Speaker A describes life working on Princess cruise ships, emphasizing how an initially hostile-feeling environment became like home, the challenge of connecting due to staggered contracts, and forming a close, effective multicultural team (including colleagues from Poland and Romania) that persisted across ship rotations. Gratitude toward the chef for including them in the team is noted.
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Yo creo que mi mayor escuela de la vida te puedo decir que fue en los Cruceros Princesas. Por muchas razones, Porque te aprendes a desenvolver en un lugar que en una etapa crees que es hostil, pero después se vuelve tu casa, la gente va y viene. ¿También es muy difícil conectar, todo mundo tiene como distintos contratos, no? Yo entro en enero, pero tú entras en febrero o y él entró en abril. Entonces yo me voy primero, uno va entrando, el otro va saliendo. Y hubo un momento en el que entraron dos chavos, era un uno de Polonia y un rumano, un poco también de las minorías, de la selva, de los barcos, y me los mandaron a mí. Hicimos mucho clic. En ese momento yo era jefe de partida de los pescados y con ellos hice muchísima mancuerna y empezamos a formar entre los, entre los tres, un gran equipo. Y después yo me fui y ellos se quedaron, pero cuando volví el equipo seguía. Creo que, digamos, el chef también, una de las cosas que yo le agradezco es que me hizo parte de su equipo. Estuvimos una temporada en un barco y luego nos movíamos a otro y luego a otro. Y después ya cuando se hizo este equipo, las cosas cambiaron.