This is a transcript excerpt from the YouTube interview "Una MÁQUINA me quito mi LIBERTAD | SAMARA MARTÍNEZ EN CRACKS PODCAST" in which Samara Martínez and host Oso Trava discuss the physical and emotional impact of chronic hemodialysis. The speakers describe sessions as exhausting (compared to running a marathon), explain the typical regimen (about four hours per session, three times per week), strict fluid restrictions (example: 400 milliliters allowed between Friday and Monday), and the loss of bodily autonomy and life changes (catheters, scars, lifestyle limits).
Questions this video answers
About four hours per session.
Three times a week.
400 milliliters.
26.
Chihuahua.
Chapters
Para que te des una idea, está comprobado que una sesión de hemodiálisis equivale a la carga del corazón, a correr un maratón. Dime ¿Qué persona Santana se avienta tres maratones en una semana?
Nadie. No hay nadie que te los aguante.
El ver cómo sale toda la sangre.
Del cuerpo, ver que tu cuerpo ha perdido autonomía, que dependes de una máquina para seguir viviendo, el estar cuatro horas.
Diarias, tres veces a la semana en.
Un hospital lleno de dolor, lleno de tristezas, la mayoría de la gente pues es gente adulta.
Sientes que no correspondes, o sea, yo.
A mis 26 digo ¿Qué estoy haciendo aquí?
Y aparte, bueno, a mí en lo.
Personal me cayó horrible, o sea, dejé de menstruar, dejé de orinar, si dejas de orinar no puedes tomar líquido, entonces imagínate, o sea, te dicen 400 mililitros de viernes a lunes, si te comes una manzana ya van 30 mililitros, o.
Sea, el no poder tomar agua, agua.
No te digo otra cosa, agua.
A todos se acostumbra el cuerpo y.
A todos nos acostumbramos, menos a no comer y a tomar agua, es horrible.
Porque claro que te das sed, lo.
Te da el triple de sed, porque todo el día estás pensando en que tiene sed. ¿Cómo manejabas estos pensamientos, estas limitantes internas qué te decías? No, ahí sí, o sea, desarrollé incluso hasta fobias de todo el día, o sea, es súper ansiosa, sentimientos que yo.
En lo personal nunca había vivido.
Te empieza a trastornar, o sea, eso.
Bueno, más toda la presión que implicaba.
Yo seguí trabajando, no me preguntes cómo.
Pero yo seguí trabajando, iba con el catéter y todo a trabajar mis cicatriz que tienes aquí. Sí, tengo varias de catéter, cicatrices por acá otra, acá otra, porque fueron varias, fueron varias veces, me tuvieron que cambiar de catéter porque se tapa y luego el catéter va al corazón, o sea.
No te puedes bañar correctamente, o sea, no te puede caer agua ahí, entonces.
Te bañas por partes, no puedes dormir de ese lado, tu vida cambia por.
Completo, sientes como a ver, lo traes aquí, es muy incómodo.
Bueno, yo vivo en Chihuahua, pues con el calor, o sea, para mí en verdad espantoso. Y luego mi primera experiencia con hemodiálisis fue que yo sé que hay una explicación médica detrás de esto, porque ya un médico me lo explicó pero llego.
Y veo la puerta y luego dice clínica del dolor.
Digo, para mí el lenguaje se importa. ¿Para mí las palabras tienen un peso qué te hace a ti en la mente leer eso? Pues claro que a pesar de que no es un tratamiento doloroso para el.
Cuerpo, pero si termina súper desgastado.
Para que te des una idea, está comprobado que una sesión de hemodiálisis equivale a la carga del corazón, a correr un maratón. Dime qué persona Santana se avienta tres maratones en una semana.
Nadie. No hay nadie que te los aguante. Entonces sí se me vi, se me.
Vinieron unos años muy difíciles entre el proceso y la dualidad de perder parte.
De la autonomía, el entender que mi vida pues sí dependía de una máquina.
El tener esa conversación con mi hermano.
De me siento súper culpable y discúlpame, aunque no fue mi culpa evidentemente. Pero te sientes culpable. Su respuesta fue si tuviera otro te lo volvería a dar, pero pues es mi bebé, o sea, es mío.