Gustavo Zerbino survived the 1972 Andes plane crash and spent decades facing rejection: the search was called off, an avalanche hit, the radio failed. He says the survivors answered every 'no' with 'yes,' a lesson he now teaches companies and researchers navigating their own impossible odds.
Que Dios nos hizo dar cuenta de que el camino era por el lado de abajo. Cada vez que nos la creímos, Dios nos pegaba un garrotazo. Nuestra historia es una lucha permanente contra el NO.
Pero tal vez en ese momento pudiste haberte dado cuenta, o te pudo haber caído muy de pronto, darte cuenta de lo pequeño que eras o lo indefenso que eras. Pero a ver, platícame un poco más esto de pelear contra nuestra arrogancia.
Bueno, no es exactamente que peleamos contra nuestra arrogancia, es que Dios nos hizo dar cuenta de que el camino era por el lado de abajo. Cada vez que nos la creímos, Dios nos pegaba un garrotazo. Nuestra historia es una lucha permanente contra el NO. Fíjate, hagamos un pequeño análisis de los grandes no de la historia. Primero el accidente, después recibir la noticia de que no nos buscan más, tomar la decisión de alimentarnos de nuestros compañeros muertos. Después vino una avalancha, o sea que era como que Dios te daba vuelta la espalda. Después encontramos la cola y no pudimos hacer funcionar la radio, que era lo que suponíamos que tenía. Lo permanente en nuestra historia fue el NO. Y nosotros, gracias al grupo Al No, le dijimos que sí. Por eso también muchas compañías de seguros, muchos laboratorios y todo, me invitan a dar la conferencia, porque en realidad todo el mundo está luchando contra el NO mismo en este momento, en esta pandemia, estamos luchando contra el NO, y Al No hay que decirle que sí. Digo, eso es lo que yo aprendí en la historia de los Andes.