rafa Jaime. Es lo que les digo a las personas, ¿No? Porque sí, sí se friquean, si se choquean mucho cuando ven una situación de estas, ¿No?
Bueno, pues conmigo funcionó increíble y te lo agradezco Rafa, porque me abriste la puerta a entrar con mucho más confianza, que es algo que tal vez me hubiera costado más trabajo. Rafa, antes de terminar la entrevista, siempre hago una serie de preguntas cortas que tú puedes tardarte lo que quieras en responder, pero bueno, son preguntas que repito a nuestros invitados y la verdad salen cosas muy interesantes. Entonces, ¿Te parece si empezamos con eso?
Dale tú. Dale.
Rafa, ¿Qué hábito inusual tienes o qué es algo absurdo que amas dormir todos.
Los días escuchando Two and a House Man o el chavo del ocho?
¿Es en serio? ¿Así te duermes?
Así duermo. Antes de dormir pongo un episodio tú and o del chavo del 8, porque estoy acostado, estoy escuchando algo que me da risa y me relajo, me relajo y me pierdo y me duermo.
Y es algo que tal vez ya te sabes de memoria y no tienes que poner tanta atención.
Exacto. Y muchas parejas, exparejas en este momento, exparejas, me han dicho, güey, sácate de aquí no voy a dormir con el chavo del ocho. Quita tu chingadera.
Seguro matas toda la pasión.
Hombre, toda la pasión. Pero sí, sí, sí. Yo tengo que dormir escuchando algo y.
Precisamente eso yo hacía lo mismo con la película de Gladiador.
OK.
Y también para dormir, ya que me la sabía. Siguiente. ¿Cuando te sientes agobiado o fuera de foco, creo que lo platicamos un poquito hace rato, qué haces?
Me gusta hilarme un poco. Uno, el deporte. El deporte por completo me depura, pero también me gusta aislarme un poco por mi trabajo. Convivo con muchas personas y más que un trabajo lo disfruto mucho, pero como intervienen muchas emociones y energía, llega un punto en el que sí me agobio, que me canso y tengo que aislarme unos momentos, unas horas o un par de días.
¿Y cuando te aíslas te refieres a que te apartas físicamente o qué es lo que haces para generar este sentimiento de aislamiento?
Sí, me aparto un poquito de redes sociales unos días, dejo de subir uno o dos días algo en Instagram o en Facebook, batallo un poquito para contestar temas en WhatsApp, más que sean de trabajo o algo muy importante. Y me gusta disfrutar de mi casa, de mi familia, de mi perra y de ir a correr con mis amigos. Es mi forma de aislarme. No, pero estar con mi momento de tranquilidad, estar sentado escuchando una película, un libro o simplemente estar haciendo historias fantasiosas en mi cabeza. Para mí eso es aislar haciendo historias.
Bueno, nada más con la que me acabas de platicar, ya con eso te creo que puedes inventar lo que sea.
Claro.
¿Rafa, en los últimos cinco años, qué es lo mejor que has aprendido? ¿A rechazar o a decirle que no a los vicios?
Me. Hace muchos años que no estoy lejos de los vicios, más de 12 años. Sí me echo mi cervecita y todo, pero cada vez lo hago con menos frecuencia. Y por vicios puedo llamar otro tipo de cosas a regarla o a tener cierto tipo de comportamientos. Creo que el deporte me ha llevado algunos valores muy importantes en mi día a día y creo que eso es lo que más rescato. Creo que hay una palabra que me fascina y es la coherencia.
Coherencia. Actúa como hablas.
Exacto. Porque los pensamientos se vuelven palabras y las palabras se vuelven acciones.
Si tuvieras la oportunidad de escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Falta el respeto a la vida.
Increíble. Pues creo que con eso podemos cerrar Rafa. Yo creo que mucha gente va a quererte contactar, espero que te quieran contactar para patrocinarte, pero si no simplemente para entablar conversación y tal vez conocer más de tu historia. ¿Dónde sería el mejor lugar para que.
Te siguieran en Facebook? En Facebook es rafajaime o en Instagram o Twitter arroba rafajaimex. Igual tengo mi sitio web que es mi nombre rafajaime com mx y ahí viene mi correo de contacto que es contrataciones arroba rafajaimex.
Buenísimo. ¿Rafa, algo que quieras decir antes de despedirnos?
Te voy a platicar una última cosa. Esta pregunta no me la hiciste, pero te la voy a decir porque. Porque me hace mucho sentido. Esto es rapidísimo.
Venga, venga, tenemos todo el tiempo que quieras.
Ahora con lo que estoy haciendo de las montañas, se los riesgos que implica y más ahora que voy a ir a Kili y la forma en cómo voy a subir el Kilimanjaro y Aconcagua y que ahí no me voy a parar, evidentemente voy a buscar otras montañas grandes o más complejas porque me apasiona y me gusta y bueno, mi familia sabe los riesgos esto implica y en alguna ocasión ellos me han dicho que no están muy de acuerdo con lo que estoy haciendo y la otra vez me tuve que sentar con ellos y les tuve que decir que el hecho de estar aquí en pie es que vivo por mis pasiones, por mi amor y por mis pasiones, el amor que tengo con ellos, de hecho también mi familia es una pasión, pero lo que vivo fuera de casa también es amor y pasión, no hay una acción que no se derive de amor y el hecho de subir a una montaña radica en eso, radica en una pasión. Y si en algún caso los riesgos para mí en algún sentido se duplican o a lo mejor no se duplican pero tienen un grado más. Si algún día, siendo fatalista y no quiero tampoco suena romántico, poético, pero algún día en la montaña me llega a pasar algo y no bajo una montaña. Sé que habrá lágrimas en las personas que me quieren, que me aprecian, pero lo que quiero decirles es que se queden tranquilos porque soy una persona que todos los días trata de vivir sus pasiones y la mejor muerte que me puede alcanzar es abrazando mis pasiones. Me preguntan, Rafa, ¿Y cuál es tu límite? Y mi límite está en mi último aliento, en mi último soplo.
Pues muchas gracias por compartir eso, Rafa.
Al contrario, gracias a ti.
Gracias por la llamada. De verdad que fue un verdadero placer platicar contigo, Rafa. Espero podamos reunirnos ahora que estés por acá. Ahora si estás en una escala en el aeropuerto. Encantado. La vida me dio una vuelta y nos tomamos una cerveza.
Me parece perfecto.
Pues perfecto, Rafa. Me da mucho gusto saludarte. Mil gracias otra vez.
Al contrario, estamos aquí a la orden. Cualquier cosa, ya sabes. Y un placer platicar contigo, viejo.
Increíble tu entrevista.
Gracias.
Espero que te haya gustado. No, gracias a ti. Antes de irme, si te gustó este episodio nuevamente suscríbete en iTunes, Spotify, iVoox o donde quiera que escuchas tus podcast. Y si ya estás por ahí, no olvides calificarnos con 5 estrellas. Mencióname también en tus stories de Instagram comosotrava o con el hashtag crackspodcast. Puedes encontrar las notas de este episodio con links a todo lo que mencionamos en Suscribirte a viernes de Cracks, que es el newsletter que mando cada viernes con 5 tips que me recomiendan los cracks que entrevisto en el podcast. El correo es muy corto, muy rápido y puede incluir artículos interesantes, productos, gadgets, libros o links a videos que no te puedes perder y que me encuentro en el Internet. Es un correo muy corto y una forma de dejarte algo bueno para el fin de semana. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una excelente semana.










