This is a podcast interview (CRACKS PODCAST) where Oso Trava and Carlos Mier y Terán recount a shared anecdote about coping with winter without electric heating. They describe buying an old wood stove, obtaining and splitting firewood (including the speaker learning to use an axe at age 13), devising a homemade ventilation solution, and reflecting on the dignity of work and differing life realities.
Chapters
Una de las cosas que ellos no.
Les alcanzaba para pagar era la calefacción.
Porque la calefacción es eléctrica. Entonces, de las primeras cosas que me encontré, y me encanta, y es una, es un gran recuerdo y una gran.
Anécdota, es que ellos no prendían la.
Calefacción durante el invierno. Entonces compraron uno de estos hornos antiguos, así como de cabaña de la montaña.
De estas como de hierro fundido, y.
Lo alimentaban obviamente de leña.
Entonces, lo que tenías que hacer era.
Conseguir un permiso para ir a cortar.
La leña en un lugar donde estaba permitido. Cortabas tus tres, cuatro, cinco, diez árboles.
Los cortabas en cachitos con sierra eléctrica, y luego los subías en una pick up y te echabas varios viajes hasta tu casa, bajabas cada uno de esos cachos de leña.
Y entonces, pues eso fue lo que.
Me tocó hacer con ellos. Entonces me llevaron y fuimos, hicimos toda.
Esta aventura, y luego me tocó que.
Regresando de la escuela, todos los días.
A mis 13 años, me hicieron a usar un hacha, y entonces estos, estos.
Cortes, digamos de 40 centímetros, a cortarlos en cuatro. Y entonces yo regresaba de la escuela a darle al hacha, a cortar los cachos de leña.
Entonces, darte cuenta de ese, digamos, de cómo planear el estar a una temperatura.
Adecuada durante el invierno, porque no puedes.
Pagar la calefacción, fue pues muy, muy claro que había que trabajar por las cosas.
Entonces, el sentido del trabajo y el.
Sentido de la dignidad del trabajo vino desde muchos ángulos a través de esta experiencia.
Entonces, ya con la leña cortada, este cuate con el que vivía, Bob, diseñó una viga en el techo con unos ventiladores para que el calor que subía del horno, este, luego lo lanzara así por el pasillo hacia los dos cuartitos.
Uno estaba yo y estaban ellos, y la verdad es que funcionaba perfecto. Entonces nos ahorramos la calefacción y vivimos muy, muy, este, muy bien durante todo el invierno.
Entonces te das cuenta de cómo hay realidades muy diferentes y todas dignas, todas.
Increíbles y todas merecedoras del trabajo que tienen detrás.